¿Por qué hay tantos tiroteos masivos?
Los actos de violencia a gran escala se están volviendo casi algo habitual. ¿Cuál es la causa de los tiroteos masivos? ¿Por qué se cometen? ¿Terminará esto alguna vez?

20 de abril de 1999.
Ése fue el día en que nuestro mundo cambió para siempre.
Cuando sólo faltaba aproximadamente un mes para que terminara el año escolar 1998-1999, dos estudiantes de secundaria con trastornos mentales entraron a la escuela secundaria Columbine (en Littleton, Colorado) y llevaron a cabo una masacre de tal magnitud que conmocionó al mundo.
Esta tragedia se conoce ahora simplemente como Columbine. Nos cambió para siempre y desató el debate y la discusión acerca de una amplia gama de temas: las armas, el acoso escolar, los videojuegos violentos, la salud mental, etcétera. Esas conversaciones apasionadas continúan hasta hoy, más de 20 años después.
Lamentablemente, Columbine no fue un incidente aislado. Ahora tenemos muchas masacres que podemos recordar inmediatamente con sólo nombrar un lugar: Virginia Tech, Fort Hood, Sandy Hook, Aurora, Charleston, Orlando, Las Vegas, Sutherland Springs, Parkland, Annapolis, El Paso, Buffalo, Uvalde y Lewiston.
Por muchas medidas que se hayan implementado para intentar prevenirlo y por mucho que hablemos de solucionar este problema, los tiroteos masivos siguen ocurriendo una y otra vez.
Entonces, ¿por qué seguimos viviendo estas tragedias provocadas por el hombre? ¿Qué impulsa a una persona a cometer asesinatos a tan gran escala? ¿Alguna vez dejará de suceder esto?
Consideremos algunas respuestas bíblicas a la pregunta: ¿por qué hay tantos tiroteos masivos?
1. El asesinato es pecado, y el pecado tiene una causa
Cuando los expertos analizan estas tragedias, suelen ofrecer una larga lista de explicaciones acerca de por qué la gente cometería asesinatos a tal escala. Sin embargo, con frecuencia ignoran la causa fundamental: el pecado.
la causa fundamental es la misma: el rechazo de la ley y el modo de vida de Dios.
La Biblia define el pecado como la transgresión de la ley de Dios (1 Juan 3:4). Antes de que Dios creara a los seres humanos, estableció una ley para regir la forma en que debíamos vivir. Esa ley no se ideó al azar, sino que se basó en el carácter de Dios, el cual puede resumirse en una sola palabra: amor (cuidado, preocupación y bondad hacia los demás).
Él nos creó para compartir su carácter y prometió maravillosas bendiciones por hacerlo.
Pero, en lugar de acatar la ley de Dios, los primeros seres humanos optaron por apartarse de ella y se entregaron al pecado, lo que equivale a decir que eligieron el egoísmo (Génesis 3). En esencia, eso es el pecado.
Cuando ignoramos la ley de Dios, diseñada para enseñarnos a mostrar amor a los demás, el resultado siempre es el egoísmo, que a su vez siempre causa sufrimiento.
Poco después de que los dos primeros seres humanos eligieran el camino del egoísmo, uno de sus hijos lo manifestó en su forma más atroz: el asesinato (Génesis 4). Ahora, 6.000 años después, los seres humanos siguen matándose entre sí.
Ya sea que se trate de alguien que mata a un hombre con un garrote, a una docena de personas con una pistola, a cientos de personas con una bomba o a miles mediante la guerra, la causa fundamental es la misma: el rechazo de la ley y el modo de vida de Dios.
Hasta que los seres humanos no se arrepientan y cambien de una vida motivada por el egoísmo a una impulsada por el amor de Dios, la violencia masiva continuará.
Lea nuestro artículo “¿Qué es el arrepentimiento?” para aprender cómo usted puede realizar este cambio hoy mismo.
2. La violencia tiene un instigador, y éste es muy activo
Si bien los actos de violencia son, en última instancia, una decisión individual, no podemos ignorar que existe una fuerza invisible que inspira e instiga al mal. Satanás cometió el primer pecado cuando se rebeló y, egoístamente, intentó exaltarse por encima de Dios (Isaías 14:13-14).
Desde la creación de la humanidad, Satanás ha influido en los seres humanos para que piensen como él. Dos de sus características principales son el asesinato y la mentira (Juan 8:44), por lo que no debería sorprendernos que estos dos problemas nos atormenten constantemente. Él utiliza sus actitudes y su espíritu para influir en la mente humana y llevarla a elegir el egoísmo (Efesios 2:2).
No importa qué medidas humanas se tomen para prevenir los actos de violencia masiva; el campo de batalla definitivo contra la violencia es la mente humana. Hasta que las mentes humanas se liberen de la influencia de Satanás y la naturaleza humana sea transformada por medio del Espíritu de Dios, seguirá habiendo violencia.
La buena noticia es que podemos escapar de esa influencia y combatirla con la ayuda de Dios (Santiago 4:7; Colosenses 1:13). Todo comienza con cada uno de nosotros individualmente. Para aprender a combatir estas influencias en su vida, le invitamos a leer “Tomad toda la armadura de Dios”.
3. La culpa no es de Dios, sino nuestra
Cuando ocurren tragedias, los seres humanos suelen recurrir a la búsqueda de culpables. A veces la culpa recae en el arma, a veces en la persona que la empuña y a veces en toda la sociedad. Pero, trágicamente, a veces la gente también culpa a Dios con este tipo de razonamiento:
Si Dios es todopoderoso y amoroso, ¿por qué no detiene la violencia antes de que ocurra? ¿Por qué parece quedarse de brazos cruzados y permitir que suceda? ¿Por qué no hace simplemente que el mundo sea pacífico y feliz?
La respuesta más sencilla a esas preguntas es: Dios quiere exactamente lo mismo. Él no desea ni nunca pretendió que su creación fuera así. No creó a las personas para que entraran en un lugar público con un arma de gran potencia para acabar con la mayor cantidad de vidas posible.
Él creó a los seres humanos para que vivieran en paz. Creó al primer hombre y a la primera mujer en un entorno perfecto y les dio el camino claro (su ley) para mantenerlo. Adán y Eva, luego su descendencia y después todos los que vinimos, elegimos hacer de este mundo lo que es.
Debido a que hemos tomado la decisión de vivir apartados de Dios, Él generalmente se ha separado de nosotros y nos ha permitido experimentar las consecuencias de nuestras decisiones (Proverbios 1:31).
Junto con Satanás, nosotros tenemos la culpa, no Dios.
4. Se detendrá la violencia masiva
Dios sí ofrece una alternativa. Ofrece un plan de salvación que nos permite liberarnos personalmente del estilo de vida que ha hecho que este mundo sea como es. Cada uno de nosotros puede elegir voluntariamente adoptar el estilo de vida de Dios, basado en el amor al prójimo.
Pero el plan de Dios no se limita sólo a que las personas cambien sus vidas aquí y ahora.
Las profecías bíblicas muestran que, si se deja a su suerte, nuestro mundo (en su conjunto) nunca elegirá voluntariamente cambiar. Los actos de violencia que vemos hoy en día en nuestro mundo culminarán en un momento en que la humanidad estará al borde de la autodestrucción (Mateo 24:22).
Mediante una fuerza espiritual abrumadora, Jesús recuperará el control de esta Tierra y comenzará el proceso de reconstruir el mundo tal como Él lo había concebido originalmente.
Antes de que eso suceda, Jesucristo intervendrá para detener la devastación causada por el egoísmo humano. Mediante una fuerza espiritual abrumadora, la profecía del fin de los tiempos muestra que se recuperará el control de esta Tierra. Dios frenará a Satanás y a sus demonios. Luego, comenzará el proceso de reconstruir el mundo tal como Él lo había concebido originalmente.
Al hacer cumplir sus leyes y dejar claras las consecuencias positivas, Dios construirá un mundo nuevo basado en su camino de amor, para reemplazar un mundo casi destruido por el egoísmo humano. (¡Lea Isaías 2 y 11 para obtener descripciones maravillosas de ese mundo!)
Y sí, su plan incluye a todos aquellos que a lo largo de la historia vivieron, sufrieron y murieron en nuestro mundo. Llegará un tiempo en que toda la humanidad resucitará para vivir de nuevo en un mundo mejor. Hay esperanza para aquellos cuyas vidas fueron arrebatadas por actos de violencia indiscriminada. Volverán a vivir. Serán sanados. Y las familias se reunirán.
Hay mucho que decir acerca de este tiempo venidero. Es la mejor noticia posible, el tema central de toda la Biblia: el evangelio del Reino de Dios.
Hay esperanza para nuestro mundo
Nuestro mundo necesita esta esperanza. Las familias de quienes mueren en actos de violencia masiva necesitan esta esperanza. Quienes llevan a cabo el mal necesitan esta esperanza. Usted necesita esta esperanza.
Cuando ocurran tiroteos masivos y otros actos de violencia humana, recuerden este mensaje de esperanza. Recuerde que la violencia tiene una causa. Pero, aún más importante, recuerden que también tiene una solución. Sean parte de la solución abrazando el estilo de vida de Dios ahora y orando para que la solución definitiva llegue pronto:
El regreso de Jesucristo para establecer el Reino de Dios en la Tierra.
Fecha de publicación: Octubre 27, 2023