Nuestra esperanza para el futuro

El futuro no parece muy esperanzador en realidad, pero Dios revela una visión diferente. ¡Cuatro acontecimientos van a revertir dramáticamente la caída de la humanidad al abismo y traerán esperanza para siempre!

Jesucristo dio en el clavo al describir la rapidez con que la humanidad va deslizándose hacia la auto-destrucción:

“Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo” (Mateo 24:22).

Los tiempos del fin que han sido profetizados, están marcados por nuestra capacidad de auto-aniquilarnos con armas de destrucción masiva —y por la creciente tibieza y maldad del corazón, que hacen que la extinción sea inevitable. La situación es cada vez más desalentadora.

Pero las siguientes palabras de Jesús nos dan una luz de esperanza: “más por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados” (v. 22).

Debido a la intervención de Cristo, las naciones de este mundo no se autodestruirán, serán rescatadas y después se les enseñará el camino de Dios a través de Cristo y sus elegidos (Apocalipsis 5:10).

Los elegidos representados por Pentecostés

¿Quiénes son estos “elegidos”? Son los llamados, los escogidos y fieles seguidores de Jesucristo que rechazaron la corriente de rebeldía y de tibieza, y celosamente anunciaron las buenas noticias del Reino de Dios “en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones” (vv. 12-14).

Estos elegidos son las primicias de la primera cosecha espiritual de Dios, que se representan en la fiesta de la cosecha de Pentecostés. Por eso es que Dios también utilizó Pentecostés para comenzar la Iglesia del Nuevo Testamento (vea el artículo de Discernir Mayo/Junio 2014 “El sermón que dio comienzo a la Iglesia”).

Pero con esta fiesta tan significativa de Pentecostés no termina la historia. Dios le dio a su pueblo cuatro fiestas subsiguientes que revelan los siguientes pasos en el plan de Dios para salvar —para cosechar espiritualmente— al mundo entero.

El regreso de Cristo será anunciado con Trompetas

Jesús dijo, que gracias a los elegidos, Dios reduciría los días de maldad por venir. Ese tiempo de tribulación será acortado por el regreso de Jesucristo a la Tierra.

Al principio, la gente no va a reconocer la fuente de su única esperanza. “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro” (vv. 30-31).

Otros pasajes nos muestran que las trompetas anuncian la resurrección del pueblo de Dios y la reunión de su Iglesia (1 Corintios 15:51-52; 1 Tesalonicenses 4:16-17).

La séptima trompeta de Apocalipsis también anuncia la coronación de Jesucristo: “El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 11:15).

Estos cruciales acontecimientos marcan el fin del mal gobierno humano y el principio de la mayor temporada de cosecha de Dios. Los vemos claramente anunciados en la primera de las cuatro fiestas bíblicas de otoño, la Fiesta de Trompetas. (Aprenda más acerca de la Fiesta de Trompetas y de las siete fiestas bíblicas y sus respectivos significados fundamentales en nuestro folleto gratuito Las fiestas santas de Dios: Él tiene un plan para usted.

Eliminando el enemigo

Después de que Jesucristo regrese a una tierra devastada, una de las primeras cosas que Él prometió hacer, es eliminar al enemigo espiritual que más de una vez ha llevado a la humanidad al borde de la extinción. La influencia destructiva de este ser malvado se ha sentido desde el Jardín del Edén hasta la época del diluvio y hasta los tiempos del fin —y entre estas épocas también.

Pero después de la segunda venida de Jesús, Dios describe un acontecimiento crucial que traerá esperanza para el futuro. En la visión del apóstol Juan, un ángel enviado por Dios: “lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años” (Apocalipsis 20:2).

Después de que Satanás es encerrado, el apóstol Juan describe a los siervos elegidos de Dios trabajando junto con Jesucristo para traer mil años de paz y gobierno justo para el mundo entero. Satanás no podrá engañar a las personas durante este tiempo, y las barreras entre Dios y el hombre serán derribadas. Nuestro amoroso y misericordioso Dios va a perdonar a toda la humanidad pecadora, un tema que está representado en la siguiente fiesta bíblica, el Día de Expiación.

Mil años de paz

Después de que Satanás es encerrado el apóstol Juan describe a los siervos elegidos de Dios trabajando junto con Jesucristo para traer mil años de paz y gobierno justo para el mundo entero (Apocalipsis 20:4).

La mayoría de las profecías más esperanzadoras y utópicas de la Biblia, describen una visión de este maravilloso mundo. Imagínese:

“Y él juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra. Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente; porque la boca del Eterno de los ejércitos lo ha hablado” (Miqueas 4:3-4).

“Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad” (Isaías 35:5-6).

La paz y la prosperidad de estos mil años están anunciadas por la abundancia y el gozo de la Fiesta de los Tabernáculos.

“La fiesta solemne de los tabernáculos harás por siete días, cuando hayas hecho la cosecha de tu era y de tu lagar. Y te alegrarás en tus fiestas solemnes, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda que viven en tus poblaciones. Siete días celebrarás fiesta solemne al Eterno tú Dios en el lugar que el Eterno escogiere; porque te habrá bendecido Jehová tú Dios en todos tus frutos, y en toda la obra de tus manos, y estarás verdaderamente alegre” (Deuteronomio 16:13-15).

Incluso en la actualidad, en medio de este mundo atribulado, muchos cristianos continúan obedeciendo el mandamiento de celebrar esta fiesta de la cosecha de la esperanza. Al hacerlo, están siguiendo el ejemplo de Jesucristo, que guardó la Fiesta de Tabernáculos aun estando su vida en peligro (vea la historia en Juan 7).

Esperanza para todos

Estos acontecimientos y las fiestas relacionadas con ellos, nos dan una gran esperanza para el futuro. Aunque la Biblia revela otro paso en el plan de Dios que hoy en día muy pocos entienden. Demuestra cómo la misericordia de Dios brinda esperanza verdadera para todas las personas que han existido.

Muchos se preguntan si Dios ha perdido la batalla contra Satanás. Muy pocas personas a través de la historia han escuchado acerca del nombre de Jesucristo, el único nombre por medio del cual podemos ser salvos (Hechos 4:10-12). ¿Están perdidos todos aquellos que aún no han sido llamados por Dios? ¿Permitiría eso nuestro amoroso Dios? ¡No!

Dios nos dice que Él “es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9). Él “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4).

¿Cuándo van a tener la oportunidad de ser salvas estas personas?

En Apocalipsis 20 se describe lo que vendrá después de que pasen estos mil años: “Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras” (v. 12).

Al parecer los libros que se abrirán serán los de la Biblia —libros que muy pocos han conocido a través de la historia y más pocos aun han entendido realmente. Sabiendo que Dios es justo y misericordioso, Él va a darle la oportunidad a la gente en esa resurrección de conocer su verdad por medio de la Biblia, permitiéndoles que la entiendan. Ellos van a tener su primera y única oportunidad para arrepentirse y ser perdonados por medio del sacrificio de Cristo, de recibir el Espíritu Santo de Dios, obedecerlo y ser salvos.

Tener el libro de la vida abierto, implica que Dios va a escribir más nombres en él —¡muchos más nombres! Entonces la gran cosecha espiritual de Dios estará completa.

Esta resurrección y este juicio siguen después de los mil años, así como el octavo día o el Último Gran Día sigue después de la Fiesta de los Tabernáculos. Los cristianos que celebran esta última fiesta de la cosecha, recuerdan el bondadoso plan de Dios para ofrecer salvación a todas las personas. Lea más acerca de este tema en el artículo “El Último Gran Día: la cosecha final” de Vida, Esperanza y Verdad.

Y reciba un resumen de las siete fiestas bíblicas y sus importantes significados, descargando nuestro folleto gratuito Las fiestas santas de Dios: Él tiene un plan para usted.