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La medicina y la tecnología, ¿lograrán terminar con las enfermedades?

Por Jorge Iván Garduño

Los avances de la tecnología en la medicina han posibilitado el descubrimiento de nuevos medicamentos y nuevos tratamientos para las enfermedades. ¿Logrará todo el avance tecnológico en esta área la sanación y erradicar todas las enfermedades?

A principios de este año, la publicación en español de la revista National Geographic dedicó una edición especial al futuro de la medicina. La revista da cuenta de los avances médicos y de cómo los investigadores están desarrollando herramientas ni siquiera imaginadas por ellos mismos hace una década.

Se nos presentan avances médicos que son ya toda una realidad en círculos médicos especializados y que suenan más a ciencia ficción, como la impresión 3D de prótesis biónicas en los ojos y hasta de un corazón. Los lentes intraoculares que “monitorean los niveles de glucosa en las lágrimas”, ayudando a los diabéticos a gestionar su alimentación y medicamentos mediante aplicaciones instaladas en los teléfonos celulares, así como la medición de la presión y la identificación de indicadores prematuros de cáncer.

También están en franco desarrollo robots pequeñísimos, que se ingieren como una pastilla y se despliegan, por ejemplo, en el intestino, con la finalidad de tomar y retirar cuerpos extraños, sin la necesidad de tener que operar al paciente, o bien, para suministrar un tratamiento específico en una zona focalizada.

En esta misma línea, se han desarrollado parches portátiles del tamaño de un pequeño timbre postal que tiene la función de evaluar las pulsaciones cardiacas y transmitir en tiempo real la información a un Smartphone, donde los datos podrán ser enviados al médico especialista para su evaluación, o bien, equipar un teléfono con software y micrófono para “escuchar” una tos y diagnosticar pulmonía. La idea sería que “cualquiera” pudiera checarse y enviar la información al médico especialista para ser diagnosticado en tiempo real desde cualquier parte del mundo, sin necesidad de “acudir al médico en forma presencial”.

Las recetas tecnológicas

Nuevos conceptos surgen y la industria de la medicina se transforma. Dentro de no mucho tiempo, al ser “medicados” por los doctores, nuestras recetas podrían ya no sólo incluir medicinas. Ya se comienza a hablar de los “digicéuticos”.

Nuevos conceptos surgen y la industria de la medicina se transforma. Dentro de no mucho tiempo, al ser “medicados” por los doctores, nuestras recetas podrían ya no sólo incluir medicinas. Ya se comienza a hablar de los “digicéuticos”, una manera de brindar terapia a través de apps, primordialmente. La idea es que, al recetar a través de la tecnología, éstas mejoren el bienestar o gestionen el padecimiento sin medicamentos ni asistencia personal, únicamente será necesario “utilizar el software recetado o los intercambios digitales con un médico que ofrezca apoyo e información”.

La medicina está transformando la manera en la que tradicionalmente “ofrece recomendaciones generales y prescribe tratamientos”. Ahora la medicina comienza a adoptar tratamientos que son más de una medicina de precisión, reconociendo con esto que cada individuo posee características moleculares únicas y que éstas juegan un papel, a favor o en contra, en nuestra salud.

Monitoreando nuestra conducta

La tendencia médica en los años por venir es un monitoreo permanente del ser humano, algo denominado “salud de precisión”, que en combinación con la “medicina de precisión” (brindar un tratamiento único a una persona, aún a la distancia) ayudaría a mantener al paciente sano, adelantándose a las enfermedades y brindando tratamientos adecuados en el momento en que apenas se asome cualquier enfermedad.

Existen otros avances médicos en camino: monitorear nuestras ondas cerebrales y patrones de sueño, a través de fundas y sábanas “inteligentes”. Medir nuestros signos vitales, los excrementos y analizar nuestra saliva, mediante inodoros, espejos y cepillos de dientes inteligentes. Dar seguimiento a nuestra alimentación y hábitos de consumo a través de los refrigeradores y cocinas. Dar seguimiento a nuestra salud mental mediante patrones de comportamiento que analizarían nuestros celulares. Medición de la contaminación del medio ambiente, contenido de alcohol en nuestra sangre o somnolencia en nuestro cuerpo mediante sensores instalados en los automóviles. Detección de cáncer de mama, dando seguimiento a nuestros signos vitales, niveles de glucosa y registro de nuestros niveles de exposición al sol mediante membranas eléctricas adheridas a la piel. Todas éstas son algunas de las “soluciones” que la medicina del futuro está por ofrecer.

La sanidad total y duradera

Dios promete, a quienes hagan su voluntad y guarden sus leyes, un futuro maravilloso donde el dolor, el sufrimiento, la muerte, la enfermedad, el deterioro físico no existirán, pero no promete la vida eterna en nuestros cuerpos físicos actuales. Tampoco Dios dice que seremos totalmente libres de enfermedades en esta vida. Pero Dios sí tiene planeada nuestra sanidad, no una sanidad temporal como la que nos ofrece este mundo, sino una sanidad verdadera, total y duradera.

“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:4).

Dios conoce nuestras necesidades mejor que nadie y sabe que nuestros cuerpos se deterioran. Así nos creó Él desde un principio, con la finalidad de que vivamos nuestra vida física conforme a sus designios, aunque en el presente siglo malo todos nos enfermamos. Pero nuestro Creador tiene una perspectiva perfecta en la cual siempre busca nuestro bienestar.

Dios no nos prohíbe tomar medicamentos, Jesucristo mismo utilizó ungüentos para aliviar padecimientos y, al referirse a los médicos, con Él mismo refiriéndose como a un médico espiritual, nunca condenó la actividad de ellos. Al contrario, se refirió a los médicos como con autoridad para aliviar enfermedades: “Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos” (Lucas 5:31).

El someternos a tratamientos médicos por el bien de nuestra salud, tampoco lo condena Dios. No, el conflicto surge cuando se afanan los científicos en buscar, sin Dios, la respuesta a los problemas de este mundo. El nuestro es un mundo sin Dios, sin su Creador, donde lo que impera es la injusticia, la violencia, la envidia, el desorden, la agresión y el odio. Esto agrava las enfermedades. El nuestro es un mundo dividido por facciones y disputas internacionales. Ésta es una era de violencia indiscriminada, con atroces homicidios inspirados por Satanás el Diablo. Este es un mundo alejado de Dios y al mismo tiempo dirigido por Satanás el diablo (2 Corintios 4:4).

Jesús dio su vida por nosotros. Una vida de perfección, sin pecado, para que nosotros pudiéramos ser salvos. La verdadera sanidad de nuestras enfermedades sólo es posible mediante la aceptación del sacrificio de Cristo. Necesitamos aceptar tal sacrificio y dejar de pecar. Entonces nuestras enfermedades serían menos frecuentes.

“Buscad al Eterno mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase al Eterno, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” (Isaías 55:6-7).

Muy por el contrario de lo que el hombre piensa y de cómo actúa esta sociedad, creámosle a nuestro Creador, obedezcamos sus leyes y confiemos en sus promesas. Sólo la obediencia a sus mandamientos y la aceptación del sacrificio de Jesucristo nos traerá la verdadera sanidad a todas nuestras dolencias y enfermedades. De hecho, llegará el momento, cuando Cristo regrese, muchas personas serán resucitadas en espirituales, entonces nunca más nos enfermaremos ni moriremos.

“He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6).

“Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria” (1 Corintios 15:54).

Sepa más

Escrituras acerca de la sanidad

La sanidad divina es un tema muy importante en la Biblia y en ella encontramos muchos relatos bíblicos de sanidad milagrosa, tanto del pasado como del presente y el futuro.

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