Vida, Esperanza y Verdad

Génesis

Génesis nos remonta al principio de la historia humana. Su contenido revela a Dios como Creador y describe el origen y propósito de la creación, incluyendo al ser humano.

Génesis es el primer libro de la Biblia y del Pentateuco (compuesto por Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio). Para los judíos, los primeros cinco libros de la Biblia corresponden a la “Torá” (“enseñanza”, “instrucción”), que en español se conoce como la “Ley” (Mateo 5:17; Lucas 16:17; Hechos 7:53).

En español, el título de Génesis fue tomado de la Biblia Septuaginta (Biblia griega) y significa “comienzo” u “origen”. En hebreo, proviene de la primera palabra del libro, Bereshith, que significa “En el principio” (Génesis 1:1). Como ambos nombres lo indican, el tema principal de Génesis es el origen de la historia humana.

Este libro describe los comienzos de la tierra, el hombre, el matrimonio, el ciclo semanal de siete días, el día de reposo, el pecado y sus consecuencias, los gobiernos humanos, las naciones, los diferentes lenguajes y el pueblo de Israel, entre otras cosas.

Su contenido puede dividirse en dos partes:

Los primeros 11 capítulos relatan la historia del mundo antes de Abraham (período primigenio), incluyendo la historia de Noé que abarca cuatro de ellos.

Los 39 capítulos restantes se enfocan en la vida de cuatro hombres (período patriarcal):

  • Abraham (capítulos 12-25)

  • Isaac (capítulos 25-28)

  • Jacob (capítulos 28-36)

  • José (capítulos 37-50)

Gran parte del libro de Génesis describe cómo Dios trabajó con los descendientes de Abraham, comenzando con el llamamiento del patriarca (antes llamado Abram) en el capítulo 12 y concluyendo con la muerte de José en el capítulo 50.

Referencias en el Nuevo Testamento

En Mateo 19:4-5, Cristo citó este libro y de esta forma lo valido como parte de la Palabra inspirada de Dios. Además, muchas referencias similares comprueban que los autores del Nuevo Testamento consideraban que Génesis era un libro inspirado y de origen divino:

  • Génesis 1:27; Mateo 19:4.

  • Génesis 2:2; Hebreos 4:4.

  • Génesis 2:7; 1 Corintios 15:45.

  • Génesis 12:3; Hechos 3:25.

  • Génesis 17:7; Gálatas 3:16-17.

  • Génesis 21:10, 12; Hebreos 11:18.

  • Génesis 25:23; Romanos 9:12.

También encontramos varias referencias a eventos y personajes de Génesis, como:

  • El engaño de Eva por parte de la serpiente (Génesis 3:4-5 y 2 Corintios 11:3; 1 Timoteo 2:13-14).

  • La muerte de Abel (Génesis 4:4; Hebreos 11:4).

  • La destrucción de Sodoma y Gomorra (Génesis 19:24-26; Lucas 17:29, 32; 2 Pedro 2:6; Judas 1:7).

  • Abraham ofrece a Isaac (Génesis 22:9-10; Santiago 2:21).

  • Varios ejemplos de fe nombrados en Hebreos 11.

Resumen de Génesis

Periodo antes de Abraham (capítulos 1-11)

Capítulos 1-2: Dios es presentado como Creador en Génesis 1:1. La palabra hebrea traducida como “Dios” en este versículo es Elohim, sustantivo plural que significa “supremos”, “fuertes”, “todopoderosos” (Strong’s Exhaustive Concordance [Concordancia exhaustiva de Strong]). Elohim generalmente se refiere a un grupo de seres divinos, tal como sucede en Génesis 1:26: “dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (énfasis añadido). Otro ejemplo de esto es Génesis 3:22: “dijo el Eterno Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros” (énfasis añadido). Juan 1:1, 14 luego revela que este “nosotros” se refiere a Dios el Padre y al Verbo (quien llegó a ser Jesucristo).

Concluyendo la semana de creación, “acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación” (Génesis 2:2-3). Su último acto de creación fue descansar en el día séptimo del trabajo que había hecho durante el resto de la semana.

Éste es el origen del día de reposo que Dios creó para que meditemos en Él y le adoremos cada semana. El sábado fue apartado (“santificar” significa apartar para un propósito sagrado) para que nos acerquemos a Dios a través de la oración, el estudio de la Biblia y los servicios de la Iglesia (Hebreos 10:24-25).

Sin duda, el relato de la creación demuestra cuán sublimes son la inteligencia, poder, autoridad y conocimiento superiores de Dios (Salmos 104:29-30). Él es nuestro Creador y controla todo lo que existe.

Capítulo 3: Dios ofreció el árbol de la vida a Adán y Eva, pero ellos escogieron el árbol de la ciencia del bien y del mal. En otras palabras, negaron la autoridad de su Creador y tomaron la decisión de definir por sí mismos lo que era correcto e incorrecto. Este gran error ha traído terribles consecuencias para la humanidad; con él, Adán introdujo el pecado y la muerte en el mundo, pues, si no nos arrepentimos, el resultado de pecar es la muerte (Romanos 5:12; 6:23).

Capítulo 4: Caín se convirtió en el primer asesino de la historia al matar a su hermano Abel y, como consecuencia, “Salió… de delante del Eterno” (v. 16). Trágico desenlace para Adán y Eva, ¿no es así? Lamentablemente, fueron ellos quienes rechazaron el camino de Dios y optaron por seguir la ideología de Satanás —el mismo Satanás que sigue influenciado al mundo entero hasta hoy (2 Corintios 4:4; Efesios 2:2.3).

Capítulo 5: Registro de la genealogía de Adán.

Capítulos 6-9: Se describe la corrupción del mundo antediluviano y la historia de Noé, a quien Dios ordena construir un arca. Comienza el diluvio y termina con el pacto de Dios a Noé.

Capítulo 10: Registro de las naciones que descendieron de Noé.

Capítulo 11: Construcción de la torre de Babel, confusión de las lenguas y registro de la genealogía del justo Sem.

Período patriarcal (capítulos 12-50)

Capítulo 12: Dios llama a Abram (después llamado Abraham), quien se convierte en un excepcional ejemplo de fe. Cuando Dios le ordenó dejar su casa, “se fue Abram, como el Eterno le dijo” y Dios le hizo grandes promesas como resultado de su fe (Génesis 12: 2-4). De la misma forma, Dios promete bendecir a todo el que le busque y obedezca en la actualidad (1 Corintios 2:9).

Capítulo 13: Abram y Lot se separan y el patriarca una vez más demuestra su confianza en que Dios lo bendeciría bajo cualquier circunstancia. Dios reitera y aumenta su promesa de bendiciones físicas y espirituales para Abraham y su descendencia (Génesis 13:14-17).

Capítulo 14: Se introduce la ley del diezmo. Abram entendía que ésta era una ley establecida por Dios y por lo tanto debía obedecerla; como las escrituras demuestran, Abraham obedecía todos los mandamientos de Dios: “oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes” (Génesis 26:5). Este patriarca es un ejemplo admirable para todo cristiano.

Capítulo 17: A sus 99 años, Abram recibió el nombre de Abraham, “padre de muchedumbre de gentes” (v. 5). Dios aumentó sus promesas diciéndole que sería padre de muchas naciones y reyes, y estableció la circuncisión como señal de su pacto con él y su descendencia.

Capítulo 18-19: Se describe la degeneración y libertinaje de Sodoma, Gomorra y otras ciudades del mundo antiguo.

Capítulo 20: Intercambios entre Abraham y Abimelec (rey de Gerar) con respecto a Sara.

Capítulo 21: Tras 25 años de espera, Dios cumple su promesa de dar un heredero (Isaac) a Abraham y su esposa Sara. Antes de esto, Abraham y Sara habían sucumbido a la desesperación y decidieron tener un hijo (Ismael) utilizando para ello a una sierva de Sara, Agar. (Muchas de las naciones Árabes modernas descienden de Ismael.)

Capítulo 22: Dios prueba la fe de Abraham pidiéndole que sacrifique a Isaac. Abraham obedece sin vacilar y se dirige al Moriah con la plena confianza de que Dios sabía lo que hacía (Hebreos 11:17-19). Así, el patriarca supera esta difícil prueba demostrando fe absoluta en la fidelidad y promesas de Dios.

Capítulos 23-26: Sara muere de 127 años y Abraham compra tierra en Macpela para enterrarla. Abraham, Isaac, Rebeca, Jacob y Lea también fueron enterrados en este lugar (Génesis 25:9; 49:30-31; 50:13).

Tras la muerte de Sara, Abraham manda a uno de sus siervos a Mesopotamia en busca de una esposa para Isaac. Dios escoge a Rebeca y ella deja su casa para casarse con Isaac.

Abraham muere de 175 años.

Esaú, hijo de Isaac, comete la insensatez de vender su primogenitura faltándole al respeto a Dios y convirtiéndose en un “profano” (Hebreos 12:16).

Capítulos 27-31: Jacob engaña a su padre Isaac y se ve obligado a huir del furioso Esaú hacia Padan-aram, hogar del hermano de Rebeca. Su tío, Labán, lo hace trabajar 14 años por Lea y Raquel, quienes finalmente se casan con Jacob. Después de un tiempo, Jacob deja a Labán y regresa a su lugar de origen.

Capítulos 32-33: En su viaje de regreso, Jacob y su compañía acampan en Jaboc y algo increíble sucede: durante la noche, un ser sobrenatural lucha con Jacob, pero él persevera y no se da por vencido. Debido a su tenacidad, el nombre de Jacob es cambiado a Israel, que significa “vencedor con Dios” (Génesis 32:24-30).

Capítulos 34-35: Dina es violada y sus hermanos Simeón y Leví la vengan con engaños y artimañas.

Raquel muere dando a luz a Benjamín y Rubén pierde la primogenitura por adulterar con Bilha, madre de sus hermanos Dan y Neftalí.

Isaac muere de 180 años (Génesis 35:28-29).

Capítulos 36-47: El capítulo 36 describe la genealogía de Esaú y la mayoría de los capítulos restantes relatan la vida de José. La única interrupción es la historia de Judá y Tamar, que termina con el nacimiento de sus hijos Zara y Fares —Fares es el hijo de Judá del cual descendió Jesús (Génesis 38; Lucas 3:33).

La historia de José es bastante conocida. De joven, José fue vendido como esclavo por sus hermanos y terminó en Egipto, donde estuvo prisionero por muchos años. Al salir de la cárcel, se le dio poder sobre todo Egipto bajo el mando directo de Faraón. Tras 22 años, José se reunió con sus hermanos cuando Jacob los mandó en busca de grano a Egipto.

Poco después, se reencontró con su padre cuando Jacob (Israel) y su familia se mudaron a Egipto. Génesis 46:8-26 enumera a todos los familiares de Jacob que lo siguieron.

Capítulos 48-49: Antes de morir, Jacob bendijo a los dos hijos de José como su padre lo había hecho con él. Así, les traspasó las maravillosas bendiciones de grandeza y riqueza nacionales que Dios había prometido (Génesis 35:11). Manasés llegaría a ser padre de una gran nación y Efraín de un “conjunto de naciones”.

En Génesis 49:1.28, Jacob intercambia sus últimas palabras con sus 12 hijos y les anuncia profecías y bendiciones futuras.

Jacob muere (Génesis 49:33).

Capítulo 50: Se mencionan las muertes de Jacob (Israel) y José.

Lecciones de la vida de José

El ejemplo de José nos enseña importantes lecciones. A pesar de tantas dificultades, angustias y desgracias, este patriarca siempre se mantuvo fiel y confiado en Dios, aun cuando todo a su alrededor y el futuro parecían sombríos. José tenía la convicción de que finalmente todo sería para su bien y sabía que Dios no lo probaría más allá de lo que pudiera soportar (Romanos 8:28; 1 Corintios 10:13).

Además, sabía muy bien que el pecado es un ofensa a Dios — “¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” (Génesis 39:9)— lo cual es fundamental para llegar al arrepentimiento (Salmos 51:4). De hecho, esta debería ser nuestra principal motivación para evitar el pecado y sacarlo de nuestras vidas por completo.

Sólo el comienzo

Hoy en día, la Biblia es cada vez más irrelevante para el mundo cristiano; a medida que el tiempo avanza, más y más personas rechazan la Palabra de Dios como fuente de vida, esperanza y verdad. Como consecuencia, nuestra sociedad se vuelve cada vez más inestable y desesperanzada. Pero afortunadamente, Dios promete tener especial cuidado de quienes sí estudian su Biblia con respeto y devoción (Isaías 66:2).

Depende de nosotros tomarle la palabra. Conozca más acerca del estudio del camino de Dios y lo que Él espera de nosotros en la sección “Los beneficios prácticos e invaluables del estudio de la Biblia”.

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