Tomar el pan y el vino dignamente

1 Corintios 11:27-28  

De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.

Escuche el episodio de "Versículo a Versículo" que cubre esta escritura.

El pan y el vino de la Pascua del Nuevo Testamento, que representa el cuerpo y la sangre de Cristo entregados en su sacrificio completo por nuestros pecados, no son algo para tomar a la ligera. Las instrucciones de Pablo a los corintios nos dan una advertencia y consejo acerca de prepararnos para este memorial tan significativo.

A los cristianos bautizados se les ordena tomar el pan y el vino, para volver a comprometerse con nuestro Dios amoroso y Salvador. Examinarnos a nosotros mismos seguramente nos mostrará cuán lejos estamos de la perfección de nuestro Salvador, y cuánto necesitamos su sacrificio y su ayuda para vencer. No somos dignos y no podemos hacernos dignos a nosotros mismos.

Podemos dar gracias de que Pablo no está hablando de ser dignos, sino acerca de acercarnos a Dios de una manera respetuosa. Buscar el perdón y la ayuda de Dios nos permite tomar estos símbolos de una manera humilde y digna.

Le animamos a leer más acerca de la Pascua en nuestras Creencias Fundamentales 12 “La Pascua” y en nuestro artículo “La Pascua: ¿Qué hizo Jesús por usted?”. Vea también: “Examinaos a vosotros mismos: ¿qué significa ser reprobado?”.

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