Vida, Esperanza y Verdad

6 pasos para vencer los malos hábitos

Los malos hábitos pueden ser clasificados desde molestos hasta mortales. Pueden frustrarnos y desanimarnos. Pero hay principios bíblicos que pueden ayudarnos a superarlos.

¿Alguna vez ha estado en una situación en la que una persona cerca de usted tamborilea sus dedos sobre la mesa, sacude las monedas en su bolsillo o agita el azúcar en su té helado durante más tiempo del que realmente necesita? ¡Este tipo de hábitos realmente nos ponen de los nervios de punta!

Pero, ¿qué pasa con los hábitos con los que nos molestamos a nosotros mismos, nuestros propios hábitos que quisiéramos cambiar pero pareciera que nunca podemos controlar? No estamos hablando de tamborilear con los dedos, hacer sonar las monedas o agitar el té, sino de los hábitos que vuelven una y otra vez y entorpecen nuestro funcionamiento. ¿Qué podemos hacer si luchamos con hábitos como comer demasiado, pasar demasiado tiempo frente a una pantalla, descuidar el ejercicio, reaccionar con enojo o blasfemia, o un sinnúmero de otros comportamientos que afectan negativamente nuestra vida?

He aquí algunos consejos para empezar a cambiar esos malos hábitos:

1. Buscar la ayuda de Dios

El cambio es difícil, y algunos cambios esenciales sólo se pueden hacer con la ayuda de Dios. Dios conoce las luchas que enfrentamos y nos anima a venir a Él para recibir la ayuda extra que necesitamos (Mateo 7:7-8; Hebreos 4:15-16; 1 Pedro 5:6-7). Dios no hace todo el trabajo por nosotros, pero nos ofrece ayuda para que seamos más efectivos.

2. Comprometerse a cambiar

No empezaremos a cambiar hasta que nos comprometamos a cambiar. Si realmente no queremos cambiar, simplemente no sucederá. Podemos dejar el hábito temporalmente, pero volverá.

No empezaremos a cambiar hasta que nos comprometamos a cambiar.3. Sea específico al identificar el hábito que se va a modificar

Escriba el hábito que le gustaría cambiar. Al escribirlo se consolida la idea cuando está fresca en su mente, y una nota escrita es tangible y hace que todo el proceso sea más real. Utilice un lenguaje definido y conciso, y no sea impreciso al redactar la nota.

Ponga la nota en el lugar en el que usted se encuentra usualmente involucrado en el mal hábito. De esa manera, estará ahí como un recordatorio frecuente.

4. Reemplazar el hábito indeseable por un hábito deseable

A menudo permanecemos atascados en hábitos indeseables simplemente porque no redirigimos nuestra energía hacia otra cosa. Un nuevo y buen hábito es más que un “reemplazo” del hábito que deseamos romper. Debe ser una acción positiva y diferente hacia la que dirijamos nuestra energía.

Tenga en cuenta este consejo para reemplazar un mal hábito: “Comience por identificar la recompensa que está recibiendo de su mal hábito: relajación, escape, recompensa, saciar su apetito o simplemente para pasar el tiempo. Asegúrese de que su reemplazo también satisfaga esa necesidad, pero de una manera saludable” (“Cómo romper un hábito”).

5. Haga que alguien lo haga responsable a usted

Eclesiastés 4:9-10 nos dice que dos personas son más fuertes que una sola, porque si una persona cae sola, no hay nadie que la ayude a levantarse. Lo mismo sucede cuando se trata de alterar hábitos de vida. A menudo decimos que “caemos en” malos hábitos. El mejor curso de acción es tener a otra persona con nosotros, alguien que pueda defender nuestra causa y ayudarnos si tropezamos.

¡No sólo ayuda tener a alguien de tu lado, sino que también ayuda tener a alguien que celebre las victorias contigo a lo largo del camino!

6. Manténgase positivo, incluso cuando hay reveses

A menudo somos nuestros críticos más duros. Es fácil sentirse tan desanimado por un revés que nos damos por vencidos o pensamos que hemos fracasado por completo. Y cuando una actitud de fracaso o negatividad se arraiga, es fácil darse por vencido completamente. ¡No se rinda!

¿Cuánto tiempo se tarda en crear un nuevo hábito? Un estudio realizado en 2010 por la psicóloga de investigación Pippa Lally del University College London descubrió que “el tiempo que tardó en formarse el hábito varió ampliamente: Para algunas personas, los hábitos saludables se volvían automáticos después de sólo 18 días; para otras, les tomó 254 días”.

Hay muchos otros estudios que han demostrado que lleva tiempo cambiar nuestros hábitos. Así que, si hay tropiezos, e inevitablemente los habrá, ¡manténgase positivo! Después de todo, cuando el nuevo hábito ya se haya convertido en su segunda naturaleza, será mucho más gratificante mirar hacia atrás en el largo viaje y saber que incluso los reveses no fueron un obstáculo insuperable, ¡sino sólo otra parte del aprendizaje para cambiar y vencer!

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