Vida, Esperanza y Verdad

Un nuevo “desorden mundial” a la vista

Hoy, en medio de una pandemia que recorre el mundo con rebrotes continuos y que copan las noticias en todos los medios, hay un suceso que ocurre soterradamente y que pronto transformará al mundo.

Ha resultado paradójico cómo un virus diminuto ha desnudado las falencias de las grandes potencias y de cómo éstas han tratado de enfrentar la situación. Ya hay muchos escritores que hablan de des-gobernanza mundial, y la base que utilizan para desarrollar este nuevo concepto tiene que ver con el desorden en la toma de decisiones de los actuales líderes mundiales.

Hoy estamos viendo grandes vacíos de liderazgo y además vemos guerras de todo tipo: comerciales, cibernéticas, geopolíticas, convencionales, sanitarias, económicas, etcétera. Las potencias mundiales, como en un juego de ajedrez, buscan derrotar a sus enemigos y persiguen sólo sus propios intereses. No existen patrones de bienestar común ni siquiera entre los países más ricos del mundo. 

El anterior orden mundial 

Durante los pasados setenta años el mundo ha estado dominado por las democracias occidentales. Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y sus aliados organizaron un nuevo orden mundial, construido en torno al crecimiento económico y al poder militar.

Durante ese período, Estados Unidos se convirtió en el “policía del mundo”, proporcionando un liderazgo afianzado en las alianzas y tratados, estabilizando a la economía mundial, fomentando la cooperación y abogando por los valores de un “mundo más globalizado”.

Al término de la Guerra Fría, este orden continuó. Varios países de Asia Oriental, de Europa del Este y de América Latina hicieron su parte y se integraron en la economía mundial. A medida que el orden de la posguerra ganó nuevos espacios, también lo hicieron nuevas instituciones que se crearon para el desarrollo del mundo: se amplió la OTAN, se fundó la OMC (Organización Mundial de Comercio), el G20 ocupó el centro del escenario del mundial y luego nació el G7, que agrupa la élite de las potencias mundiales.

Observando el mundo a finales del siglo XX, uno podría pensar que existían motivos para que la historia de un mundo más o menos ordenado y globalizado continuara. 

El actual desorden mundial

Tomando como premisa que el orden mundial existe cuando los estados desarrollan entre sí relaciones estables y duraderas, podemos apreciar que esto no se está cumpliendo ahora. 

El día de hoy, el orden mundial está en crisis. Por primera vez desde la década de 1930, Estados Unidos ha cambiado de paradigma, volviéndose un país nacionalista y proteccionista, sobre todo en áreas como el comercio, alianzas políticas, derecho internacional, medio ambiente, etcétera. 

Hoy se puede ver claramente a Estados Unidos, la mayor potencia del mundo, estar abandonando su rol como líder mundial. Esto coincide con la decisión británica de abandonar la Unión Europea, luego del Brexit. Esto claramente nos muestra que la hegemonía de las potencias de otrora, están dejando el lugar vacío. 

Ahora China, Rusia y Europa buscan preponderancia ante el nuevo escenario mundial de des-gobernanza. Al día de hoy no hay un plan de desarrollo común. Las leyes y los tratados internacionales ya no se cumplen y se están socavando las instituciones que daban cierta estabilidad. Ya nadie cree en la ONU. La OTAN ha perdido mucho apoyo. La OMS pierde crédito en medio de la pandemia, al no poder pronosticar un evento como éste y sus consecuencias colaterales. Y qué decir de la guerra de declaraciones cruzadas entre los líderes mundiales llenos de odio, discriminación, desinformación y confusión. 

El analista político Ian Bremmer, estadounidense que la revista The Economist lo denominó el "gurú" de la geopolítica mundial, mencionó recientemente: "El desorden mundial durará al menos otros 10 años". Él expone argumentos que dan credibilidad a su idea: “Hoy estamos en un punto de detención. Éste es un vacío geopolítico de carácter mundial. Es lo que yo llamo una recesión geopolítica”. 

Bremmer sigue diciendo: “Hoy, este punto de desorden mundial es el centro de una recesión geopolítica que no creo que dure para siempre, pero sí por al menos otros 10 años, pero las consecuencias todavía no las conocemos. No sabemos cómo será el mundo post orden mundial americano. ¿Trabajarán los chinos y los estadounidenses juntos para crear un nuevo orden mundial? ¿Entraremos en una nueva Guerra Fría? ¿Habrá otros países relevantes? Esas son preguntas interesantes”. 

Este autor no sabe cómo será el futuro, pero plantea que existen ciclos y que sí habrá un “nuevo orden mundial” y que alguna de las grandes potencias actuales lo liderará. 

Dios señala que al final de los tiempos ocurrirá una cadena de sucesos que convergirán en un conflicto de grandes proporciones entre naciones. El presente desorden mundial de las naciones llegará a su fin y entonces esta sociedad ya no será como la conocemos. Ante este mismo escenario, el profesor emérito de Ciencias Políticas en la Humboldt-Universität de Berlín y miembro de la Academia de Ciencias de Berlín-Brandeburgo, Herfried Münkler, recientemente publicó su obra “Imperios” en la cual señala: “Así, ahora reina el desconcierto y existe una inclinación a esperar que pronto el señor Donald Trump deje de ser presidente de Estados Unidos. En caso de que él no sea elegido, esto supondría una oportunidad de reflexionar sobre un orden mundial en el que la Unión Europea ocupará un lugar preponderante”. 

Este autor claramente considera una oportunidad, que ante tanta des gobernanza, sea Europa quien aproveche el vacío para hacerse del liderazgo en el nuevo orden mundial. 

El verdadero orden mundial ya viene 

Mientras tanto, este mundo seguirá el mismo derrotero que por casi 6.000 ha seguido, éste continuará escogiendo sus propias leyes y gobernándose al amparo de su propia “conciencia” moral. Sin embargo, pronto existirá un maravilloso nuevo orden mundial que proviene de Dios, nuestro Creador, a través de un plan ya expuesto en la Biblia. 

La Palabra de Dios señala que al final de los tiempos ocurrirá una cadena de sucesos que convergirán en un conflicto de grandes proporciones entre naciones. El presente desorden mundial de las naciones llegará a su fin y entonces esta sociedad ya no será como la conocemos. 

El libro de Apocalipsis nos revela en dos ocasiones que Jesucristo regresará a la Tierra como “Rey de reyes y Señor de señores” (Apocalipsis 17:14; 19:16). Cristo vendrá por segunda vez para convertirse en gobernante supremo del Reino de Dios aquí en la Tierra. 

Este reino estará bajo un gobierno ordenado, justo y recto. Cuando esto suceda, los cristianos fieles —que serán transformados al momento del regreso de Jesucristo— le ayudarán a gobernar sobre toda la Tierra. Estos justos se convertirán en reyes y sacerdotes espirituales que, bajo la autoridad de Jesucristo, ayudarán a la humanidad a seguir el camino de Dios (Apocalipsis 1:6; 5:10). 

El libro de Apocalipsis nos habla acerca de ese momento maravilloso: “El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 11:15). 

La fiesta de las Trompetas, tiene como propósito recordarnos las profecías que se cumplirán cuando Cristo regrese. En ese día santo se celebra el futuro regreso de Jesucristo, la resurrección de los santos, la transformación en espíritu de los cristianos fieles y el comienzo del gobierno de Jesucristo sobre la Tierra, que traerá, por fin, verdadera paz entre las naciones. 

Como también lo profetizó Isaías: “Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa del Eterno como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte del Eterno, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del Eterno. Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra” (Isaías 2:2-4). 

No sabemos cuánto tiempo le queda a este actual desorden mundial, pero la profecía señala que los tiempos del fin se aproximan a pasos agigantados. Jesucristo, a través del libro de Mateo mencionó: “Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, (caos, guerras hambres, pestes, terremotos, etcétera) conoced que está cerca, a las puertas. De cierto os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:33-35). 

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