El libro de Salmos

Los Salmos conforman el libro más extenso de los Escritos del Antiguo Testamento. ¿Qué podemos aprender de este libro de poesía y canciones hebreas? ¿De qué temas nos habla?

¿Tiene usted un libro de la Biblia favorito? Muchos lo tienen. Y numerosas encuestas han revelado que la mayoría de los cristianos practicantes prefiere los mismos libros. En el Nuevo Testamento, los más populares son los cuatro Evangelios, y el indiscutible ganador del Antiguo Testamento es el libro de Salmos.

De hecho, si existe un capítulo de la Biblia que la mayoría de la gente haya memorizado, debe ser un Salmo —y probablemente sea el Salmo 23.

El libro de Salmos está compuesto por 150 salmos, y cada uno de ellos nos da información muy importante acerca de las preguntas más importantes de la vida. ¿Qué tan bien conoce los 149 salmos restantes? ¿De qué temas nos hablan, qué nos enseñan y qué tan relevantes son en la actualidad?

Conocer más acerca del contexto de este libro puede sernos de mucha ayuda para conocer las respuestas. Aun si leemos los salmos desde hace tiempo, ¿sabemos realmente:

  • quién escribió los Salmos?
  • qué significa la palabra “salmo”?
  • qué función cumplían los Salmos para el pueblo de Dios del Antiguo Testamento?

Autores y secciones

El libro de Salmos contiene varios escritos de diferentes autores. Sin embargo, los círculos conservadores han llegado al consenso de que el rey David fue el autor y compilador de la mayoría de ellos. Al comentar acerca de este libro, el Dr. Cohen cita un fragmento del Midrash donde se explica: “Moisés dio los cinco Libros del Torah a Israel, y de la misma forma, David dio los cinco Libros de los Salmos” (The Psalms [Los Salmos], p. x, 1965).

Como bien se indica arriba, los Salmos se dividen en cinco secciones:

  • Salmos 1-42 (Libro 1)
  • Salmos 42-72 (Libro 2)
  • Salmos 73-89 (Libro 3)
  • Salmos 90-106 (Libro 4)
  • Salmos 107-150 (Libro 5)

Y David aparece en las descripciones de 73 de ellos. Sin embargo, esto no significa que David sea el autor de todos, también es posible que estas descripciones simplemente indiquen que tales salmos hablan sobre David. Otros autores son Moisés, quien escribió el Salmo 90 y Salomón, autor de los Salmos 72 y 127. También se menciona a Asaf (en 12 Salmos), los hijos de Coré (11 Salmos), Hemán ezraíta (Salmo 88) y Etán ezraíta (Salmo 89).

Himnos y poesía hebrea

Otro aspecto muy interesante de los Salmos es su composición y estilo. Tanto en hebreo como en griego, el significado del título del libro indica que deben acompañarse con música instrumental. De hecho, los Salmos eran himnos que se cantaban en los servicios del templo de Dios, e iban acompañados por instrumentos de cuerda y viento. En otras palabras, Salmos era el himnario que se usaba para los servicios del templo de aquel tiempo.

Salmos también se diferencia de los demás libros de la Biblia en que es un libro de poesía hebrea. Pero este tipo de poesía es muy distinta a la que conocemos, pues no tiene rimas ni un ritmo definido.

La poesía hebrea se destaca por el uso de paralelismos —balance creado por la presencia de frases gramaticalmente similares en una misma oración.

Veamos algunos ejemplos:

  • Salmo 15:1: “Eterno, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?”. Aquí la misma idea se repite con palabras diferentes.
  • Salmo1:6: “Porque el Eterno conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos perecerá”. Este versículo presenta un contraste de ideas.
  • Salmo 1:1: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado”. Y aquí la idea se va completando y reiterando con frases similares consecutivas.

Recordar detalles de la composición de los Salmos como estos puede ayudarnos a comprender mejor lo que estos intentan decirnos. A veces, el significado de cierta palabra o frase se explica en la línea siguiente; la clave para entender los mensajes de los Salmos es siempre leerlos enteros, ya sea un Salmo específico o toda la sección. En general, el objetivo de los Salmos es formar nexos entre conceptos e ideas doctrinales.

Lo más provechoso de Salmos

Pero los 150 Salmos de este libro son mucho más que composiciones literarias hermosas. Para quien busca la verdad que ellos encierran, lo más provechoso no es su estilo ni sus orígenes musicales, sino las siempre vigentes e inspiradoras verdades que pueden revelarnos, sin importar nuestra edad, lengua u origen.

Los Salmos describen verdades eternas de tal forma que desafían a nuestra mente y, al mismo tiempo, tocan nuestro corazón; sus palabras, versos, oraciones y temas recurrentes son capaces de enseñarnos y conmovernos como pocas cosas pueden hacerlo. Es esto lo que hace al libro de Salmos tan especial.

En él podemos encontrar casi todos los problemas fundamentales de la vida:

  • Cómo permanecer fieles en tiempos difíciles.
  • Preguntas acerca de la injusticia del mundo.
  • Cómo sobrellevar la depresión y la angustia.
  • Cómo enfrentar la muerte.
  • Por qué Dios permite el sufrimiento.
  • Arrepentimiento, perdón, misericordia y reconciliación del mundo entero con Dios.
  • La gloria y magnificencia de Dios.

Temas principales

Si bien el libro de Salmos trata muchos temas diferentes, hay algunos más recurrentes que otros. Según los expertos, podríamos decir que éstos son más prominentes que los demás.

El primero de ellos es la conciencia de la presencia de Dios en la vida diaria. Los Salmos describen a Dios como alguien que se interesaba por todo lo que hacían las personas, no como un simple tema doctrinal.

Y Jesucristo reitera este principio en el Nuevo Testamento diciendo a sus discípulos: “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas” (Mateo 6:31-32).

El segundo tema principal es el deber del hombre de servir y obedecer a Dios. Como los Salmos nos indican, no basta con alabar y hablar de Dios, también debemos obedecer sus leyes. Si bien es maravilloso conmovernos al cantar himnos de alabanza hermosos, lo que realmente importa es que nuestra emoción nos inspire a seguir el camino de Dios.

Los Salmos también nos hablan constantemente de Israel y Sion. El Monte de Sion es Jerusalén, y Jerusalén representa el futuro Reino de Dios. Pero, aunque muchas partes de la Biblia describen a Israel como “el pueblo elegido”, los Salmos y el Nuevo Testamento aclaran que el propósito de este título jamás fue hacerlos sentir superiores al resto. Como Pedro dice en Hechos 10:34, Dios no hace acepción de personas.

De hecho, algunos de los Salmos hacen referencia a la idea de que existe salvación para todos los pueblos de la tierra.

En Salmos 87:4-6, por ejemplo, leemos: “Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen; he aquí Filistea y Tiro, con Etiopía; este nació allá. Y de Sion se dirá: Este y aquél han nacido en ella, y el Altísimo mismo la establecerá. Jehová contará al inscribir a los pueblos: este nació allí”.

En otras palabras, estos versos indican que personas de todas las naciones podrán convertirse en ciudadanos del reino de Dios.

En su comentario acerca de Salmos 87:5, el Dr. A. Cohen explica que la frase “Este y aquél” significa: “A manera de expresión [,] ‘todas y cada una’ de las naciones, no sólo aquellas enumeradas en el verso anterior tendrán el derecho de ser ciudadanos del Sión universal” (The Psalms [Los Salmos], p. 284). Una de las verdades más importantes de la Biblia es que Dios planea salvar al mundo entero.

Sin duda, el libro de Salmos tiene muchísimo que ofrecer a quien desea aprender acerca de la Palabra de Dios. Este libro consta de 150 mensajes que pueden animarnos, instruirnos, inspirarnos, y revelarnos la verdad y la solución de los mayores problemas de la humanidad; está diseñado para satisfacer tanto nuestra mente como nuestro corazón.

¿Por qué no empezar a estudiarlo más detenidamente y sacar provecho de la gran inspiración que puede ofrecernos?