¿Qué dice la Biblia acerca de la amargura?
¿Es un problema para los cristianos volverse amargados? ¿Debería usted preocuparse por la amargura? Veamos algunos ejemplos de amargura en la Biblia para encontrar respuestas.

Crédito de la imagen: Bohdana Tkachuk a través de Istockphoto
¿En qué pasajes de la Biblia se menciona el tema de la amargura?
La amargura se aborda en Efesios 4:31: “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia”.
Hace varios años, los miembros de una congregación que yo pastoreaba tenían que adaptarse a formar parte de una nueva organización. Las divisiones de iglesias, en general, son notoriamente difíciles, y los miembros de mi congregación estaban luchando contra el impacto de la división doctrinal y las emociones que a menudo acompañan estas circunstancias difíciles.
En medio de ese torbellino de emociones —que incluía enojo, miedo y desánimo— una mujer que demostraba una sabiduría superior a su edad me contó cómo estaba enfrentando la situación. Ella dijo: “Sé que Dios está al mando, y oro todos los días para no volverme amargada”.
En ese momento la admiré por el carácter maduro que demostraba. Nunca se volvió amargada y fue un ejemplo maravilloso para todos nosotros.
En los años transcurridos desde entonces, he aprendido más acerca del tema de la amargura y por qué esforzarse por no amargarse es tan importante para la salud espiritual.
Comencemos por examinar algunas de las enseñanzas bíblicas acerca de la amargura y luego enfoquémonos en las formas de superarla.
Enseñanzas del Nuevo Testamento acerca de la amargura
La palabra amargura aparece sólo en cuatro pasajes de la Reina Valera de 1960 en el Nuevo Testamento. Cada una de estas menciones contribuye a nuestra comprensión. Estos pasajes son Hechos 8:23; Romanos 3:14; Efesios 4:31; y Hebreos 12:15.
Analicemos brevemente cada uno de estos pasajes.
La amargura de Simón el mago
La primera referencia a la amargura se encuentra en Hechos 8, donde leemos acerca de un hombre en Samaria llamado Simón, quien anteriormente había practicado la magia (v. 9).
Tras ser convencido por la predicación de Felipe, Simón se bautizó (v. 12-13). Luego, los apóstoles vinieron de Jerusalén para imponer las manos sobre los recién bautizados, a fin de que recibieran el Espíritu Santo (vv. 14-17). Cuando Simón vio que la gente recibía el Espíritu Santo mediante la oración y la imposición de manos por parte de los apóstoles, intentó comprar ese poder.
La amargura es una emoción tóxica que puede llevar a las personas a acumular ira reprimida y que puede destruir sus relaciones con los demás.
Pedro rechazó la petición de Simón y le dijo “No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás” (vv. 21-23, énfasis añadido).
La palabra griega traducida como “amargura” es pikria, que significa “amargura de espíritu y de lenguaje, dureza” (Diccionario conciso griego-inglés de Mounce).
En esta situación, es probable que Simón estuviera envenenado espiritualmente por la envidia de que los apóstoles tuvieran un poder que él no tenía. Su corazón no era recto ante Dios. Esta envidia estaba destruyendo la fe inicial que había tenido cuando escuchó el evangelio y vio los milagros (vv. 12-13).
¿Qué significa la amargura en la Biblia?
La amargura es un pensamiento espiritual endurecido y malsano. Este tipo de pensamiento es un veneno que afecta nuestra salud espiritual. Si no se trata a tiempo, este veneno puede impedir nuestro crecimiento y madurez espirituales.
Por lo general, comienza cuando alguien se siente maltratado o desatendido.
La amargura es una emoción tóxica que puede llevar a las personas a acumular ira reprimida y que puede destruir sus relaciones con los demás.
Para aprender más acerca de cómo lidiar con la ira, lea “Como vencer las emociones negativas: la ira”.
La amargura se infiltra en la comunicación
El siguiente pasaje en el que se menciona la amargura en el Nuevo Testamento es Romanos 3:14. Aquí, el apóstol Pablo hace referencia a pasajes del Antiguo Testamento que describen a los pecadores impenitentes. Entre las diversas prácticas de estas personas, se encuentra la descripción: “Su boca está llena de maldición y de amargura”.
¿Por qué estas personas expresaban amargura? Porque su discurso reflejaba el veneno que había en sus mentes con respecto a la verdad de Dios. Al llamar la atención acerca de este principio, Jesús dijo: “Porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34).
Advertencia para deshacerse de la amargura
Debido a los graves y adversos efectos de la amargura, Pablo advierte: “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia” (Efesios 4:31, énfasis añadido).
Estos tres pasajes del Nuevo Testamento nos brindan información suficiente para saber que toda amargura, todo pensamiento espiritual malsano, es destructivo y es algo que debemos evitar.
¿Cómo se desarrolla la amargura?
Hay un pasaje más en el Nuevo Testamento que amplía nuestra comprensión de la amargura. Este pasaje describe cómo puede desarrollarse esta emoción negativa.
Esta sección reveladora de las Escrituras sigue a Hebreos 11 —que trata acerca de poderosos ejemplos de fe. Hebreos 12:1 nos exhorta: “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”.
La amargura también puede desarrollarse fácilmente en nuestras vidas cuando creemos que nos han menospreciado, ignorado o maltratado.
Como parte de este consejo acerca de cómo correr con éxito nuestra carrera espiritual, se nos dice que “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados” (v. 15, énfasis añadido).
El texto luego se refiere a Esaú como un ejemplo de alguien que permitió que una raíz de amargura se afianzara en su mente. El pasaje explica: “no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas” (vv. 16-17).
Esaú sentía una gran amargura hacia su hermano, hasta el punto de amenazarlo con matarlo, porque había perdido la bendición de la primogenitura (Génesis 27:41-42). Incluso derramó lágrimas por su pérdida, pero parece que no creía haber hecho nada malo.
La amargura también puede desarrollarse fácilmente en nuestras vidas cuando creemos que nos han menospreciado, ignorado o maltratado.
Para saber más acerca de cómo combatir la tentación de odiar, le invitamos a leer “Luchando contra las obras de la carne: el odio”.
Significado de “raíz de amargura”
La frase raíz de amargura en Hebreos 12:15 parece ser una referencia a un pasaje de Deuteronomio que advirtió a los antiguos israelitas que se cuidaran de no abandonar a Dios y volverse hacia la idolatría.
La advertencia dice: “No sea que haya entre vosotros varón o mujer, o familia o tribu, cuyo corazón se aparte hoy del Eterno nuestro Dios, para ir a servir a los dioses de esas naciones; no sea que haya en medio de vosotros raíz que produzca hiel y ajenjo” (Deuteronomio 29:18).
La amargura desenfrenada a menudo no se limita a la persona que la tiene.
En este versículo, la idolatría se compara con una planta que produce frutos venenosos. Al leer los versículos siguientes de este capítulo, vemos que el problema no era sólo que tales acciones afectaran negativamente a esa persona, sino que su ejemplo sería una raíz que crecería y afectaría también a sus hijos y a otros israelitas, de modo que, con el tiempo, toda la nación sería castigada.
El punto es que la amargura desenfrenada (veneno espiritual) a menudo no se limita a la persona que la tiene. Se propaga fácilmente. La amargura de una persona puede afectar a su familia y a todos aquellos con quienes entra en contacto (si estos se dejan influir).
Ahora que comprendemos el peligro de permitir que se desarrolle una raíz de amargura en nuestra mente, veamos los pasos que la Biblia nos brinda para superarla.
Claves bíblicas para superar la amargura
La amargura se puede encontrar en múltiples emociones intensas. Puede manifestarse como envidia, ira, resentimiento y deseo de venganza. También puede ser una actitud endurecida, reacia al cambio, incluso cuando la necesidad de cambiar es evidente.
A continuación presentamos algunas claves que la Palabra de Dios nos ofrece, si queremos superar este estado mental debilitante.
1. Reconocer que nuestras emociones pueden desviarnos del Camino.
Debemos comprender que nuestros sentimientos no son la única base para determinar los hechos, la historia completa y toda la verdad. Muchas personas piensan erróneamente que lo que sienten siempre es correcto y creen que simplemente deben aceptar sus emociones, sin importar cuáles sean. La Biblia enseña que nuestra mente puede engañarnos y que debemos tener cuidado de no confiar ciegamente en nuestros pensamientos (Jeremías 17:9; Proverbios 14:12; Romanos 8:7).
Si deseamos superar la amargura, no podemos simplemente excusarla y justificarla como algo aceptable. En cambio, debemos pensar en términos de controlar y guiar nuestras emociones. Podemos elegir no sentir amargura.
2. Elija la humildad en lugar de la amargura.
Proverbios 3:34 nos dice que Dios da gracia a los humildes. Elegir la humildad no siempre es fácil. Pero esto es lo que deben hacer quienes se esfuerzan por ser cristianos. Este concepto es citado tanto por Santiago como por Pedro (Santiago 4:6; 1 Pedro 5:5).
3. Cuando se enoje, controle y apague su enojo.
Todos lidiamos con la ira de vez en cuando. Después de todo, los seres humanos somos humanos. Todos cometemos errores y, en ocasiones, tratamos mal a los demás. Cuando nos enojamos. Efesios 4:26-27 nos da tres cosas importantes que debemos recordar: no pecar, superar la ira antes de que termine el día y no le demos a Satanás una oportunidad para aprovecharse de la ira descontrolada.
4. Tenga en cuenta las necesidades de los demás y esfuércese por ayudarlos.
Las personas amargadas tienden a pensar sólo en sí mismas. Cuando oramos por otros que tienen necesidades y los ayudamos, en la medida de nuestras posibilidades, aprendemos a poner nuestros problemas en la perspectiva correcta. En Filipenses 2:4, Pablo nos aconseja que “no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros”. Cuando ayudamos a otros, nos ayudamos a nosotros mismos a tener una visión más realista de nuestras propias circunstancias.
5. Pídale a Dios que le ayude a perdonar a los demás y a tener un corazón puro.
Perdonar a los demás es una necesidad, si queremos el perdón de Dios (Mateo 6:12, 14-15). Estrechamente relacionado con el perdón a los demás está el concepto de tener un corazón puro. En su oración de arrepentimiento, el rey David pidió: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí” (Salmos 51:10). Perdonar a los demás y tener un corazón puro ante Dios, son grandes antídotos contra la amargura.
6. Obedezca la instrucción de Dios de tener paciencia con los demás.
Cuando estamos sufriendo y tratando de recuperarnos de circunstancias difíciles, es fácil enojarse con los demás. Incluso en circunstancias difíciles, debemos esforzarnos por vivir de acuerdo con la instrucción que nos dio Pablo: “soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros” (Colosenses 3:13).
7. Mostrar amor a los demás.
Continuando con su instrucción, Pablo agregó: “Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto” (v. 14). Cuando amamos genuinamente a los demás a través de la bondad y las buenas obras, la amargura tiende a desvanecerse.
8. Deje que la paz de Dios reine en su mente y sea agradecido.
Cuando nos esforzamos por superar la amargura, se libra una batalla en nuestra mente entre la paz y la amargura. Puesto que tenemos el poder de elegir qué sentimiento prevalece, debemos elegir la paz (v. 15). Aunque este pasaje parece concluir en el versículo 15 con una reflexión adicional, “y sed agradecidos”, la gratitud es también una herramienta poderosa para establecer y mantener la paz como la emoción predominante y dominante en nuestra mente.
Jesucristo: el ejemplo perfecto de cómo evitar la amargura
¿Cómo es una persona que no está amargada? Esa persona a veces nos ayuda visualizar de antemano cómo queremos responder cuando nos encontremos en una situación cargada de emociones que podría conducir a la amargura.
La persona a quien debemos tratar de imitar en tales circunstancias es Jesucristo.
En el momento más difícil que se pueda imaginar —las horas agonizantes que vivió mientras lo crucificaban— Jesús no se amargó por lo que le estaban haciendo. No acumuló odio ni resentimiento contra quienes lo maltrataban injustamente. No se amargó.
Mientras lo crucificaban, Jesús oró: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).
En lugar de amargarse por el dolor y el maltrato, Jesús reconoció que quienes lo maltrataban actuaban por ignorancia. Una lección para nosotros, si queremos evitar amargarnos, es ser como Cristo y elegir no guardar rencor cuando sabemos que la otra persona no comprende verdaderamente lo que está haciendo.
Parece que Esteban, cuando fue apedreado hasta la muerte, imitó a Cristo al pedirle a Dios que no les imputara a sus perseguidores el pecado que cometían contra él (Hechos 7:60).
Evite la amargura, sin importar lo que otras personas hagan (o dejen de hacer).
Pero, ¿y si las personas no son ignorantes? ¿Qué si saben el dolor que le están causando a usted y a otros?
En estas circunstancias, podemos recordarnos a nosotros mismos que no somos sus jueces. Dios será quien los juzgue. Y, en una perspectiva más amplia, aún podemos elegir si nos amargaremos o si dejaremos que la paz de Dios reine en nuestros corazones.
Elegir intencionalmente la paz y el perdón es la clave bíblica más importante para evitar la amargura.
Fecha de publicación: Octubre 21, 2026