Agradecidos por la bondad y misericordia de Dios

1 Crónicas 16:34  

Aclamad [Dad gracias] al Eterno, porque él es bueno; porque su misericordia es eterna.

En el glorioso día que David trajo el arca del pacto a Jerusalén, él “comenzó a aclamar [a dar gracias] al Eterno por mano de Asaf y de sus hermanos” (1 Crónicas 16:7). Este tema de agradecimiento por la bondad y misericordia de Dios lo encontramos a lo largo de los Salmos (ver Salmo 106:1 y 107:1, por ejemplo).

El Salmo 107 continúa y da ejemplos de cómo Dios manifiesta su misericordia a los pecadores que claman a Él: “Luego que clamaron al Eterno en su angustia, los libró de sus aflicciones; los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, y rompió sus prisiones. Alaben la misericordia del Eterno y sus maravillas para con los hijos de los hombres” (Salmo 107:13-15).

Para más información acerca de la misericordia de Dios, vea nuestro artículo “Misericordia y gracia: ¿hay alguna diferencia?”.

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