Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia

Hebreos 4:16  

Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Escuche el episodio de "Versículo a Versículo" que cubre esta escritura.

Al sumo sacerdote físico únicamente se le permitía entrar al lugar santísimo en el templo una vez al año, en el día de Expiación. A través del sacrificio e intercesión de Jesucristo —como quien tiene compasión de nosotros debido a su sufrimiento— podemos venir en cualquier tiempo al trono de gracia. Nosotros podemos acercarnos    —“confiadamente” o con “libertad de palabra” (Comentario de Jamieson, Fausset y Brown acerca de Hebreos 4:16).

¡Qué maravillosa bendición es que el ser más poderoso en el universo nos ofrezca misericordia, gracia y ayuda! La palabra griega para ayuda “significa ‘acudir corriendo’” (Comentario de Adam Clarke acerca de Hebreos 4:16). Cuando gritamos pidiendo ayuda, ¡Dios oirá y vendrá en nuestro socorro!

Para más información acerca de cómo acercarnos al trono de la gracia de Dios, contamos con el artículo “Cómo debemos orar”, el cual le animamos a leer.

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