El ayuno que Dios escogió

Isaías 58:6-7  

¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?

La intención de Dios con respecto a la herramienta espiritual del ayuno es que éste nos ayude a volvernos del pecado, opresión e hipocresía. Pasar hambre debe ayudarnos a tener compasión por los hambrientos y los que no tienen casa (“los pobres errantes”). Jesucristo enseñó la importancia de ayudar a los necesitados en Mateo 25:35-36.

La última parte de Isaías 58:7 es traducida en un lenguaje más moderno en la versión New Living Translation (“Nueva Traducción Viviente”): “No te escondas de los parientes que necesitan de tu ayuda”.

Ayunar con la motivación de arrepentirse, cambiar y dar es agradable a Dios. Isaías 58:8-12 describe de manera hermosa las bendiciones que Dios quiere dar a los que ayunan de la forma en que Él ha escogido.

Para más información acerca del ayuno, vea nuestro artículo “¿Qué es el ayuno?”.

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