La ley de aborto

El viernes 27 de octubre se conmemoran los 50 años desde que los parlamentarios británicos despenalizaron el aborto en esta misma fecha de 1967. Gran Bretaña era entonces gobernada por el gabinete del laborista Harold Wilson. Este país se convirtió así en el pionero de esta triste ley que ha hecho desaparecer millones, y tal vez billones de seres no nacidos.

La cantidad de vidas que se han cobrado desde la expedición de este fatídico decreto de “derecho de las mujeres”, alcanza “oficialmente” los 8,8 millones de bebés, solamente en Inglaterra.

El fin de semana del 27 de octubre en Londres fue de luto y de conmemoraciones para los casi nueve millones de seres humanos abortados oficialmente en los últimos 50 años. El primero de los actos tuvo lugar en el parlamento británico, a las 11:05 hora local, exactamente a la misma hora en la que se despenalizó el aborto en ese país, hace medio siglo.

Por la tarde de ese mismo día, en la catedral de Westminster, se llevó a cabo una vigilia especial para recordar a estos millones de bebés inocentes asesinados con el permiso de las leyes.

Para el sábado 28 de octubre se realizó un gran encuentro en la céntrica plaza londinense “Emmanuel” para orar por la pérdida de todas esas vidas y para redoblar los esfuerzos para prevenir una mayor liberalización del aborto, como se pretende en el Reino Unido.

El aborto este año ha sido tema obligado en la agenda política de muchos líderes del mundo. De hecho, para ingresar al grupo de los países “desarrollados” es casi un deber moral promulgar leyes que permitan el aborto casi por cualquier causa.

Sin embargo, a principios de año, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva contra el aborto, que prohíbe dar fondos estadounidenses a las organizaciones internacionales que realizan o “promueven” abortos.

Estados Unidos gastaba aproximadamente 600 millones de dólares anuales en asistencia internacional para programas de planificación familiar y salud reproductiva, lo que permitía a 27 millones de mujeres y parejas acceder a servicios y suministros de anticonceptivos para evitar el embarazo y posteriormente el aborto.

El gobierno del presidente Donald Trump se ha caracterizado por su postura anti-aborto, ampliando las limitaciones para entregar recursos a organizaciones en el extranjero que promuevan el aborto, además de eliminar la norma que obligaba a los estados a proveer recursos a las clínicas abortivas.

Según la Organización Mundial de la Salud, 56 millones de fetos no llegan a ver la luz cada año en el mundo. Estos son muchos muertos… más que cualquier otra causa de muertes en el mundo. Y eso que la tasa de abortos ha disminuido en los países occidentales, aunque en números absolutos a nivel mundial, el número de abortos no para de crecer.

Tan sólo en Estados Unidos se produce un aborto cada treinta segundos, 137 cada hora y 3.300 abortos cada día.

Según un informe del Instituto Guttmacher, emitido este 27 de septiembre recién pasado, se estima que 214 millones de mujeres en las regiones en desarrollo tienen una necesidad insatisfecha de anticonceptivos modernos y por eso desean abortar.

El informe también menciona que la mayoría de las mujeres que se someten al aborto lo hacen porque quedan embarazadas cuando no lo planeaban, y el 84 por ciento de los embarazos no planeados en los países en desarrollo ocurren en mujeres que tienen una necesidad insatisfecha de anticonceptivos.

¿Qué dice la Biblia respecto al aborto?

En el libro de Proverbios 6.16 Dios dice: “Seis cosas aborrece el Eterno, y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente…”.

Desde los albores de la humanidad, el hombre ha estado inclinado a la maldad y ha derramado la sangre inocente de muchos bebés que no nacieron. Dios nos creó a su misma imagen y semejanza. El Creador también ordenó que el ser humano de ninguna manera debería matar a otro ser humano. Sin embargo, por su propia voluntad, el hombre decidió violentar el mandato divino. Desde entonces y hasta la fecha, la maldad del hombre sólo ha ido en aumento.

Con la desobediencia, el hombre ha desconocido a Dios y lo ha sacado de su vida y ha adoptado las cosas que Él aborrece, llamando a lo malo bueno y viceversa.

Lamentablemente el pecado, el cual es la infracción a la Ley de Dios, hoy ni siquiera tiene connotación. Esta palabra ha sido reemplazada como que fuera un simple “delito” para mitigar el efecto de la conciencia. Algunas veces lo que Dios dice que es pecado ni siquiera se tipifica como “delito” por las leyes humanas.  El aborto, desde el punto de vista de la Palabra de Dios, es una grave infracción al quinto mandamiento que dice: “no matarás”.

La Biblia enseña que el bebé en el vientre de la madre es un ser humano en gestación con vida propia. Abortarlo es un asesinato.

Dios conoce al niño no nacido. El salmista en la Biblia dice: "Me tejiste en el seno de mi madre...mis huesos no escapaban a tu vista cuando yo era formado en el secreto" (Salmo 139:13, 15).

Mientras más países se suman para legalizar el aborto, Dios al mismo tiempo aclara cada vez más a su Iglesia que Él tiene un propósito para el futuro de toda la humanidad. Pronto Jesucristo vendrá a la Tierra para imponer la Ley de Dios que prohíbe contundentemente el asesinato y el aborto de bebés inocentes.

Dios en su gran misericordia tiene un plan en el que considera levantar de la muerte a la vida a todos aquellos bebés no nacidos para que tengan la oportunidad de vivir en mundo diferente al nuestro, para que conozca la ley de Dios y puedan ingresar a la familia de Dios. Preparémonos para recibir a la vida a los millones, tal vez billones de bebés abortados a través de la historia. Todos ellos tendrán eventualmente vida física de nuevo para crecer, decidir, amar, tener familia y conocer al Dios Verdadero. ¡Que venga pronto ese día!