Vida, Esperanza y Verdad

Versiculos Para Meditar

El ferviente deseo de Cristo

Lucas 22:15  

Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!

En la noche previa a su crucifixión, después de la puesta de sol, Jesucristo celebró la última Pascua con sus discípulos. Pero a diferencia de las Pascuas previas que Él guardó durante su vida como ser humano, ésta sería diferente.

Con pequeñas modificaciones, la Pascua había sido observada de la misma forma desde que ésta había sido instituida en Éxodo 12. Cada familia israelita debía sacrificar un cordero sin defecto después de la puesta de sol al inicio del día 14 del primer mes del calendario hebreo (Éxodo 12:1-7).

El cordero sin defecto prefiguró el sacrificio de Jesucristo, el Cordero de Dios (Juan 1:29).

Pero ahora, en esta Pascua, lo que previamente había sido prefigurado vendría a ser una realidad. El Único que nunca pecó —que no tuvo mancha alguna— sacrificaría su vida para redimir a la humanidad de la pena del pecado.

Y por esto, en esta Pascua Cristo cambió los símbolos del servicio. El cordero (que había representado a Cristo) sería reemplazado por pan sin levadura y vino, los cuales son un recordatorio del cuerpo azotado de Cristo y de su sangre derramada (Lucas 22:19-20). La Pascua del Nuevo Testamento es un memorial de la muerte de Cristo (1 Corintios 11:24-25) y la institución del nuevo pacto (Mateo 26:28; Marcos 14:24).

Jesucristo también introdujo otro nuevo componente de la ceremonia de la Pascua: el lavamiento de pies. La ceremonia del lavamiento de pies simboliza nuestra necesidad personal de amar como Cristo amó y de seguir el ejemplo de Cristo como un siervo (Juan 13:1-7).

Jesucristo anticipó esta Pascua porque Él supo que su muerte salvaría a la humanidad de la pena del pecado —¡muerte eterna! Esto había sido el plan de Dios desde el principio (Apocalipsis 13:8).

Para aprender más acerca de la Pascua del Nuevo Testamento, lea nuestro artículo “La Pascua: ¿qué hizo Jesús por usted?