¿Cómo pedir a Dios crecimiento espiritual?
La Biblia narra una petición que el profeta Eliseo le hizo a Dios antes de que fuese separado de su tutor, Elías. ¿Qué lecciones podemos aprender de este momento crucial en la vida de los dos profetas?

Imagen creada con IA por el equipo editorial VEV
Hace seis años, cuando mi padre estaba despidiéndose de mí, a través de la pantalla de un celular, desde una habitación de un hospital, me pidió que hiciera unas pocas cosas por él. De manera especial me pidió que “siguiera avanzando” en mi vida.
Estoy convencido de que por encima de todo lo que él hubiese podido decirme en esos últimos minutos de su vida, se esforzó por utilizar los últimos segundos valiosos de esa videollamada para decirme que siguiera adelante.
Posiblemente, pensar en cuál sería nuestra última petición antes de morir sea un tema que preferimos evitar, mientras nuestra vida marcha tranquila. Sin embargo, a medida que avanza la vida y los años pasan, los ecos del fin de nuestra existencia se van oyendo cada vez más de cerca y es oportuno meditar en ello. Como me dijo un amigo ya fallecido: “Hace unos años me invitaban a cumpleaños y matrimonios, últimamente me invitaban más a velorios y entierros. Ya me estoy preocupado por esto. Me parece que es una señal de algo”.
Los años pasan rápido
La vida suele sorprendernos con lo rápido que pasan los momentos más importantes de nuestra vida. Para una persona que sabe que el fin de su vida está cerca, esto puede sentirse con más intensidad, al darse cuenta de que le queda poco tiempo para decir y hacer todo lo que desea en su corazón.
El tiempo es una variable que no podemos quitar de nuestra vida. Nuestra existencia física está limitada por un breve período de tiempo. El rey David, meditando acerca de ello, dijo que nuestros años son setenta, y en los más robustos, ochenta. Pero que pronto pasan y desaparecemos con ellos (Salmos 90:10).
El tiempo que pasamos en esta vida física es muy valioso a los ojos de Dios, porque nos permite crecer mental, emocional y espiritualmente. Necesitamos de cada hora, minuto y segundo de este tiempo para poder aprender y crecer en su Camino de vida. En definitiva, todos nosotros necesitamos este regalo maravilloso del tiempo. No está mal pedirle a Dios “tiempo extra”.
Un hombre que pidió a lo grande
Dios quiere que pidamos mucho más que sólo tiempo extra. Él desea que tengamos también altas expectativas de crecimiento espiritual en el tiempo que nos quede por vivir. Veamos algunas lecciones acerca de cómo aprovechar al máximo el corto tiempo que tenemos de vida:
1. El tiempo para crecer espiritualmente nos será quitado
En 2 Reyes, en el capítulo 2, la Biblia narra la historia de cómo Elías y Eliseo serían separados el uno del otro, porque Dios había decidido que su tiempo juntos se había cumplido. Sin embargo, Eliseo no quería dejar ir a Elías y lo siguió hasta en tres ocasiones (vv. 2, 4 y 6). En dos de estas ocasiones Dios le mandó decir lo siguiente a Eliseo, por medio de los hijos de otros profetas: “¿Sabes que el Eterno te quitará hoy a tu señor de sobre ti? (vv. 3 y 5)”.
Eliseo no quería separarse de Elías, porque él era su maestro y quería seguir aprendiendo a su lado. Pero el tiempo de Elías junto a Eliseo se había cumplido. Dios inspiró a los hijos de otros profetas para que le declarasen a Eliseo lo que Él haría pronto con Elías. Al leer la misma respuesta de Eliseo en estas dos ocasiones, podemos imaginar su tristeza y resignación: “Sí, yo lo sé; callad”.
Esto puede pasarnos también a nosotros en nuestra vida.
Hace poco tiempo un gran amigo de la Iglesia, a quien recuerdo desde mi infancia, falleció de una enfermedad terminal. Él vivió aún un año después de haber sido desahuciado médicamente. Durante este tiempo él tuvo que ser internado varias veces de emergencia, por complicaciones graves. En cada una de estas visitas al hospital tuvo que escuchar la misma frase: “Puede que esta vez no salgas”. Sin embargo, cada vez que lograba salir del hospital me contaba que seguía interesado en sanarse por completo y de seguir asistiendo a la Iglesia.
Pocos días antes de su muerte, me conmovió profundamente enterarme de que mi amigo había hecho planes serios para asistir a dos eventos que la Iglesia organizaría en los siguientes meses. Sentí esto porque yo sabía que su tiempo para crecer espiritualmente le sería quitado pronto. Mi amigo apostó con todo a la meta de seguir creciendo espiritualmente. Antes de morir, me dejó una gran lección: aprovechar cada oportunidad y cada momento de la vida para crecer espiritualmente.
Necesitamos de cada hora, minuto y segundo de este tiempo para poder aprender y crecer en su Camino de vida.
Cuando vemos que el tiempo se acorta para nosotros o para nuestros amigos, o cuando meditamos en los días de nuestra existencia, entonces pueden resonar estas palabras de parte de Dios también en nuestra mente: “¿Sabes que hoy se te acabará la oportunidad de vivir?”.
Así como Eliseo no quería perder la oportunidad de seguir creciendo espiritualmente bajo la guía de Elías, nosotros debemos poner también esto en nuestro corazón y valorar a las personas que nos enseñan acerca del camino de Dios, entendiendo que algún día ellos también nos serán quitados. ¿Estamos aprovechando al máximo la oportunidad que aún tenemos de aprender de todos ellos?
2. Dios quiere que le pidamos crecimiento espiritual
Probablemente, uno de los momentos más desgarradores y emocionantes de la vida del profeta Eliseo, debe haber sido los instantes previos a la última vez que vio a Elías. Esa conversación que ambos tuvieron luego de que pasaron el río Jordán en seco y antes de que fuesen separados, debe haber quedado grabada firmemente en la mente de Eliseo (2 Reyes 2:11-12).
Sin embargo, el momento más trascendental en la vida de Eliseo no fue esta escena dramática, sino la petición que él hizo antes de que ocurriese el desenlace. Prestemos mucha atención al enfoque de Eliseo respecto de su crecimiento espiritual, porque ése es el enfoque que Dios quiere que nosotros tengamos en toda nuestra vida.
“Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí. Él le dijo: cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; más si no, no” (2 Reyes 2: 9-10).
El ofrecimiento que le hizo Elías a Eliseo fue tremendo. Le estaba dando la oportunidad de pedir algo muy grande, sabiendo que Dios es el que tiene el poder de oír y cumplir nuestras peticiones. Lo que pidió Eliseo es lo que todos nosotros deberíamos pedir también a Dios. Debemos aprovechar el tiempo para seguir creciendo junto a nuestros mentores y maestros en la fe.
Eliseo pidió una doble porción del “espíritu de Elías”. Los hechos registrados en la Biblia muestran el gran poder que Dios le dio a Elías para hacer su obra (1 Reyes 17:1, 14-16, 22; 18:38).
¿Será mucho pedir de esa manera?
Podemos pedirle a Dios que nos ayude a crecer el doble o más, pero no podemos pensar que esto será cosa fácil. A veces tenemos que dejar muchas cosas atrás.
No, no es mucho. A Dios le agradó que Eliseo tuviera ese enfoque. El resto de la historia indica claramente que Dios le concedió a Eliseo tan grande petición (2 Reyes 2:11-14, 19-24; 4:1-7, 32-37; 5:1-14; 6:1-7, 8-23).
Al Eterno le agrada que tengamos el enfoque de crecer espiritualmente cada día, que tengamos altas expectativas acerca del futuro, así como las tuvo Eliseo. Podemos pedirle a Dios que nos ayude a crecer el doble o más, pero no podemos pensar que esto será cosa fácil. A veces tenemos que dejar muchas cosas atrás para lograr cambios significativos en nuestra vida (Lucas 9:62; Filipenses 3:13-14).
Seguir avanzando
Volviendo al pasado seis años… cuando mi papá se despidió de mí, él usó el poco oxígeno que le quedaba en sus pulmones para decirme algo que la Biblia nos recuerda muchas veces: la vida pasa, todos pasamos, y debemos seguir adelante.
El tiempo para crecer espiritualmente nos será quitado. No podemos evitar que el tiempo siga avanzando. Nuestros mentores y maestros pasarán y nosotros también lo haremos. Nunca debemos dar por sentado que tendremos el tiempo suficiente para aprender todo de nuestros maestros en la Iglesia.
Debemos aprovechar al máximo todas las oportunidades que tengamos para crecer espiritualmente. Debemos planificar crecer espiritualmente más que el día anterior. Nunca debemos dejar de crecer, con el propósito de continuar nuestra preparación para el Reino de Dios.
Que el Eterno nos inspire, ayude y aliente con su gran poder, para que podamos realizar grandes mejoras en nuestra vida. Aprovechemos nuestro tiempo presente al máximo, apoyados por nuestros maestros en la Iglesia, recordando que llegará el día en que ellos nos serán quitados… y nuestra vida también volará.
Fecha de publicación: Septiembre 9, 2026