Vida, Esperanza y Verdad

La espada del Espíritu

“Y tomad… la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (Efesios 6:17). ¿Cuál es la importancia de esta arma que es parte de la armadura de Dios?

Los primeros cinco elementos de la armadura de Dios son armas defensivas: armamento que el cristiano puede usar para defenderse contra un ataque espiritual. ¿Pero por qué se menciona esta arma ofensiva con el resto de las piezas de armadura? ¿Qué uso tiene la espada para un cristiano?

La espada romana

La espada utilizada por los soldados romanos era conocida como un gladius; y en manos de un hombre hábil, era un arma temible. De hecho, llegó a conocerse como “la espada que conquistó el mundo”. Era afilada en ambos lados, por lo que era letal contra un enemigo sin armadura. La punta también era afilada, lo que le permitía perforar una armadura.

En batalla, un soldado de infantería en las legiones romanas también estaba equipado con una daga, unas cuantas lanzas y posiblemente unos dardos. Pero el gladius fue la única arma ofensiva mencionada por Pablo, y era el arma principal en el arsenal de un soldado.

La espada es la Palabra de Dios

Pablo define la espada del Espíritu como la “palabra de Dios” (Efesios 6:17). Éste no es el único lugar donde la Palabra de Dios (la Biblia) es descrita como una espada. El autor de Hebreos también hace referencia a ella: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta” (Hebreos 4:12-13).

¡La Palabra de Dios es aún más afilada que el gladius! Es capaz de penetrar hasta lo más profundo del corazón, las intenciones y actitudes, y también es una herramienta de discernimiento en manos de personas debidamente entrenadas.

Esto nos lleva a dos preguntas: ¿Es la espada del Espíritu algo que sólo sirve para ser usada como arma ofensiva? y ¿En contra de quién o cuál enemigo tenemos que usar la espada?

La espada también es para defenderse

Mientras que el gladius era la principal arma ofensiva disponible para un legionario, también era invaluable para la defensa, y se utilizaba para detener y desviar los ataques de un oponente. De la misma manera, la Palabra de Dios también es valiosa para defendernos del ataque espiritual.

Jesucristo mismo demostró lo valioso que es estar cimentados en las palabras de la Biblia cuando fue atacado por Satanás durante un tiempo de extrema debilidad física debido a su ayuno.

Observe el ejemplo en Mateo 4: “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan” (vv. 1-3).

Satanás sabía muy bien que Jesucristo era el Hijo de Dios, no obstante empezó cada uno de sus ataques diciendo: “Si eres Hijo de Dios” (énfasis añadido). Satanás quería distanciar a Cristo de la estrecha unión que tenía con el Padre y minimizar el hecho de que Él estaba allí para hacer la voluntad del Padre. En cada ataque Jesús usó las Escrituras para defenderse y refutar las estrategias de Satanás.

“Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (v. 4). Ésta es una cita de Deuteronomio 8:3, y muestra cuáles eran realmente las prioridades de Jesucristo.

Satanás continuó atacando a Jesucristo: “Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra” (vv. 5-6).

Ésta es una cita incompleta de Salmos 91:11-12. Satanás omite una parte muy importante. Aquí está el versículo 11 con la parte que falta en cursiva: “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos (Salmos 91:11, énfasis añadido). La idea que se transmite es que Dios enviará a su ángeles para protegernos cuando sea necesario, no que debamos lanzarnos desde grandes alturas sólo para ver si Dios nos salvará.

Jesús pudo ver cuál era la táctica de Satanás y le respondió: “Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios” (Mateo 4:7; citado de Deuteronomio 6:16).

Satanás hizo un último intento: “Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares” (Mateo 4:8-9). Satanás pone todas las cartas sobre la mesa. Vemos que el propósito de todos estos ataques era para que Jesús adorara a Satanás en lugar de a Dios. Una vez más, la respuesta final la encontramos en el siguiente versículo que proviene de la escritura:

“Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás” (v. 10; citado de Deuteronomio 6:13).

Éste fue el último (en aquella ocasión) de los esfuerzos de Satanás por remover a Cristo como el gobernante del mundo venidero. En cada ocasión, Jesús demostró con gran maestría un profundo conocimiento de la Escritura para detener y desviar los ataques del enemigo.

¡Qué ejemplo magistral de cómo usar la espada del Espíritu —la Palabra de Dios!

¿Quién es el enemigo?

Hemos visto, a partir del ejemplo de Jesucristo, que el enemigo del cristiano es Satanás el diablo, quien constantemente trata de separarnos de nuestro Dios (véase también 1 Pedro 5:8-9).

Una pregunta más apropiada podría ser: ¿qué es lo que atacamos con la espada? ¿Cómo se usa como arma ofensiva?

El apóstol Pablo utilizó una analogía militar cuando habló de la lucha cristiana. Describió pensamientos y actitudes que debemos vencer, de la misma manera que un soldado usa sus armas para derrotar al enemigo.

Debemos utilizar la Palabra de Dios para discernir esos pensamientos y actitudes que son contrarios al camino de Dios, y usar esta espada para someter esas actitudes y pensamientos en cautiverio. Ésta es la batalla cristiana, y es así como debemos usar esta arma ofensiva en nuestra armadura.“Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:3-5).

Debemos utilizar la Palabra de Dios para discernir esos pensamientos y actitudes que son contrarios al camino de Dios, y usar esta espada para someter esas actitudes y pensamientos en cautiverio. Ésta es la batalla cristiana, y es así como debemos usar esta arma ofensiva en nuestra armadura.

¡Necesitamos entrenamiento!

Los soldados romanos no podían ser enviados a la batalla sin tener un amplio entrenamiento en el uso del gladius. Primero, ellos entrenaban usando escudos hechos de mimbre y espadas de madera. Generalmente, estos objetos pesaban aproximadamente el doble de lo que pesaban las espadas y escudos normales. La idea era que si el aprendiz podía usar hábilmente estos objetos más pesados, entonces tendría una ventaja al usar las armas reales, las cuales eran mucho más ligeras en comparación.

Después de entrenar extensamente con las armas de madera, los soldados se distribuían en parejas para un entrenamiento adicional en técnicas de combate y movimientos. La importancia de este entrenamiento se reflejaba en las raciones de alimentos dadas por los romanos. Los instructores a menudo recibían raciones dobles. A los aprendices que no alcanzaban los niveles deseados de habilidad se les daba raciones inferiores hasta que los resultados de su entrenamiento mejoraran.

Como cristianos, también debemos practicar, entrenar y ser hábiles en el uso de la espada. El autor de Hebreos nos dice que con el pasar del tiempo debemos ser más competentes, y aumentar nuestro conocimiento de la Palabra de Dios, hasta que seamos capaces de usarla para discernir entre el bien del mal.

“Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (Hebreos 5:12-14).

¡Este nivel de habilidad —esta competencia con la Palabra de Dios— viene porque estamos acostumbrados a usarla. ¡Tenemos que estar familiarizados con la Biblia, y debemos tener nuestros sentidos espirituales agudizados con su palabra para poder utilizar plenamente esta pieza de armamento que Dios nos ha dado!

¡La espada y usted!

El querer conocer en forma más profunda la Palabra de Dios —hasta ser una persona competente o hábil en el uso de la espada— es una decisión personal. ¿Podemos entender lo valioso que es? ¿Desea usted ser un experto en la Palabra de Dios?

Fíjese en la actitud que el salmista muestra cuando habla de la Palabra de Dios:

“De todo mal camino contuve mis pies, Para guardar tu palabra. No me aparté de tus juicios,

Porque tú me enseñaste. ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca. De tus mandamientos he adquirido inteligencia; Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira” (Salmos 119:101-104).

¡Ésta es la misma actitud y enfoque que debemos tener hacia la Palabra de Dios que nos ayuda a convertirnos en verdaderos guerreros espirituales.

Para más información acerca de este tema, lea el artículo “No ignore las estrategias de Satanás” y los artículos en nuestra sección “Los beneficios prácticos e invaluables del estudio de la Biblia”.

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