Cómo obtener el control de su vida cuando se siente impotente
Los sentimientos abrumadores de impotencia pueden traer consecuencias devastadoras a nuestras vidas. ¿Cómo podemos recuperar el control cuando sentimos que todo se nos escapa de las manos?

Debilitados por la ansiedad. Afligidos por la depresión. Esclavizados por la adicción.
Estas tres cosas han causado grandes estragos en los seres humanos de todo el mundo.
Mientras médicos, científicos y profesionales de la salud mental intentan identificar las causas de estas situaciones en las que se encuentran tantas personas, surge un tema recurrente: la impotencia.
En su libro Breaking Addiction: A 7-Step Handbook for Ending Any Addiction [Rompiendo la adicción: un manual de 7 pasos para acabar con cualquier adicción], el doctor Lance Dodes explica el poderoso efecto que el sentimiento de impotencia puede tener en los seres humanos y cómo es uno de los principales impulsores de la adicción. Esto se demuestra a lo largo de este libro a través de varios estudios.
Uno de los temas constantes de este libro es que los comportamientos poco saludables y adictivos suelen ser formas en que las personas intentan recuperar el control de sus vidas cuando se sienten totalmente impotentes.
Una conclusión importante es que, cuando las personas experimentan impotencia, es esencial que intenten recuperar el control de su vida de una manera sana y constructiva. De lo contrario, a menudo intentarán recuperar la sensación de control a través de comportamientos poco saludables.
El mismo principio general también se aplica a la ansiedad y la depresión. La ansiedad y la depresión pueden encerrarnos en reacciones de “bloqueo” poco saludables. La realidad es que estas reacciones nunca alivian el sentimiento de impotencia. Al contrario, a menudo agravan el problema (Proverbios 12:25).
Para obtener más información acerca de los comportamientos poco saludables que pueden surgir cuando nos sentimos impotentes, usted puede leer nuestra publicación de blog “6 pasos para vencer los malos hábitos”.
¿Qué nos hace sentir impotentes?
¿Qué provoca estos sentimientos de impotencia?
¿Es acaso ese trabajo extra que se acumula en nuestro escritorio cuando ya estamos saturados? ¿Es ese bebé que llora y nos despierta varias veces durante la noche? ¿Es la sensación de que nadie nos escucha ni le importa lo que pensamos?
¿Fue el año de pesadilla del COVID-19 del 2020 que trajo crisis tras crisis, todas completamente fuera de nuestro control, pero que afectaron directamente nuestras vidas diarias (restricciones, pérdida de empleo, planes cancelados, etcétera)?
Sea lo que sea lo que nos haga sentir impotentes, con demasiada frecuencia nos refugiamos en las garras de la adicción, la depresión y la ansiedad para sobrellevar la situación. Debemos recordar que tenemos un adversario, Satanás, que quiere que caigamos en estas conductas destructivas. A menudo él utiliza sentimientos como la sensación de pérdida de control para conducir a las personas por el camino del comportamiento destructivo. Para saber más acerca de Satanás y su influencia perniciosa, lea “Satanás: un perfil”.
Existen maneras alternativas de lidiar con los sentimientos de impotencia. Veamos dos formas saludables de recuperar el control de nuestras vidas cuando nos sentimos indefensos.
1. Podemos esforzarnos por realizar pequeñas acciones saludables a lo largo del día.
Cuando empezamos a sentirnos impotentes, podemos intentar dar pequeños pasos para recuperar activamente el control de nuestras vidas. Aquí hay algunas cosas pequeñas que podemos hacer todos los días:
- Elegir orar y estudiar la Biblia todos los días. Intente que los acontecimientos de la vida no interfieran con estas prioridades.
- Elegir tener el control activo de su salud todos los días. Intente mantenerse físicamente activo y seleccione conscientemente lo que come en cada comida. Recuerde que su cuerpo es el templo del Espíritu Santo de Dios, así que mantenga el control de su salud (1 Corintios 6:19).
- Elegir reinterpretar de forma positiva las circunstancias y los sentimientos que se le presentan. Cuando surjan desafíos, véalos como oportunidades de crecimiento.
- Elegir poner las cosas que están fuera de su control en manos de Dios. Podemos hacer esto orando regularmente: “Hágase tu voluntad” (Mateo 6:10).
2. Podemos tomar medidas inmediatas cuando empezamos a experimentar sentimientos de impotencia.
Elegir reinterpretar de forma positiva las circunstancias y los sentimientos que se le presentan.
Por mucho que nos esforcemos por mantener nuestra vida bajo control, habrá momentos en los que sentiremos que estamos. En lugar de dejar que esos sentimientos se agraven y se conviertan en acciones poco saludables, podemos tomar medidas activas para recuperar el control.
Aquí hay algunas cosas que podemos hacer inmediatamente cuando surgen esos sentimientos:
- Ore inmediatamente y ponga la situación en manos de Dios, quien tiene el control absoluto (Jeremías 32:27). En lugar de albergar ansiedad, úsela como un impulso para acudir a Dios en oración concentrada. La oración es, de hecho, una de las varias piezas de la armadura espiritual que Dios nos ha dado para afrontar desafíos como éste. Le invitamos a leer nuestro artículo “Tomad toda la armadura de Dios” para obtener más información acerca de estas herramientas espirituales.
- Antes de responder a cualquier situación que haya surgido, tómese un breve descanso para procesar completamente la situación. A veces, nuestra reacción impulsiva puede empeorar las cosas y hacer que la situación se nos escape aún más de control. Esto podría implicar simplemente dar un paseo de cinco minutos para ordenar nuestros pensamientos y controlar nuestras emociones. Algunas personas encuentran útil escribir un diario.
- Cuando algo es demasiado difícil de soportar y necesita apoyo adicional, hable con un amigo de confianza, un mentor o un consejero.
La clave es la siguiente: para evitar o combatir los sentimientos de impotencia, debemos encontrar cosas que podamos hacer de forma proactiva para mantener una sensación de control sobre nuestras vidas. Esto es muy importante, porque si no hacemos algo, podemos comenzar rápidamente a transitar un camino personal destructivo y sentirnos aún más indefensos. También debemos recordar que Satanás a menudo intentará explotar estos sentimientos y usarlos en nuestra contra.
Pasajes bíblicos para leer cuando se siente impotente
Cuando nos sentimos impotentes, uno de los primeros lugares a los que podemos acudir en busca de ayuda es la Palabra de Dios. Aquí hay algunos pasajes bíblicos para leer y meditar cuando comienza a experimentar sentimientos de impotencia:
- Job 42:2: “Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti”.
- Salmos 27:14: “Aguarda al Eterno; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera al Eterno”.
- Salmos 56:3: “En el día que temo, yo en ti confío”.
- Salmos 138:7: “Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y me salvará tu diestra”.
- Isaías 41:10: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”.
- Romanos 8:28: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.
- 1 Corintios 10:13: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”.
- Filipenses 4:6: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”.
- 1 Pedro 5:7: “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”. Encontrará más pasajes bíblicos útiles en nuestras páginas de “Versículos bíblicos alentadores”.
Hacer algo positivo es mucho mejor que no hacer nada
Si a menudo experimentamos sentimientos de impotencia, debemos tomar medidas para recuperar el control. Realizar actividades saludables para recuperar el control nos ayudará a evitar que surjan comportamientos perjudiciales en nuestras vidas.
En cuanto a lo que no podemos controlar, ninguna cantidad de ansiedad, depresión o adicción nos dará control sobre esa impotencia. Debemos dejar que Dios sea Dios y confiar en Él para que se encargue de esas cosas. ¡Él lo hace mucho mejor que nosotros!
Fecha de publicación: Enero 29, 2025