¿Fueron las fiestas de Dios la herejía de Colosas?
Algunos pasajes del Nuevo Testamento se utilizan a menudo para promover algo muy distinto de la esencia que pretendía el autor. Consideremos Colosenses 2:16-17.

La falsa doctrina se estaba infiltrando en la congregación de Colosas. Para cuando el apóstol Pablo se enteró de ello, mientras estaba bajo arresto domiciliario en Roma, los falsos maestros con creencias erróneas estaban haciendo todo lo posible por influir en los miembros de la Iglesia de Dios.
Colosenses 2 contiene la respuesta de Pablo a la controversia de Colosas.
Hoy en día, la mayoría reconoce que esta carta fue enviada para denunciar lo que pronto se conocería como gnosticismo, que se estaba infiltrando en el cristianismo del primer siglo. Una forma de gnosticismo era libertina, y otra ascética. El cristianismo tradicional actual también afirma que Pablo les decía a los colosenses que las fiestas de Dios y las leyes alimenticias del
Antiguo Testamento estaban desfasadas y eran innecesarias. Pero, ¿es esto cierto según el contexto?
Antecedentes bíblicos
Si leemos entre líneas, podemos ver que los gnósticos ascéticas, si bien observaban las fiestas santas, añadían sus propios preceptos estrictos. Su objetivo era difundir sus doctrinas dentro de la Iglesia de Dios.
El apóstol Pablo puso por escrito una forma de abordar esta perspectiva errónea:
“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad” (Colosenses 2:8-10).
A ojos del apóstol Pablo, esas creencias gnósticas no tenían ningún valor para el cristiano. Los colosenses estaban siendo engañados mediante artimañas humanas. El gnosticismo enseñaba doctrinas inútiles y sin sentido, que no provenían de Dios.
Los gnósticos ascéticas de la época del Nuevo Testamento no creían que los cristianos debieran celebrar las fiestas bíblicas de una manera determinada. Juzgaban a los cristianos por ser demasiado festivos en las fiestas ordenadas por Dios.
Pablo instruyó: “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal” (Colosenses 2:16-18).
Pablo ofrece más información acerca de las ideas ascéticas en los versículos 20-23.
¿Qué quiso decir Pablo con “comida y bebida”?
Pablo ciertamente se enfrentaba a doctrinas heréticas, pero esa herejía —y su respuesta— no se trataba de cambiar los días festivos ni las leyes alimenticias.
Debemos decir algo con respecto a las palabras “comida” y “bebida” (en el versículo 16): si Pablo quisiera decir aquí que las leyes alimenticias dadas por Dios eran obsoletas, entonces lo expresó de una manera peculiar. Lo que Pablo claramente afirma es que los colosenses no debían permitir que otros (los gnósticos) los juzgaran por su forma de comer y beber en las fiestas santas. Los gnósticos heréticos no estaban en absoluto capacitados para emitir tales juicios contra el pueblo de Dios.
Analicemos las palabras comida y bebida. Estas tres palabras por sí solas demuestran que Pablo no se refería a las leyes alimenticias de la Biblia.
En las palabras traducidas del griego como comida y bebida, el apóstol se refiere al acto o método de comer y beber, no a lo que se come o se bebe. Ésta es la mejor traducción de las palabras griegas brosis y posis. En ninguna parte de esta sección se hace referencia alguna a la carne animal como alimento. El texto griego original del versículo 16 no dice nada acerca de lo que una persona puede o no puede comer, mientras que eso sí se trata en las leyes bíblicas acerca de la alimentación.
Los apóstatas predicaban erróneamente que una mayor cercanía a Dios sólo era posible mediante un trato austero o severo hacia uno mismo. Por ello, consideraban incorrectos los festejos alegres en las fiestas santas. En su falsa humildad, creían poder guardar las fiestas santas mejor que Dios. Se mostraban tristes y demacrados en las fiestas de Dios, cuando deberían haber estado alegres en esos días santos.
Las palabras “comida” y “bebida” nos indican que los gnósticos no se oponían a las leyes alimenticias ni a la observancia de los días santos. Hay motivos suficientes para creer que estos críticos, de hecho, los observaban, pero según sus propias creencias.
Ellos criticaban las prácticas de los demás y querían establecer su propia forma de comportarse en la celebración de las fiestas. Querían que las cosas se hicieran a su manera.
Querían privarse a sí mismos y a todos los demás del placer de comer y beber en las fiestas santas de Dios. A su parecer, había demasiada diversión.
Herejía ascética
Pablo ciertamente se enfrentaba a doctrinas heréticas, pero esa herejía —y su respuesta— no se trataba de cambiar los días festivos ni las leyes alimenticias. Los sábados anuales, los sábados semanales o las leyes alimenticias, establecidas por Dios, no eran el problema. Los herejes más intransigentes no querían ver a los cristianos disfrutando de las fiestas anuales, que ellos mismas todavía guardaban.
En esencia, Pablo decía a los cristianos: “No dejen que nadie, especialmente los herejes ascéticas, los juzgue por celebrar y alegrarse en las fiestas de Dios”. Pablo critica las vanas fantasías de quienes creían poder mejorar el verdadero cristianismo.
Le invitamos a leer más acerca de este tema en “Colosenses 2:16-17: ¿Advirtió Pablo a los cristianos que no debían guardar la ley de Dios?” y “Colosenses 2:16-17: ¿acaso invalida la ley de las carnes limpias e impuras?”.
Por Eddie Johnson
Fecha de publicación: Julio 22, 2016