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Después de Brexit, ¿qué pasará con la Unión Europea?

La Unión Europea estudia opciones ante el vacío de 10.000 millones de euros anuales que dejará la salida británica.

Bruselas —centro administrativo para la Unión Europea— está realizando los ajustes necesarios para tratar de cubrir el vacío de 10.000 millones de euros anuales que dejará la salida de Inglaterra desde la Unión Europea. La certeza de que el presupuesto de esta Unión no contará más con el aporte del Reino Unido a partir de 2020 exige recortes o nuevos aportes de los estados miembros de la Unión.

La Comisión Europea ha elaborado ya tres escenarios para tratar de anticipar las consecuencias. En el escenario más adverso, España perdería todos sus fondos regionales.

España tiene asignados 37.400 millones de euros para el periodo 2014-2020, equivalentes a un 8 por ciento del subsidio total europeo. La ausencia del aporte financiero de Inglaterra limitaría la recepción de esas partidas europeas para los estados del oeste: España, Italia, Bélgica y Francia perderían todo el apoyo financiero.

La Unión Europea (UE) afronta un presupuesto difícil de cuadrar. Londres ha prometido que todo seguirá igual hasta 2020, cuando vence el actual marco presupuestario, a pesar de que el Brexit se materializará en forma total en marzo de 2019.

A partir de entonces, Bruselas contará aproximadamente con un 16 por ciento menos de recursos para gestionar las crecientes demandas de ayuda a los países miembros. Como decíamos, el ejecutivo de la Comunidad Europea ha proyectado tres supuestos para los próximos años. El que se considera más factible contempla una disminución del 15 por ciento (casi equivalente a lo que Londres dejará de aportar) en los fondos disponibles para las regiones (programas de desarrollo rural, creación de empleo, investigación y desarrollo, etcétera). El escenario más adverso proyecta una caída del 30 por ciento en esos capítulos y el más favorable —pero irreal— trabaja con un mantenimiento de las condiciones presentes.

La situación es definitivamente muy incierta. Nadie sabe con certeza en qué áreas terminará recayendo la reducción del presupuesto ni si habrá recursos extras para poder compensarlo, como lo pide la Comisión Europea.

El Gobierno español ya contemplaba una pérdida de fondos europeos para la mayor parte del país en sus primeros análisis sobre el impacto del Brexit.

Conscientes de que el horizonte post-Brexit se ve muy sombrío, sus responsables reclaman “un ambicioso presupuesto para después de 2020” que garantice “poder paliar las desigualdades entre regiones”.

Italia no encaja en la Europa de Macron

El nuevo eje franco-alemán prescinde de un país sumido en la incertidumbre política y económica: Italia. No obstante, el Vaticano —la Iglesia Católica— será siempre considerado un aliado muy importante para los objetivos futuros de la Comunidad Europea.

Aunque Italia parecía llamada a ser una de las grandes aliadas de la nueva Europa de Emmanuel Macron —presidente de Francia—, los tres primeros meses del presidente francés han dejado claro que París prescinde de Italia.

Italia observa con creciente preocupación la tendencia de Macron a estrechar vínculos más profundos con Alemania en detrimento del resto de los demás socios europeos. Una pinza franco-alemana que ahora se convierte en tenaza tras las elecciones del 24 de septiembre en Alemania, en la cual la canciller Angela Merkel salió electa por cuarta vez consecutiva.

Berlín y París quieren liderar la reforma de la Zona Euro, que se espera incluya un endurecimiento de la disciplina fiscal (con límites a la compra de deuda pública de las entidades bancarias y un sistema de suspensión de pagos para los Estados) con algún instrumento presupuestario conjunto como mecanismo de solidaridad.

Macron y Merkel también se han puesto al frente de la llamada Europa de la Defensa, un proyecto que pretende aumentar la independencia militar del viejo continente, alejándose así de su relación con Estados Unidos.

Algunas fuentes de la comunidad temen que el eje franco-alemán aproveche la iniciativa simplemente para propiciar una consolidación de la industria armamentística en torno a sus propios intereses industriales, una perspectiva muy temida en España y, sobre todo, en Italia.

La resurrección del eje franco-alemán levanta grandes suspicacias en el resto de la Unión Europea y la mayoría de los socios se están reagrupando en alianzas preventivas en función de intereses más o menos comunes, un movimiento acelerado también por la salida del Reino Unido (brexit).

Lo que viene

Estamos viendo con claridad cómo Europa se va consolidando y fortaleciendo. Pronto llegará a convertirse en una verdadera “bestia” capaz de controlar las grandes decisiones, no tan solamente a nivel europeo, sino también a nivel mundial.

La unión económica, política, militar y religiosa de Europa ya está sucediendo y en ello Alemania, Francia y el Vaticano ya están siendo los actores principales.

La Iglesia de Dios debe mantenerse muy alerta en relación a los acontecimientos internacionales que forman parte de las señales que Jesucristo nos dejó como indicativos de su próxima venida aquí a la Tierra. La Iglesia de Dios también debe seguir adelante en el cumplimiento de la comisión encargada a ella por nuestro Salvador en Mateo 24:14.

Pronto el mundo entero verá al Salvador regresando del cielo, y comenzando un nuevo sistema de gobierno, no humano. Este Reino de Dios no tendrá fin y traerá la verdadera paz y la equidad para todo el mundo y por toda la eternidad.

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