Vida, Esperanza y Verdad

Guerra contra el plástico

Jorge Iván Garduño

El desproporcionado uso del plástico tiene una crisis ambiental a nivel mundial, pero hay paises, como China, que quieren actuar para evitar un colapso ambiental. ¿Tendrán éxito sus políticas para dar una solución a la contaminación? ¿Qué dice la Biblia?

Decenas de países en el mundo han emprendido una guerra para librarse de los plásticos de un solo uso. Estados como Jamaica, Belice, Barbados, Dominica, Granada, Trinidad y Tobago, Bahamas, Irlanda, Argentina, Australia, México, Inglaterra, China, España, Estados Unidos, Francia, Alemania, Senegal, Kenia, Indonesia, Tailandia, Malasia, y otros… han restringido, en algunas ciudades o en todo su territorio, el uso de ciertos plásticos.

Estas medidas buscan mitigar el impacto ambiental que el plástico tiene en la vida de los seres humanos, pero, sobre todo, en la vida de la fauna. Se ha demostrado que debido a que el plástico no se degrada, y algunos productos manufacturados con este material pasan decenas de años, en el mejor de los casos, para que se desintegren, se acumulan en los fondos marinos, canales de riego, barrancas y vertederos al aire libre.

Productos que son tan comunes en nuestra vida hoy en día, que sería difícil creer que hace apenas algunas décadas los seres humanos vivían sin ellos: botellas, cepillos de dientes, cubiertos desechables, plástico auto adherible, zapatos, llantas, bolsas desechables, productos de unicel, pajillas, tapas de plástico, envases y contenedores para comida, etcétera, son parte de nuestra vida.

El plan de China para combatir el plástico

Existe algo claro en la situación de contaminación de plástico: a más gente, más basura. El país asiático, China, sabe de ello con sus 1,368 millones de habitantes. De hecho, el gigante asiático es el primer generador de desechos plásticos del mundo: 60 millones de toneladas anuales en 2010, frente a los 38 millones de Estados Unidos, según cifras de la publicación Our World in Data, de la Universidad de Oxford. Es por esto que, el gobierno chino ha dado un nuevo paso a la hora de combatir este problema, por medio de una campaña que pretende limitar los plásticos de un solo uso en aquella nación.

China tiene un plan para combatir los desechos plásticos en los próximos cinco años. Así lo anunció a través de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma en días pasados. Según se desprende de su comunicado, la institución aspira a reducir de manera significativa el uso de plásticos desechables en los envíos de comercio electrónico y comida a domicilio para 2022. Un segundo frente se encargará por establecer un mecanismo de producción, distribución y consumo de productos plásticos biodegradables para 2025. La administración ya ha comenzado a experimentar con proyectos piloto, que buscan fomentar el reciclaje en grandes ciudades como Shanghái. Sólo en 2017 los hogares urbanos chinos generaron 215 millones de toneladas de basura, pero las cifras de reciclaje, con muy poco arraigo, no son públicas.

Las medidas concretas anunciadas hace unas semanas prohibirán todas las bolsas plásticas no biodegradables en las principales urbes del país para finales de 2020 y en todas las poblaciones para 2022, aunque los mercados que comercialicen productos frescos estarán exentos hasta 2025. También este año será el último en el que podrán emplearse pajitas en el sector hotelero, el cual deberá reducir su consumo de plásticos de un solo uso en un 30 por ciento. Este tipo de productos también estarán vedados para los hoteles después de 2025.

“Es una medida política muy importante, que trata de lidiar con uno de los desafíos medioambientales más urgentes, no sólo en China, sino también a nivel global. El desproporcionado consumo de productos plásticos tiene un enorme impacto medioambiental”, señaló a el diario El País, Ma Jun, director del Instituto de Asuntos Públicos y Medioambientales en Pekín. Expertos en el tema señalan que este tipo de iniciativas son muy “alentadoras”, aunque consideran que China está enfocando el problema de manera seria y centrándose en el reciclaje como el camino adecuado, pero la política todavía “adolece de incentivos regulatorios”.

No es la primera vez que China actúa contra los plásticos. En 2008, las autoridades públicas prohibieron la producción de bolsas ultra finas y conminaron a los puntos de venta a empezar a cobrar a sus clientes por cada una de ellas. “A diferencia de entonces, la medida es más comprehensiva”, apunta Ma. “El gobierno ha extraído lecciones valiosas del éxito de esa primera campaña: por ejemplo, que una de las claves es responsabilizar a los grandes negocios”.

El estallido del comercio electrónico y de comida a domicilio en China y en todo el mundo, aumenta este problema medioambiental. La decisión de China se une a la acción climática de otros países, como México, que, en su capital, Ciudad de México, entró en vigor una iniciativa de prohibición de bolsas plásticas. Asimismo, Malasia ha anunciado un veto a la importación de dichos productos. Mientras que en Tailandia y partes de Indonesia se han puesto en marcha iniciativas para restringir el empleo de plásticos de un solo uso, pero, ¿son adecuadas estas políticas? ¿Tendrán éxito? ¿Son la solución al medioambiente? ¿Qué dice Dios?

“Se destruyó, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra. Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno. Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y disminuyeron los hombres” (Isaías 24:4-6).

Un planeta devastado al retorno de Jesucristo

El hombre se ha empeñado en consumir todos sus recursos por generar dinero, sin darse cuenta que el dinero no es un recurso.Justo antes del retorno de Jesucristo, las condiciones de la Tierra serán desoladoras. El hombre se ha empeñado en consumir todos sus recursos por generar dinero, sin darse cuenta que el dinero no es un recurso. Cuando nuestro Señor Jesucristo retorne, nuestro planeta estará colapsado, devastado y en completo caos. Es ahí, y sólo ahí, cuando Cristo intervendrá en los asuntos del mundo, y comenzará el proceso de restauración de la Tierra y de sus habitantes.

“Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra” (Apocalipsis 11:18).

¿Debemos cuidar el planeta? Claro que sí. Pero nuestra vida debe estar centrada en Dios y en su camino de vida. No debemos caer en excesos ni en temores. Debemos confiar en la protección de Dios. Debemos cuidar el planeta y limitar nuestros desechos para la protección de la creación de Dios. Las políticas públicas implementadas por los gobiernos humanos no son la solución total para nuestros problemas, porque nuestras sociedades adolecen del conocimiento de la palabra de nuestro Creador. En el fondo, los seres humanos no piensan en el bienestar de los demás.

Confiemos en Dios, y esperemos la verdadera solución para éste y todos los males de la humanidad. El Reino de Dios vendrá antes de que nuestra sociedad colapse.

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