Vida, Esperanza y Verdad

Cuatro mitos acerca de la ley de Dios

por Isaac Khalil

Hay muchas ideas acerca del papel de la ley de Dios en la vida de un cristiano. ¿Acaso es requerido que los cristianos obedezcan las leyes de Dios, o no?

El propósito básico de las leyes es proteger a las personas. Tomemos, por ejemplo, las leyes de conducir. Las leyes acerca de los límites de velocidad o las que prohíben enviar mensajes de texto o beber mientras se conduce. Están diseñadas para protegerlo a usted y a los demás. Nos disuaden de comportarnos de una manera que tenga (o pudiera) tener efectos destructivos. Infringir una ley se denomina delito y tiene consecuencias, tanto para el infractor como para los demás.

Lo mismo ocurre con las leyes de Dios. Fueron diseñadas por nuestro Creador no sólo para controlarnos, sino para mantenernos a nosotros y a los demás seguros. Quebrantar la ley de Dios se llama pecado y también tiene consecuencias; la más grave es la muerte (1 Juan 3:4). La Biblia describe bendiciones por obedecer y maldiciones por violar la ley de Dios (Deuteronomio 11:26-28).

Sin embargo, a pesar de la claridad de la Biblia sobre todo esto, algunos en el cristianismo tradicional llegan a ver la ley como algo negativo. Veamos cuatro mitos y conceptos erróneos acerca de la ley de Dios y descubramos lo que dice la Biblia.

Mito 1: La ley de Dios es una carga

Algunas personas leen acerca del uso estricto de las reglas y los reglamentos por parte de los fariseos y las constantes reprimendas de Jesús y ven eso como evidencia de que la ley es una pesada carga. Sin embargo, una lectura cuidadosa de las Santas Escrituras muestra que los fariseos no estaban enseñando ni administrando correctamente la ley de Dios. Ellos agregaron sus propias tradiciones y costumbres a la ley de Dios, creando enormes cargas sobre las personas (Mateo 15:3; 23:4).

Este mito es totalmente contrario a lo que dicen las Escrituras acerca de las leyes de Dios: “Porque este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos” (1 Juan 5:3).

Mito 2: La ley de Dios no es necesaria bajo el Nuevo Pacto

Aunque algunos creen que la ley fue abolida bajo el Nuevo Pacto, sin embargo, una lectura cuidadosa de la Biblia muestra una historia diferente. Las leyes de Dios fueron desobedecidas constantemente por los antiguos israelitas bajo el Antiguo Pacto. Pero el problema no era porque la ley fuera mala o dificultosa; fue por ellos mismos (Hebreos 8:7-8). Los Israelitas no tenían al Espíritu Santo de Dios y como consecuencia tampoco tenían esas leyes en sus corazones y mentes. Bajo el Nuevo Pacto, la verdad es lo opuesto. Dios promete: “Pondré mis leyes en su mente y las escribiré en sus corazones; y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo” (versículo 10).

El Nuevo Pacto no anula la ley; ayuda al pueblo de Dios a obedecerla a través del Espíritu Santo.El Nuevo Pacto no anula la ley; ayuda al pueblo de Dios a obedecerla a través del Espíritu Santo. Jesús y los apóstoles enfatizaron la importancia de guardar los mandamientos (Mateo 19:17; 1 Corintios 7:19; 1 Juan 2: 3-4).

Mito 3: Jesús cumplió la ley para que no tengamos que guardarla

Los que creen en este mito señalan la declaración de Jesús en el Sermón del Monte: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir” (Mateo 5:17). Aunque en la siguiente declaración Jesús describió cómo no estaba aboliendo ni la más pequeña “jota” o “tilde” de la ley (versículo 18), algunos de todas formas lo malinterpretan diciendo que Él la cumplió para que nosotros no tengamos que hacerlo.

¡Pero Jesús no estaba diciendo eso en absoluto! Estaba diciendo que él hizo la ley plena. En otras palabras, Jesús llevó la ley a un  mayor significado. Al mismo tiempo, Jesús dijo que no había venido a “abrogar la ley” y que la ley se aplicaría hasta que “pasen el cielo y la tierra” (Mateo 5: 17-18). Él vino para "magnificar la ley y engrandecerla", como dijo el profeta Isaías (Isaías 42:21). Para obtener más información, lea “Jesús cumplió la ley: ¿cómo? ¿Tenemos que cumplirla nosotros también?” y “¿Es Cristo el fin de la ley? ¿Qué significa esto?".

Mito 4: El amor reemplaza la ley de Dios

Algunas personas creen que, dado que la magnificación de la ley de Dios es el amor, mientras demostremos amor ya no es necesario que guardemos los 10 Mandamientos. Sin embargo, el problema con esta idea es que separa el amor y la ley de Dios en dos cosas que compiten entre sí.

En realidad, la Biblia conecta intrínsecamente los dos conceptos al definir el verdadero amor como guardar los mandamientos (Éxodo 20:6; Deuteronomio 30:16; Josué 22:5; Daniel 9:4; Juan 14:15; 1 Juan 5:1- 3). Los 10 Mandamientos definen cómo amar a Dios (los primeros cuatro) y cómo amar a otras personas (los últimos seis).

Un camino de vida o muerte

En el Jardín del Edén Dios plantó dos árboles: el "árbol de la vida" y el "árbol del conocimiento del bien y del mal" (Génesis 2:9). Adán y Eva desobedecieron el mandamiento de Dios de evitar del “árbol de la ciencia del bien y del mal” y en cambio obedecieron a la serpiente (Génesis 3:1-3, 4-6). La humanidad se ha sometido al dolor y al sufrimiento desde entonces, porque hemos continuado tomando esencialmente la misma decisión a través de las edades (Génesis 2:17).

Satanás ha engañado a la gente hasta el punto de que la Biblia dice que son caracterizados como “hijos de desobediencia”. Lamentablemente, Satanás incluso engaña a muchos que se consideran cristianos, haciéndoles creer que la desobediencia no es un problema para Dios (Efesios 2:2; Apocalipsis 12:9; Judas 1:4).

El apóstol Pablo describió básicamente dos caminos: “el pecado para muerte, o… la obediencia para justicia” (Romanos 6:16).

¿Cuál va a elegir usted?

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