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Impensado: el agua se empieza a cotizar en Wall Street

Desde el 7 de diciembre del 2020, los derechos de agua comenzaron a cotizarse en el mercado de futuros de materias primeras de Wall Street, debido a su escasez en el mundo.

La base fundamental de la vida física, y uno de los recursos más escasos del planeta, el agua, acaba de convertirse en un nuevo producto cotizado en la bolsa de valores de Wall Street. De momento, los futuros sobre esta preciada materia prima movilizan inversiones anecdóticas, pero a futuro podrían terminar influyendo inclusive hasta en el cobro en la factura doméstica.

 Los “nuevos futuros” sobre el agua también son el último producto en el catálogo del Chicago Mercantil Exchange (CME), el mayor mercado mundial de derivados. El objetivo de la bolsa de Chicago es dotar de un precio de referencia a estos “bonos del agua”, sobre el cual poder trabajar, a futuro, en los balances y planes de negocio para la industria agrícola, ganadera y muchos grandes consumidores de agua.

 A diferencia de otros “futuros” como los del barril de petróleo, que son de entrega física y con vencimiento, este “nuevo futuro” es sobre los derechos de consumo de agua por medida.

 Un proyecto pendiente

Esta iniciativa no se trata de una cuestión oportunista surgida de la noche a la mañana. El proyecto lleva tiempo dando vueltas por los despachos de los gestores del Chicago Mercantil Exchange (CME), con lo que simplemente su puesta en marcha definitiva se aceleró con la irrupción de la pandemia del Covid-19. En efecto, este índice replica un índice que ya había sido creado en el año 2018, el cual aglutina los precios de los derechos de consumo de agua, fundamentalmente para regadío, que manejan distintas comunidades en California. Este índice es el Nasdaq Veles California Water Index (NQH2O), el cual por estar diseñado por la plataforma Nasdaq, sí forma parte del universo de Wall Street desde su nacimiento. No obstante, su uso por parte del mercado de futuros de Chicago, ha sido lo que ha puesto en el radar de muchos inversores a un indicador que hasta ahora había pasado casi desapercibido.

Este denominado “derechos de agua” es compartido junto con otros muchos derivados agrícolas y ganaderos de Estados Unidos en la actualidad; como lo son los derivados sobre el precio de muchos granos de cereal, frutas o distintos tipos de carne. Si bien no se ha creado un mercado oficial sobre el precio del derecho de agua, al tratarse de derivados cotizados en un mercado regulado, abre la puerta a que individuos o sociedades con o sin interés real en asegurarse derechos de uso del agua para su actividad, empiecen a usar estos títulos como inversión, incluso con fines especulativos; aún más si se tiene en cuenta que la creciente escasez de este recurso va acompañada de una demanda cada vez mayor en todo el planeta.

El futuro en el mercado del agua

Si bien de momento el índice tiene un marcado carácter local en Estados Unidos, los analistas de los mercados financieros se muestran bastante convencidos de que, si estos “futuros” van adquiriendo popularidad, movilizando inversiones cada vez más abultadas y atrayendo la atención de inversores más allá de Estados Unidos, estos títulos irán creciendo en impacto y valor.

 Si bien los expertos presagian un largo camino en esta iniciativa, no es menos cierto que su influencia sobre el mercado global podría ser muy relevante. No obstante, según señalan los analistas del sector hídrico en Estados Unidos, el gran impedimento en este punto radica en las dificultades para establecer precios uniformes a una materia prima escasa en todo el mundo, pero muy desigualmente repartida, incluso dentro de un mismo país o región; y también en la variación del precio del transporte, almacenamiento y conservación del agua, incluso entre distintas comunidades de consumidores de una misma red de distribución.

 Advertencias internacionales

“Sin una gestión eficaz de nuestros recursos hídricos, corremos el riesgo de intensificar las disputas entre comunidades y sectores y aumentar las tensiones entre las naciones", comentó Antonio Guterres, secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU) desde el año 2017.

En Apocalipsis 6:6 leemos una dura advertencia acerca de los altísimos precios para los consumidores finales de productos básicos en los últimos tiempos.La escasez del agua en el mundo se puede deber a la excesiva explotación para consumo humano, el excesivo uso en la industria, especialmente la industria minera, y a los efectos del cambio climático. Si bien se espera que en el caso de sequía, el mercado de futuros permita acceder a este líquido con precios ya establecidos que impidan la quiebra de productores agrícolas, también plantea el riesgo de la especulación por parte de gobiernos, empresarios, bancos y fondos de cobertura, generando así una burbuja especulativa tal como lo que sucedió con el mercado de alimentos en el año 2008.

Pedro Arrojo-Agudo, relator especial de Naciones Unidas sobre el Derecho al Agua Potable y al Saneamiento, comentó: "No se puede poner un valor al agua como se hace con otros productos básicos comercializados. El agua es de todos y es un bien público. Está estrechamente ligado a todas nuestras vidas y medios de subsistencia, y es un componente esencial para la salud pública”.

Lo que la Biblia dice

En Apocalipsis 6:6 leemos una dura advertencia acerca de los altísimos precios para los consumidores finales de productos básicos en los últimos tiempos, debido al excesivo costo para la producción agrícola que habrá en el futuro: “Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino”.

En términos bíblicos, un denario era el salario de todo un día de trabajo. Así que cualquiera que sea su trabajo remunerado hoy en día, usted estará de acuerdo en pagar el precio de todo un día de trabajo para obtener 900 gramos de trigo (equivalente a 2 libras), o 2,7 kilos de cebada (equivalentes a 6 libras). Esto es un precio demasiado costoso para la subsistencia.

En Chile, por ejemplo, un obrero de la construcción gana en promedio unos 10.800 dólares al año, aproximadamente. Lo que significa que tendría que pagar 29,6 dólares —su salario de un día— por casi un kilo de trigo.

Así de difícil será la vida. El nuestro es un sistema mundial basado en la codicia y en el lucro. El precio de las materias primas y el impacto en el costo de la producción de los productos de consumo básico serán exorbitantes.

Hay quienes no creen que estas cosas vayan a suceder. Sin embargo, la advertencia de Dios es clara y enfática en la Biblia. Mateo 5:18 dice: “Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido”.

La falta de agua será tal, que los precios de los insumos básicos aumentarán de forma descontrolada, afectando, para variar, a la clase media y pobre de este mundo. Como consecuencia, el hambre y la desnutrición en muchos lugares serán parte del diario vivir.

Pero no todo son malas noticias. Al final de los tiempos habrá un libertador que nos sacará de todas estas opresiones, abusos y falta de equidad que vemos ahora por todos lados.

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El agua en la profecía

La Biblia revela que en el tiempo del fin grandes plagas devastarán los sistemas hídricos de la Tierra. Pero, tras el regreso de Cristo, nuestro planeta se verá lleno de aguas frescas que darán vida aun a la tierra más árida.

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