El significado de Mateo 13:11: los misterios del Reino ¿no se revelan a todos?
Jesucristo dijo que el Padre no ha dado a la mayoría de las personas la capacidad de comprender los misterios del Reino de Dios en este momento. ¿Por qué Dios ocultaría deliberadamente ese conocimiento?

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¿Qué dice Mateo 13:11?
Él respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.
Cuando Jesucristo estuvo en la Tierra, grandes multitudes lo seguían con frecuencia. Muchos lo seguían buscando sanación, otros querían presenciar los milagros que realizaba y otros venían a escuchar sus enseñanzas.
Sin embargo, increíblemente, la mayor parte de lo que Cristo enseñó no fue comprendido ni asimilado por quienes lo escucharon.
¿Por qué fue eso?
El uso de las parábolas
Una de las principales maneras en que Cristo enseñaba era a través de historias. A menudo las utilizaba para ilustrar verdades importantes acerca del Reino de Dios, y cada historia resaltaba un aspecto diferente del mismo.
Estas historias se conocen en la Biblia como “parábolas”.
En estas parábolas, los personajes no son personas reales, sino que representan diferentes tipos de individuos, tanto en el sentido físico como en el espiritual. (Para un análisis más profundo de las parábolas, estudie nuestro artículo acerca de las “Parábolas de Jesús”.)
Sin embargo, contrariamente a lo que muchos creen, Cristo dijo que estas parábolas no tenían como propósito aclarar el significado, sino más bien hacerlo menos claro. Observen sus palabras en Mateo 13:13: “Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden”.
En los versículos 3-9, Cristo relató una parábola acerca de un sembrador que sembró semilla en cuatro tipos diferentes de tierra, pero sólo en uno dio fruto.
En el versículo 10, los discípulos le preguntaron por qué hablaba a la multitud en parábolas. Cristo respondió en el versículo 11: “Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado”.
Pero ¿por qué la gente de la época de Cristo, y la mayoría de la gente de hoy en día, no pueden comprenderlo?
En los versículos 14-15, Cristo citó al profeta Isaías, demostrando que la razón no era la falta de voluntad de Dios para darles entendimiento, sino la falta de voluntad del pueblo para escuchar y aceptar verdaderamente sus instrucciones.
Apartarse de Dios
Cuando Dios hizo un pacto con los israelitas en el monte Sinaí, ellos dijeron que escucharían y obedecerían sus mandamientos (Éxodo 19:7-8; 24:7-8).
Sin embargo, cuando la montaña se cubrió de humo y tembló con truenos y relámpagos, simbolizando la presencia de Dios, los israelitas tuvieron miedo de Dios y quisieron escuchar sus palabras a través de Moisés en lugar de Dios mismo (Éxodo 19:18; 20:18-19).
Contrariamente a lo que muchos creen, Cristo dijo que estas parábolas no tenían como propósito aclarar el significado, sino más bien hacerlo menos claro.
Y en lugar de obedecer los mandamientos de Dios como habían prometido, estos antiguos israelitas optaron repetidamente por ignorar sus enseñanzas y las de sus profetas.
Lamentablemente, su temor a la presencia de Dios acabó convirtiéndose en desconfianza hacia Él y sus promesas. Debido a su falta de fe, que en realidad limitaba a Dios, a esa generación se le negó la entrada a la Tierra Prometida (Números 14:11, 22-23; Salmos 78:40-41).
Aunque la siguiente generación generalmente se sometió al liderazgo de Josué, las generaciones que le siguieron pronto ignoraron las enseñanzas de Dios y se separaron de Él.
Pablo escribió acerca de esta ceguera espiritual, incluso citando otra profecía similar a la de Isaías, en Romanos 11:7-8, 25. Esteban también señaló que los judíos de su época eran muy parecidos a los israelitas de antaño: se resistían a Dios y no querían seguirlo verdaderamente (Hechos 7:51-52).
Así como Adán y Eva se separaron de Dios porque escucharon a Satanás, así también la humanidad en su conjunto ha sido espiritualmente cegada, debido a la influencia maligna y engañosa de Satanás (2 Corintios 4:4).
Dios el Padre elige quién puede entender
Pablo, junto con otros escritores bíblicos, comparó esta ceguera espiritual con un velo que cubre los ojos de las personas (v. 3). Es este velo espiritual el que impide que las personas comprendan la verdad de Dios y los misterios del Reino.
Sin embargo, a lo largo de la historia de la humanidad, Dios ha elegido a unos pocos para que comprendan los misterios de su Palabra y de su Reino. Intencionadamente, les quita ese velo para que puedan ayudarle a llevar a cabo su plan para la humanidad.
Cuando Dios escogió al pueblo de Israel, les reveló su forma de vida para que fueran un ejemplo para el resto del mundo. Pero, lamentablemente, al final lo rechazaron.
Cuando Jesucristo vino a la Tierra, dijo que el Padre elegiría personalmente a quienes serían liberados de la ceguera espiritual y capacitados para comprender la verdad.
Note en Juan 6:44: “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere”.
Antes de elegir a sus discípulos, Cristo oró primero al Padre, buscando su voluntad para determinar a quiénes llamaba el Padre para ser parte de su obra (Lucas 6:12-13).
Cristo les dijo a esos discípulos que ellos tenían el privilegio de comprender los misterios del Reino de Dios, de tener un conocimiento que aquellos que actualmente están separados de Dios no pueden comprender (Mateo 13:11).
Hasta el día de hoy, el Padre continúa llamando a personas para que le ayuden a cumplir su voluntad.
Para saber más acerca del llamado de Dios, lea “El significado de Juan 6:44: ¿es el Padre quien debe llevarnos a Cristo?”.
La parábola del sembrador y la semilla
La parábola que Cristo relató en Mateo 13 acerca del sembrador y la semilla menciona cómo el Padre quita el velo espiritual de algunas personas en esta época.
Como explicó Cristo, hay cuatro maneras principales en que las personas responden, después de encontrarse con el mensaje de Dios (Mateo 13:18-23):
- Algunos nunca llegan a comprender ni a interiorizar la verdad que se les revela, y Satanás rápidamente los distrae y se la arrebata.
- Otros reciben con entusiasmo el mensaje de Dios, pero carecen del compromiso necesario para perseverar y seguir adelante a largo plazo.
- Otros, en cambio, permiten que las preocupaciones de este mundo y los placeres de la vida física tengan prioridad por encima del estilo de vida y el futuro que Dios ofrece.
- El cuarto grupo, aquellos que se convierten en verdaderos discípulos, responden positivamente y dan fruto espiritual.
Respondiendo al llamado del Padre
Cuando aquellos que responden positivamente al llamado del Padre se arrepienten y son bautizados, el Padre les da el Espíritu Santo para ayudarlos a crecer en comprensión espiritual y a superar las tentaciones de su propia naturaleza humana, la sociedad y la influencia de Satanás (Juan 15:26; Gálatas 5:22-23).
A los elegidos por el Padre se les da la responsabilidad de cumplir su voluntad y ayudar a predicar las buenas nuevas del Reino de Dios (Mateo 28:19-20). Debido a la gracia que se les ha concedido, los elegidos de Dios son ahora responsables de lo que saben y de cómo deben actuar en consecuencia (Lucas 12:48; 1 Pedro 4:17).
El resto —la mayoría de los que han vivido— siguen cegados espiritualmente. Pero, aun así, el plan final de Dios de “llevar muchos hijos [e hijas] a la gloria” no ha cambiado (Hebreos 2:10).
En el tiempo de Dios, Israel y el resto de la humanidad llegarán a comprender. Por ahora, sin embargo, el Padre ha decidido limitar a quién se le da entendimiento: a aquellos a quienes llama los “escogidos” (Romanos 11:5, 7).
Todos lo entenderán eventualmente
Aunque la mayor parte de la humanidad ahora está espiritualmente ciega a los caminos de Dios, un día Él les quitará el velo para que puedan ver y comprender con claridad.
Pero lo que pocos entienden es que Dios permite esta ceguera espiritual para el bien supremo de estas personas.
Comparando a este grupo con aquellos a quienes Dios ha llamado ahora (v. 30), Pablo escribió: “Así también estos [los que ahora están espiritualmente cegados] ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros [los elegidos], ellos también alcancen misericordia. Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos” (vv. 31-32, énfasis añadido).
Dios permite que la mayor parte de la humanidad permanezca sin comprender la verdad para poder mostrarles su misericordia en el futuro.
Debido a que muchos actualmente están espiritualmente cegados y bajo la influencia de Satanás, Dios aún no los responsabiliza por completo. Sin embargo, si comprendieran la verdad de Dios ahora, serían responsables de lo que saben.
Por el momento, Dios permite que la mayor parte de la humanidad permanezca sin comprender la verdad para poder mostrarles su misericordia en el futuro, cuando Satanás ya no pueda engañarlos. En aquel momento, tendrán la oportunidad de comprender la verdad, recibir la ayuda del Espíritu Santo y, finalmente, heredar la vida eterna.
Sí, toda la humanidad tendrá, con el tiempo, la oportunidad de comprender los misterios del Reino de Dios. Pero el Padre determina cuándo llegará ese momento para cada persona.
Recibir esta oportunidad de comprender la verdad ahora no hace que alguien sea mejor ni más merecedor; es un privilegio increíble otorgado por la gracia de Dios.
¿Lo están llamando a usted ahora?
Como Cristo les dijo a sus discípulos: “Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron” (Mateo 13:16-17).
¿Siente usted que Dios los está llamando ahora? ¿Tiene sentido para usted la parábola del sembrador y la semilla en Mateo 13?
En ese caso, ¿cómo responderá usted?
Fecha de publicación: Mayo 15, 2026