Hay un proverbio para eso: “Somos el 1 por ciento”
¿Qué sabiduría ofrece el antiguo libro de Proverbios acerca de los ricos, el llamado “1 por ciento”? ¿Qué advertencias específicas les enseña?

Desde los albores de la civilización, siempre han existido personas ricas y adineradas. El libro de Proverbios ofrece numerosos dichos equilibrados y reflexiones tanto acerca de los estratos socioeconómicos más bajos como de los más altos.
Dado que nuestra publicación anterior se centró en las personas de ingresos medios y bajos, ésta se centrará en lo que Proverbios dice acerca de los ricos.
Lucha de clases: un crisol de estereotipos y generalizaciones
Quienes critican al 1 por ciento más rico parecen centrarse únicamente en las empresas que ellos tienen por hacer trampa o mintiendo, en los artistas inmorales que llevan una vida extravagante y en los directores ejecutivos que ganan unas 300 veces más que sus empleados. Por supuesto, todos estos casos existen, pero son extremos y no representan a la gran mayoría de las personas adineradas. Hay muchos que pertenecen al 1 por ciento más rico y que donan gran parte de sus ingresos a la caridad o que proporcionan miles de empleos al 99 por ciento restante, ofreciéndoles un salario digno y otros beneficios.
Dado que Dios no hace acepción de personas (Romanos 2:11), los cristianos no deberían tener prejuicios ni opiniones negativas acerca de los ricos ni acerca de los menos afortunados.
¡Afortunadamente, hay un proverbio para esto!
Proverbios e implicaciones
1. Proverbios 22:2: “El rico y el pobre se encuentran; a ambos los hizo el Eterno”.
Los cristianos no deberían tener prejuicios ni opiniones negativas acerca de los ricos ni acerca de los menos afortunados.
Ya sea que tengamos 10 dólares o 10 millones, somos seres humanos creados a imagen de Dios, con la libertad de elegir entre el bien y el mal. Tanto el 1 por ciento como el 99 por ciento son personas imperfectas con diversos defectos de carácter. Por ejemplo, tanto los ricos como los menos afortunados pueden ser codiciosos y egoístas con sus recursos.
Implicaciones: recordemos que todos somos humanos. Todos cometemos errores, pecamos y sufrimos las consecuencias. Considerar al 1 por ciento como monstruos codiciosos y al 99 por ciento como quejosos y perezosos es erróneo y nos convierte en parte del problema.
2. Proverbios 14:20: “El pobre es odioso aun a su amigo; pero muchos son los que aman al rico”.
Esta franca afirmación aborda el concepto de privilegio. Parece ser una verdad universal que quienes poseen más riqueza tienen más oportunidades y contactos influyentes que quienes tienen menos dinero. En pocas palabras, la riqueza conlleva ventajas.
Implicaciones: afirmaciones como “el privilegio no existe” y “todos tienen las mismas oportunidades” contradicen las Escrituras. Muchas cosas en la vida son más fáciles cuando se tienen muchos amigos (a menudo influyentes) y no se depende totalmente del prestamista (Proverbios 22:7). Los más ricos deberían reconocer con humildad que el privilegio existe y podrían mostrar comprensión y justicia hacia quienes no son tan privilegiados.
3. Proverbios 28:6: “Mejor es el pobre que camina en su integridad, que el de perversos caminos y rico”.
El libro de Proverbios está lleno de exhortaciones a ser honestos y generosos. Varios proverbios advierten contra las prácticas comerciales deshonestas y corruptas (Proverbios 20:10, 23), y Dios nos dice que la generosidad con los pobres es como prestarle a Él (Proverbios 19:17).
Implicaciones: el capitalismo sin conciencia es como cualquier otra cosa sin conciencia, es decir, impío. Dios espera que el 1 por ciento sea bondadoso, generoso, honesto y posea todas las demás cualidades que él espera del otro 99 por ciento. Es cierto que tener mucha riqueza puede dificultar algunas de estas características. Jesucristo usó un ejemplo gráfico para mostrar lo difícil que puede ser para un rico entrar en el Reino de Dios (Mateo 19:23-26). Es difícil, ¿pero imposible? Con Dios, no.
¿Necesitas más proverbios? Aquí los tiene
Considerando los numerosos proverbios que tratan acerca del tema de los que tienen mucho dinero y de los que no tienen, aquí está la idea principal del asunto para el 1 por ciento: la gran riqueza no convierte a nadie en malvado, pero los más ricos tienen la gran responsabilidad de rechazar la avaricia y la hipocresía, y de ser un ejemplo de honestidad y generosidad.
Cuando en nuestra mente el dinero empiece a ser sinónimo de gloria y poder, recordemos que hay un proverbio para ello.
Para saber más acerca de los peligros espirituales de la riqueza, le invitamos a leer “Laodicea”.
Le invitamos a leer la siguiente entrada de este blog: “Hay un proverbio para eso: soy adicto. ¡Ayúdame!”.
Fecha de publicación: Enero 15, 2025