Vida, Esperanza y Verdad

El peligro de la desorientación espiritual

Confiar en nuestros instintos puede, a veces, traicionarnos. Cuando surgen situaciones difíciles en nuestras vidas, ¿en quién confiamos para ayudarnos? ¿En nosotros mismos o en Dios?

Kobe Bryant tuvo una carrera de 20 años en la NBA y es considerado uno de los mejores y más populares jugadores de baloncesto de todos los tiempos.

El 26 de enero de 2020, a la edad de 41 años, Kobe y su hija Gianna, de 13 años, murieron en un accidente de helicóptero en las afueras de Los Ángeles, California. El trágico accidente también mató a otras siete personas, incluido el piloto.

La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) realizó una investigación completa para determinar la causa del accidente fatal. Casi un año después del accidente, la NTSB llegó a la conclusión de que el accidente fue causado por dos errores muy evitables:

1. Error del piloto

El primer error que causó al incidente fue el error del piloto. El piloto fue en contra de sus reglas de entrenamiento y de aviación al volar con mal tiempo, en este caso, niebla densa.

La NTSB cree que el piloto lo hizo debido a "presión auto inducida", ya que llevaba un pasajero de alto perfil. Estaba tratando de llevar a Kobe y sus amigos a un destino y quería llegar a tiempo, por lo que el piloto asumió riesgos que probablemente no habría tomado normalmente.

2. Desorientación espacial.

Cuando los pilotos están volando con mal tiempo, de tal manera que se pierde toda la visibilidad, no pueden usar su visión natural para determinar su orientación. El sistema vestibular, los órganos de equilibrio de los oídos, pueden dar al piloto la sensación de estarse nivelado, cuando en realidad está inclinándose y descendiendo, o viceversa. El nombre de este fenómeno es "desorientación espacial”. El piloto comunicó por radio a la torre de control que estaba a punto de ascender en medio de la densa niebla, pero en lugar de ascender, giró a la izquierda y descendió. Esto probablemente se debió a que sus sentidos lo engañaron, lo que le hizo creer lo opuesto de lo que estaba sucediendo. Cuando salió de la zona nubosa, ya era demasiado tarde. Su helicóptero se estrelló contra la ladera, matando a todos a bordo.

Veamos este fenómeno un poco más de cerca.

La “desorientación espacial” describe la pérdida de orientación de los pilotos cuando sus sentidos los engañan. Jan Stepanek, médico y experto en desorientación espacial de la aviación, describe cómo nuestros sentidos nos ayudan a determinar la dirección:

  • Nuestra visión es nuestro sentido dominante. Cuando perdemos toda visibilidad, somos vulnerables al ser incapaces de discernir qué camino está hacia arriba o abajo, o incluso si estamos en movimiento o inmóviles.
  • Nuestro sistema neurovestibular en el oído interno nos ayuda a detectar movimientos, como la aceleración o el balanceo de lado a lado. Aunque el sistema vestibular es bueno para detectar cambios significativos, tiene una debilidad: puede ser muy deficiente para detectar cambios graduales.

La combinación de perder señales visuales y recibir información confusa o inexacta de nuestro sistema vestibular causa desorientación espacial. En este estado, los sentidos del piloto lo engañan en cuanto a la orientación de la aeronave y su entorno. El piloto no puede discernir visualmente en qué dirección está: si hacia arriba, hacia abajo o hacia los lados.

Cuando esto ocurre, los pilotos entrenados deben disciplinarse para ignorar sus sentidos y volar únicamente con los instrumentos de su avión. Los pilotos deben confiar plenamente en sus instrumentos e ignorar lo que creen que ven o sienten. Esto puede ser extremadamente difícil, incluso para el piloto más experimentado, porque nuestra inclinación natural es actuar siguiendo nuestros sentidos.

¿Qué lecciones espirituales podemos aprender de esto?

El peligro de la desorientación espiritual

Así como los sentidos del piloto pueden engañarlo, nuestro corazón puede engañarnos a nosotros. Podemos desorientarnos espiritualmente.

La Biblia nos enseña a no confiar en nosotros mismos (Proverbios 3:5). ¿Por qué? Porque somos naturalmente hostiles al camino de Dios (Romanos 8:7) y nuestros corazones son “engañosos… y perversos” (Jeremías 17:9).

¿Cómo es que nuestros corazones se volvieron así? Comenzó en el Huerto del Edén. En ese Jardín, Dios plantó dos árboles especiales, uno llamado el árbol de la vida y el otro llamado el árbol del conocimiento del bien y del mal (Génesis 2:9). Dios les dio a Adán y Eva una instrucción muy básica: no coman del árbol del conocimiento del bien y del mal (v. 17). Estos dos árboles representan dos formas de vida: la obediencia que conduce a la vida eterna y la desobediencia que conduce a la muerte.

Así como los sentidos del piloto pueden engañarlo, nuestro corazón puede engañarnos a nosotros. Podemos desorientarnos espiritualmente.Así como los sentidos del piloto pueden engañarlo, nuestro corazón puede engañarnos. Podemos desorientarnos espiritualmente. Pero después de escuchar las palabras engañosas de la serpiente, “vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella” (Génesis 3:6).

En lugar de actuar según las instrucciones que Dios le había dado, Eva confió en sus sentidos. Aunque sabía lo que Dios le había ordenado, comió lo prohibido, porque sus ojos la engañaron. A ella le pareció bien.

Cuando Adán y Eva comieron del fruto prohibido, sus ojos se abrieron a Satanás y se cerraron a Dios (v. 7). En lugar de confiar en Dios, la mayor parte de la humanidad ha seguido viviendo en la ceguera espiritual y ha confiado en la perspectiva distorsionada de Satanás (Apocalipsis 12:9).

Luz en un mundo de tinieblas

Cuando el piloto perdió visibilidad en ese fatídico día, necesitaba confiar en sus instrumentos para salir de la peligrosa niebla. Esto puede enseñarnos que debemos confiar en la Palabra de Dios para sacarnos de la oscuridad de este mundo.

El estado de desobediencia en el que se encuentra nuestro mundo se describe como “oscuridad” (Isaías 60:2). La mayoría de las personas que viven en este mundo oscuro no saben adónde van espiritualmente (Juan 12:35). Están desorientados en lo espiritual.

Jesucristo vino a este mundo como una "gran luz" que brilla en este lugar oscuro (Mateo 4:16). Nos muestra el camino para salir de las tinieblas (Juan 8:12). Cuando Dios nos llama, nuestros ojos se abren espiritualmente (Hechos 26:18). En lugar de vivir en tinieblas, podemos convertirnos en luces de este mundo (Filipenses 2:15; Efesios 5:8; 1 Pedro 2:9).

El salmista David y el apóstol Pedro describen la Palabra de Dios, la Biblia, como una luz (Salmos 119:105; 2 Pedro 1:19). La luz de la Palabra de Dios puede ayudarnos a navegar a través de este mundo, ver a través de la oscuridad y saber cuál es el camino hacia arriba, hacia abajo y hacia los lados. Cuando confiamos en la Palabra de Dios para la dirección y visión espiritual, navegaremos nuestras vidas en la dirección correcta.

Pero, ¿cómo vamos individualmente contra la corriente de este mundo?

Confiemos en nuestro instrumento: la Biblia

Cuando un piloto experimenta desorientación espacial, no le resulta fácil superarla. Tiene que aprender a confiar en volar con los instrumentos.

Lamentablemente, el piloto de este accidente fatal tenía poca experiencia en vuelo con instrumentos. Lo mismo ocurre con muchos pilotos que, en su mayoría, vuelan a simple vista. Volar a simple vista puede ser perfectamente correcto y seguro en buenas condiciones, pero mortal en malas condiciones ambientales. Anthony Brickhouse, un ex investigador de la NTSB, describió el peligro de esta manera: “el límite entre volar por la vista y volar por instrumentos es a menudo un evento mortal”. Esta es una de las principales causas de accidentes aéreos. También se cree que este problema es la causa del accidente fatal que mató a John F. Kennedy Jr. junto con su esposa y cuñada, el 16 de julio de 1999.

Un panel de instrumentos en la cabina es bastante complicado. Los instrumentos muestran a los pilotos qué tan lejos están ladeando, su altitud de vuelo, si la aeronave está girando, ascendiendo o descendiendo. Cuando los pilotos experimentan desorientación espacial, sus instrumentos les dicen lo qué es real.

Para los cristianos, el panel de instrumentos de la vida es la Biblia, la Palabra de Dios. La Biblia nos dice qué es verdadero y qué es falso, qué está bien y qué está mal. Nos dice cómo somos realmente y cómo es realmente el mundo. Por otro lado, nuestros sentidos a menudo nos dan una visión distorsionada de nosotros mismos y del mundo.

Jesús enseñó que debemos confiar en el instrumento infalible, que es “toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). Así como un piloto necesita estudiar y capacitarse para confiar en sus instrumentos, debemos estudiar la Biblia y permitir que nos guíe en la dirección correcta (2 Timoteo 2:15; Hechos 17:11).

Cuando somos guiados por Dios y su Palabra, ¡nunca experimentaremos desorientación espiritual!

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