Vida, Esperanza y Verdad

Versiculos Para Meditar

Nuestro Sumo Sacerdote a la diestra del trono de la majestad

Hebreos 8:1  

Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos.

Después de dar su vida como un sacrificio perfecto por nuestros pecados, Jesucristo fue resucitado y regresó al trono del universo, a la posición más importante a la diestra del Padre.

El mensaje del libro de Hebreos en este punto se resume diciendo que Jesucristo es nuestro Sumo Sacerdote, permanente y perfecto. Su sacerdocio sustituye a los sumos sacerdotes humanos. Ellos podían entrar en el Lugar Santísimo sólo una vez al año con sacrificios que no podían realmente perdonar los pecados. Y ellos eran mortales y murieron.

Pero Jesucristo llevó su sacrificio perfecto al verdadero trono representado por el Lugar Santísimo. Su sacrificio es suficiente para pagar nuestra pena de muerte, y Él no tuvo que salir entonces del Lugar Santísimo, sino que se sentó a la diestra del propiciatorio, el trono de Dios. Él es inmortal y todopoderoso —y Él nos ama. Cristo es el Sumo Sacerdote perfecto del cual los sacerdotes levíticos fueron sólo un tipo.

Si usted desea más información acerca del papel de Jesucristo como Sumo Sacerdote, vea nuestro artículo “¿Quién fue Melquisedec?”.