¿Se “transfirió a Cristo” el descanso sabático?
Algunos creen que la crucifixión de Cristo anuló la ley del sábado. ¿Es esto cierto? La Biblia deja en claro que su muerte no anuló este descanso ordenado.

Crédito de la imagen: Personal de VEV utilizando IA
Un espectador de nuestro video de Life, Hope & Truth Presents (Vida, Esperanza y Verdad Presenta), “¿Quién cambió el sábado por el domingo?”, nos envió el siguiente comentario:
“Nadie cambió el sábado al domingo. La muerte y resurrección de Jesucristo transfirió el sábado a Él mismo. Jesús es el descanso que Dios nos dio, no un día”.
La primera frase es correcta.
Nadie —ninguna figura religiosa humana, ninguna religión, ninguna iglesia— cambió el sábado del séptimo día de la semana al domingo. El video explica esto en detalle.
También está documentado en la historia secular en el siguiente artículo: “¿Cómo y cuándo fue reemplazado el sábado por el domingo como día de adoración?”.
Las dos últimas afirmaciones de nuestro espectador plantean una idea diferente, pero no cita ninguna fuente. Analicémoslo con detenimiento.
Descanso “en Cristo”
Sin dudas, Dios nos da descanso en Jesucristo.
Jesús mismo prometió: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28; énfasis añadido).
El descanso espiritual en Cristo y el descanso semanal del sábado no compiten entre sí. Las Escrituras presentan ambos como bendiciones complementarias de Dios.
El descanso espiritual en Cristo y el descanso semanal del sábado no compiten entre sí.
De hecho, este concepto no es exclusivo del Nuevo Testamento. Muchos pasajes del Antiguo Testamento hablan de que Dios da paz y descanso a su pueblo.
Eso, en sí mismo, refuta la afirmación de que el “descanso en Cristo” de alguna manera anuló la ley del descanso del sábado. He aquí algunos ejemplos:
- Éxodo 33:14: “Y él dijo: mi presencia irá contigo, y te daré descanso”.
- 1 Reyes 8:56: “Bendito sea el Eterno, que ha dado paz a su pueblo Israel, conforme a todo lo que él había dicho”.
- Isaías 26:3: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”.
El hecho de que Dios le haya dado descanso y paz al antiguo Israel no anuló su necesidad de descansar en el sábado semanal.
¿Existe algún mandato bíblico inequívoco que diga que la ley del sábado del séptimo día ha sido invalidada bajo el Nuevo Pacto y reemplazada por el descanso espiritual en Cristo?
La respuesta es no. No existe tal afirmación en ninguna parte de las Escrituras.
El Nuevo Testamento no muestra la observancia del domingo
Jesucristo nunca enseñó que el sábado iba a ser abolido. Por el contrario, asistía semanalmente a los servicios del sábado “conforme a su costumbre” (Lucas 4:16) y se declaró a sí mismo como “Señor… del día de reposo” (Marcos 2:28). No se declaró Señor de una institución irrelevante y desechada.
A falta de un mandato claro que modifique el sábado, ¿demuestra la historia bíblica que la Iglesia primitiva adoraba a Dios en domingo en lugar del séptimo día? Tal práctica implicaría que la ley del sábado hubiera sido modificada. Dos pasajes bíblicos se citan comúnmente como prueba de esta afirmación: Hechos 20:7 y 1 Corintios 16:1-2.
A menudo se afirma que ambas referencias muestran que las congregaciones de la Iglesia de Dios celebraban servicios religiosos el domingo. Sin embargo, una lectura cuidadosa de estos versículos en su contexto revela que ninguna de las dos escrituras dice, ni siquiera insinúa, que se estuviera llevando a cabo un servicio religioso el primer día de la semana (domingo).
Algunos abordan esta cuestión desde una perspectiva diferente, alegando que Dios ya no designa ningún “día de adoración” específico. En otras palabras, aunque Dios creó el sábado y lo apartó como santo en la creación, sostienen que Él cambió su expectativa bajo el Nuevo Pacto.
Quienes sostienen este punto de vista suelen señalar Romanos 14:5: “Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente”.
Su razonamiento es que el apóstol Pablo se refería a un debate acerca de si se debía adorar a Dios en el séptimo día (sábado) o en el primer día de la semana (domingo), y que su instrucción demuestra que ninguno de los dos días es santo. Sin embargo, esto constituye una grave tergiversación de Romanos 14, que no trata en absoluto acerca del sábado.
Para una explicación mucho más detallada de estos versículos en Hechos 20, 1 Corintios 16 y Romanos 14, lea nuestro artículo “¿Fue el sábado remplazado por el domingo?”.
Algunos también citan a Colosenses 2:16-17, pero Pablo no estaba condenando la observancia del sábado. Más bien, estaba advirtiendo a los creyentes que no permitieran que los de afuera los juzgaran con respecto a cómo observaban las fiestas y los sábados ordenados por Dios.
La Iglesia de Dios primitiva observaba el sábado, el séptimo día
Si la muerte y resurrección de Jesús hubieran “transferido el sábado a Él mismo”, anulando así el mandamiento del sábado, entonces la Iglesia del Nuevo Testamento habría abandonado por completo la observancia del sábado en el séptimo día.
¿Pero fue así? ¿Acaso los apóstoles de Cristo indicaron a los creyentes que dejaran de adorar a Dios en el séptimo día?
Jesucristo nunca enseñó que el sábado iba a ser abolido.
El Nuevo Testamento muestra claramente lo contrario. En él se registra repetidamente que las congregaciones de la Iglesia de Dios se reunían en el séptimo día, el sábado, para adorar a Dios. También muestra que el apóstol Pablo reunía intencionalmente tanto a judíos como a gentiles en el sábado y les predicaba en ese día.
Claramente, ni los apóstoles ni los miembros de la Iglesia primitiva creían que las promesas de Dios de descanso espiritual hubieran abolido el mandamiento del sábado. De hecho, Hebreos 4:9 deja este punto muy claro.
Una clara afirmación del Nuevo Testamento acerca de la observancia del sábado
Hebreos 4:9 dice: “Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios”. La palabra “reposo” es una traducción del término griego sabbatismos, que se traduce con mayor exactitud como “reposo sabático” o “observancia del sábado”.
El autor de Hebreos, al escribir décadas después de la muerte y resurrección de Cristo, afirmó que aún queda un descanso sabático para el pueblo de Dios. Si el sábado hubiera sido abolido en la cruz, decir que aún queda no tendría mucho sentido.
El versículo contiene un doble énfasis significativo: persiste tanto el descanso sabático semanal continuo para el pueblo de Dios como el descanso futuro y definitivo que Cristo traerá a través de su reinado milenario en la tierra.
Para una explicación completa, consulte nuestro artículo “Sabbatismos: ¿se habla de la observancia del sábado en Hebreos 4:9?”.
En conclusión, la afirmación de nuestro espectador de que nadie cambió el sábado del séptimo día al domingo es correcta. Sin embargo, no hay fundamento en la afirmación de que la muerte y resurrección de Jesús “transfirieron” el descanso sabático a Él mismo.
Dios verdaderamente nos da descanso espiritual a través de Jesucristo. Pero en ninguna parte de las Escrituras se dice que este descanso espiritual haya reemplazado al sábado semanal que Dios santificó en la creación. Por el contrario, la Biblia muestra que ambos permanecen para su pueblo en la actualidad.
Fecha de publicación: Agosto 14, 2026