La nueva imagen de la brujería: ¿es realmente inofensiva?
La brujería, que antes solía ser vista con recelo, ahora se percibe cada vez más de manera positiva. ¿Qué ha cambiado? ¿Debería esta práctica considerarse ahora aceptable?

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Recientemente se estrenó una nueva “película de brujas”: Practical Magic 2. Es una secuela de la película original Practical Magic, estrenada hace casi 30 años.
En una entrevista acerca de la nueva película, una de las actrices opinó: “Una bruja siempre ha tenido una connotación negativa. Así se presentaba antes, pero la palabra ‘bruja’ se está recuperando y la comunidad se está apropiando de ella diciendo: soy una bruja y estoy orgullosa de ello”.
¿Es acertada su percepción? ¿El mundo ve a las brujas de manera diferente hoy, en comparación con el pasado? ¿La gente practica hoy la brujería más abiertamente, incluso con orgullo?
Cambios en la forma en que la gente ve la brujería
Crédito de la imagen: Warner Bros. Pictures.
La respuesta a estas preguntas es un sí con matices. Al menos en el mundo occidental, las actitudes hacia la brujería han cambiado significativamente. Hoy en día, algunas personas practican abiertamente la brujería y se identifican con orgullo como brujas.
Quizás los medios de entretenimiento hayan desempeñado el papel más importante en la transformación de las percepciones públicas, al retratar cada vez más a las brujas de manera positiva a través de romances, historias familiares y fantasías infantiles.
Si bien algunos hombres se identifican como brujos, el término es adoptado con mayor frecuencia por las mujeres. Los libros, las películas y los programas de televisión retratan cada vez más a las brujas como mujeres fuertes e independientes que practican la “magia buena” y ofrecen sanación, buscan la iluminación espiritual e incluso abogan por causas ambientales.
Las leyes también han cambiado. En el mundo premoderno, era aterradoramente fácil acusar a alguien de practicar magia negra y, lo que es peor, las comunidades castigaban severamente a los acusados.
En el pasado cercano, el mundo era mayoritariamente patriarcal. Las mujeres solteras, especialmente las viudas de edad avanzada, eran blanco habitual de persecución. La ley no ofrecía protección alguna a una mujer que no contara con un hombre que la defendiera. La filosofía de “inocente hasta que se demuestre lo contrario” no formaba parte del entramado legal ni moral de la sociedad.
Las “confesiones” a menudo se obtenían mediante tortura. Quienes estaban socialmente aislados, eran impopulares o eran vistos con recelo, eran especialmente vulnerables a las acusaciones falsas de brujería. Las acusaciones podían surgir de disputas personales, desgracias o simplemente de un comportamiento que otros consideraban inusual.
Probablemente le vengan a la mente “los juicios de brujas de Salem”, ya que el término caza de brujas ha llegado a significar el acoso injusto contra los oponentes en cualquier situación. En la ciudad de Salem, Estados Unidos, 20 personas fueron ejecutadas durante esos juicios, la mayoría de ellas mujeres.
Sin embargo, la magnitud de las cacerías de brujas en Europa fue mucho mayor. Entre los siglos XV y XVIII, se estima que entre 40.000 y 60.000 personas fueron ejecutadas por supuesta brujería, la mayoría de ellas mujeres. Las persecuciones fueron particularmente intensas durante los siglos XVI y XVII.
Impulsadas por la superstición
La superstición desempeñó un papel importante. Cualquier evento negativo, como una mala cosecha, una guerra, una epidemia o la muerte de un niño, podía desencadenar la sospecha de que una hechicera había causado el problema al “lanzar un hechizo”.
El avance de la ciencia, que permitía explicar estas tragedias, disminuyó la tendencia a atribuirlas a la brujería.
Los sistemas de justicia nacionales, estatales y comunitarios comenzaron a reflejar esta visión más realista de la vida, exigiendo pruebas concretas de las faltas cometidas, en lugar de simples acusaciones.
¿Está el cristianismo cometiendo otro error?
Las actitudes dentro de muchas denominaciones cristianas también han cambiado, influenciadas por los avances de la ciencia y los cambios en las leyes. Algunos de estos cambios eran necesarios. Al igual que la sociedad en general, muchas instituciones cristianas se alejaron de los juicios severos y las persecuciones del pasado.
Históricamente, algunos habían adoptado prejuicios, habían dado por sentada la culpabilidad sin pruebas y habían actuado basándose en rumores, en lugar de hechos. Las visiones teológicas moldeadas por la superstición, que con demasiada facilidad tildaban a las personas de agentes de fuerzas demoníacas, también han sido cuestionadas y reconsideradas.
Pero esto plantea una pregunta importante: al rechazar, con razón, el maltrato histórico a mujeres inocentes, ¿ha perdido de vista la cultura occidental la realidad de un mundo espiritual maligno? ¿Ha cometido el cristianismo un error en el otro extremo? ¿Están los cristianos de hoy reconociendo el problema espiritual por lo que es?
¿Hemos olvidado lo que las Escrituras revelan acerca de la brujería y sus diversas manifestaciones? Consideremos lo que dice la Biblia acerca de estas prácticas.
Las advertencias de Dios contra la brujería
El Antiguo Testamento condena repetidamente la brujería, la hechicería, la adivinación y los intentos de comunicarse con los muertos. Dios prohibió explícitamente a Israel consultar a médiums y espiritistas (Levítico 19:31; 20:6) y ordenó a su pueblo que rechazara la adivinación, la hechicería y otras prácticas ocultistas (Deuteronomio 18:10-12).
Nuestro folleto gratuito El mundo espiritual: Hechos y falacias ofrece mucha información adicional. La sección titulada “Prácticas prohibidas en Deuteronomio 18:9-14” (pp. 42-44) explica las diversas prácticas condenadas en este pasaje, entre ellas el sacrificio de niños, la adivinación, la predicción del futuro, la interpretación de presagios, la hechicería, el lanzamiento de hechizos, la consulta a espíritus (adivinos) y los intentos de invocar o comunicarse con los muertos.
Ejemplos de brujería en la Biblia
Las Escrituras registran ejemplos de personas que se involucraron en estas prácticas. El rey Saúl consultó a una adivina en Endor (1 Samuel 28:7-20). El rey Manasés practicó la hechicería y la adivinación y consultó a adivinos (2 Reyes 21:6; 2 Crónicas 33:6).
En el Nuevo Testamento, Simón el mago fue reprendido severamente (Hechos 8:9-24). Elimas, otro mago, quedó ciego después de oponerse a la predicación del evangelio (Hechos 13:6-12).
Advertencias del Nuevo Testamento contra la brujería
El Nuevo Testamento sigue condenando las prácticas ocultistas. Cuando la gente de Éfeso se convirtió al cristianismo, quienes habían practicado la magia quemaron públicamente sus libros acerca del tema (Hechos 19:19).
No hay nada positivo en la brujería y Dios nos ordena evitarla.
Pablo incluyó a la brujería entre las obras de la carne (Gálatas 5:19-21). El libro de Apocalipsis también advierte que quienes practican la hechicería serán excluidos del Reino de Dios (Apocalipsis 21:8; 22:15).
Estas declaraciones y ejemplos bíblicos abarcan a muchas culturas y generaciones. Pero su mensaje es consistente: no hay nada positivo en la brujería y Dios nos ordena evitarla.
¿Brujas buenas y la Wicca?
¿Existe tal cosa como una “brujería buena”? Desde una perspectiva bíblica, no. Pero, ¿significa eso que toda persona que se identifica como bruja está involucrada en ello, a sabiendas, con fuerzas demoníacas? No necesariamente. Algunos pueden estar incursionando imprudentemente en la periferia del mundo espiritual, sin darse cuenta o sin tomar en serio los peligros espirituales contra los que advierte la Biblia.
La Wicca tal vez sea la que mejor encarna el cambio cultural que se aleja de ver a la brujería como algo oscuro y maligno, presentándola, en cambio, como una práctica espiritual positiva.
Muchos seguidores de la Wicca se identifican abiertamente como brujos, pero rechazan cualquier asociación con el satanismo o las fuerzas demoníacas. Sostienen que sus creencias y prácticas tienen sus raíces en la naturaleza, la espiritualidad y el uso de la magia con fines positivos —no en la adoración a Satanás ni en la búsqueda de poderes demoníacos.
Refleja la tendencia cultural más amplia de presentar a la brujería bajo una luz más positiva. La Wicca hace hincapié en una fuerte conexión con la naturaleza, el crecimiento personal, el cuidado de uno mismo y de los demás, y en hacer el bien en lugar del mal.
A primera vista, estos ideales pueden parecer positivos. Sin embargo, un análisis más detallado revela que muchas creencias y prácticas wiccanas se superponen con formas de magia y adivinación condenadas en la Biblia.
Muchas formas de Wicca también adoptan el duoteísmo: la veneración de un dios y una diosa, o dos deidades distintas. Este dios se asocia comúnmente con el sol y la naturaleza, mientras que la diosa se asocia con la luna, la fertilidad y los ciclos de la vida. A menudo se entiende que estas deidades son expresiones complementarias del poder divino, y para ellos no existe un único Dios Creador, tal como es revelado en la Biblia.
La adoración de los cuerpos celestes —en particular el sol y la luna— fue una característica destacada de muchas religiones paganas antiguas. Dios advirtió explícitamente a los israelitas en contra de tales prácticas (Deuteronomio 4:19). Sin embargo, muchos cristianos profesos de hoy no son conscientes del grado en que ciertas costumbres arraigadas en el paganismo antiguo han influido en las tradiciones del cristianismo moderno.
No hay nada positivo en la brujería
El deseo de proteger el medio ambiente no requiere ni justifica la adopción de prácticas religiosas paganas, centradas en la adoración de la naturaleza. Del mismo modo, buscar la salud física, no justifica recurrir a los espíritus en busca de ayuda sobrenatural.
Por muy positivos que sean los objetivos, estas prácticas espirituales siguen siendo explícitamente contrarias a la enseñanza bíblica.
La sociedad puede intentar redefinir la brujería en un intento por presentarla bajo una luz positiva. Pero cambiar las percepciones sociales no cambia la realidad. La brujería no se puede convertir en algo bueno simplemente llamándola buena.
¡Sólo el verdadero Dios Creador tiene la autoridad para definir el bien y el mal! ¡Él ya ha dejado muy claro su juicio acerca de la brujería en todas sus formas!
Fecha de publicación: Octubre 26, 2026