No envíe a un hombre perezoso

Proverbios 10:26  

Como el vinagre a los dientes, y como el humo a los ojos, así es el perezoso a los que lo envían.

Una cosa que no buscan los patrones es alguien que más adelante  será un empleado perezoso. El fastidio y la preocupación acerca de si serán hechas las tareas esenciales, es algo que un patrón no desea.

Jesucristo pudo haber tenido este proverbio en mente cuando Él habló del siervo malo y negligente que  escondió su talento en vez de trabajar con él (la parábola de los talentos, Mateo 25:24-25). Este principio es demostrado también en la parábola de los dos hijos por el hijo que dijo que iría a trabajar en la viña pero “no fue” (Mateo 21:30).

Si usted desea más información acerca de la pereza y su opuesto, vea nuestro artículo titulado “Trabajo duro”.

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