Vida, Esperanza y Verdad

Versiculos Para Meditar

Mi copa está rebosando

Génesis 48:11  

Y dijo Israel a José: no pensaba yo ver tu rostro, y he aquí Dios me ha hecho ver también a tu descendencia.

A principios de esta semana leímos acerca del gozo de Jacob al volver a reunirse con su hijo José. Hoy vemos que Jacob no sólo se reunió con su hijo —¡sino también adquirió nietos! Después de ver a José, Jacob conoció a Efraín y Manasés —dos hermanos que, como pronto veremos, llegarían a ser naciones y a tener un gran impacto en el mundo.

Fue el rey David quien escribió de Dios, “Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando” (Salmo 23:5). Es fácil imaginarse que Jacob, a salvo en Egipto y reunido con dos generaciones de su familia, pudo hacer eco de estos sentimientos. Hasta hacía poco tiempo, , él había asumido que su copa estaba vacía —¡ahora él la halló rebosando con bendiciones!

El Dios que reunió al padre, al hijo y a los nietos, es el mismo Dios que obra en nuestra vida “para a la postre hacerte bien” (Deuteronomio 8:16). Aun después de todas las malas decisiones de Jacob, Dios pudo obrar en él y darle la bendición de que su vida terminara llena de gozo.

Muchos, como Jacob, tienen la bendición de tener nietos en su vida. Lea nuestro artículo “Un legado para sus nietos” para aprender más acerca de esta importante relación familiar.