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El acuerdo entre Israel y los Emiratos Árabes, ¿traerá la paz al Medio Oriente?

Por Jorge Iván Garduño

Se ha logrado un importante acuerdo diplomático por la paz en el Medio Oriente. Israel y los Emiratos Árabes han dado este importante paso, a pesar de la oposición de la mayoría de los países árabes. ¿Es este acuerdo el anuncio de una paz duradera o es otro intento fallido por la paz en aquella explosiva región del mundo?

El presidente Donald J. Trump, acompañado por altos funcionarios de la Casa Blanca, anunciando el acuerdo entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos el jueves 13 de agosto de 2020. Foto: WikiCommons

Hace pocos días se anunció un acuerdo entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), en el que se busca cambiar la dinámica de la geopolítica en todo el Medio Oriente. Así lo anunciaron los altos funcionarios de la ONU. Este acuerdo es visto como “histórico y muy positivo” por una parte de los países de la región, pero también es visto como un acuerdo de “alta traición a los palestinos” por otra parte de países, en su mayoría musulmanes.

Debemos recordar que, unas de las grandes banderas de campaña del presidente Donald Trump fue que conseguiría el acuerdo del siglo: el acuerdo de paz tan anhelado en Medio Oriente. Lamentablemente esto no ha ocurrido y ya está en su último año de gobierno y con dudas acerca de su reelección.

Es aquí donde reviste mayor trascendencia el anuncio de un acuerdo entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos. Porque si bien no se ha logrado ese “gran acuerdo de paz” en Oriente Medio, lo que acaba de suceder sí es un avance para que otros países árabes suscriban acuerdos similares, algo que no está nada alejado de la realidad, y que la administración del señor Trump trabaja para lograrlo.

El acuerdo Israel-Emiratos Árabes Unidos, trata de la formalización de una serie de lazos que ya existían y que se venían trabajando y creciendo a lo largo de los años, aunque estos lazos se han ido estableciendo ya con otras naciones del Golfo, como es el caso de Egipto y Jordania. Los Emiratos Árabes Unidos es apenas el tercer país árabe que se atreve a firmar este acuerdo de paz, y no es porque estuvieran en guerra sino, de alguna manera, es el acuerdo de los inicios de relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

La importancia de los Emiratos Árabes Unidos en la región

Emiratos Árabes Unidos es una nación muy relevante en la región árabe, con una influencia importante sobre otras naciones como Libia, Siria, Irán, por lo que no es una cosa menor lograr este acuerdo. Por su parte, Israel se compromete a suspender por el momento la anexión de territorios ya ocupados —en este caso Cisjordania—, según lo dicho por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y que aparentemente era algo ya inminente. Esta anexión hubiera provocado una inestabilidad geopolítica aún mayor en toda la región.

Palestina se siente traicionada

Así que, lo que hace el señor Netanyahu es congelar, por el momento, un asunto que no se le veía viabilidad. Con este acuerdo, obtiene el apoyo de los Emiratos Árabes Unidos. Se logró una victoria diplomática. Mientras que del lado de Palestina las voces en contra de este acuerdo no se han hecho esperar y lo califican ya como una traición a lo realizado por el país árabe —Emiratos Árabes—, considerando esta acción política como muy grave y que afecta a la diplomacia palestina y aísla a la Autoridad Nacional Palestina, en un momento en el que deberían de recibir el apoyo de sus “hermanos” árabes, según lo dicho por sus dirigentes.

Jerusalén es la pieza clave para el futuro de la humanidad, trastornando el frágil equilibrio de paz que existe en Medio Oriente.Se habla además que, hacia septiembre, la administración del señor Trump pueda obtener más acuerdos, vía Jared Kushner, entre Israel y Omán, entre Israel y Bahréin, entre Israel y Qatar, aunque este último es más complejo de alcanzar debido a los lazos de los qataríes con Hamás. 

Un “nuevo orden mundial”

Un “nuevo orden mundial” se avecina. En las páginas de la Biblia, la Palabra misma de Dios, están predichas las condiciones y el rumbo de los acontecimientos de nuestros días. Además, las Escrituras nos dan por adelantado las noticias de la paz que pronto reinará, noticias de prosperidad universal, de felicidad y gozo, alejadas de los acuerdos vanos de los líderes humanos y los gobiernos de este mundo.

“Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa del Eterno será establecido por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán a él los pueblos. Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de el Eterno, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del Eterno. Y él juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra” (Miqueas 4:2-3).

Conforme la profecía bíblica avance, Jerusalén tomará un papel protagónico cada vez mayor en la escena mundial, convirtiéndose en el núcleo de una lucha a muerte por el dominio del mundo. Jerusalén es la pieza clave para el futuro de la humanidad, trastornando el frágil equilibrio de paz que existe en Medio Oriente, por lo que al ver lo que sucede entre la nación de Israel con sus vecinos árabes y la intervención diplomática de los Estados Unidos, vemos ante nuestros ojos cómo la profecía bíblica se va cumpliendo.

La humanidad toda llegará al borde de la aniquilación. Pero antes que la humanidad se autodestruya, Dios intervendrá poderosamente en los asuntos del hombre, a través de la segunda venida de Jesucristo. Él regresará a la Tierra liderando un gran ejército celestial para salvar a Israel y al resto de su pueblo de la opresión y al mundo entero de la aniquilación total. Jesucristo establecerá la paz verdadera, sin la necesidad de ningún acuerdo ni tratado hechos por hombre o gobernante alguno.

“Así dice el Eterno: Yo he restaurado a Sion, y moraré en medio de Jerusalén; y Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad, y el monte del Eterno de los ejércitos, Monte de Santidad” (Zacarías 8:3). El cumplimiento de las buenas nuevas de Dios es inevitable, porque no depende del hombre ni de su capacidad.

“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” (Hechos 3:19).

Ésta es una época de convulsión mundial. Hoy en día, los acontecimientos geopolíticos están cambiando vertiginosamente el panorama internacional, y lo escrito en la Biblia por los profetas inspirados de Dios toma mayor sentido.

Estemos atentos a las noticias mundiales pero, sobre todo, estemos atentos en agradar a Dios, siguiendo los mismos pasos de su hijo Jesucristo, nuestro Salvador y Rey venidero.

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