Vida, Esperanza y Verdad

La ciencia y la Biblia: ¿tiene que elegir alguno de los dos?

Si cree en la Biblia, ¿tiene que rechazar la ciencia? Si usted sigue la ciencia, ¿excluye eso la creencia en la Biblia? ¿Puede estudiar las dos cosas?

El debate, bastante publicitado, de Bill Nye y Ken Ham acerca de si el creacionismo de la Tierra joven es un “modelo viable de orígenes” generó bastante entusiasmo en mi ciudad natal de Cincinnati, Ohio. (Bill Nye, por supuesto, es el famoso “Science Guy” {Chico de la ciencia} de la televisión pública y Ken Ham es el fundador del Museo de la Creación.)

A pesar de lo importante que es para mí el tema de la ciencia y la Biblia, en privado temía un circo mediático y las caricaturas que pintaría de cada lado.

¿Dónde debería obtener su información acerca de los orígenes de la vida y el planeta? Un debate como éste tiende a reforzar la opinión popular de que sólo hay dos opciones:

a) Estudiar sólo la Biblia y las fuentes cristianas. Rechazar cualquier estudio que implique evolución o una Tierra muy antigua porque entra en conflicto con su comprensión de la Biblia; o

b) Busque sólo libros de texto y revistas científicas. Rechaza una lectura literal de la Biblia porque entra en conflicto con su comprensión de la ciencia.

Parece que la sociedad espera que no sólo elija bando, sino que sea lo más dogmático y exclusivo posible.

¿Dejado a un lado?

Así que cuando escuché un anuncio de radio que invitaba a todas las personas que se sentían “excluidos del debate de Nye-Ham” a asistir a una conferencia acerca de diseño inteligente, llamé para reservar entradas.

El defensor de la evolución en el debate, Bill Nye, había venido a este mismo lugar, la Escuela Schilling para Niños Dotados, para hablar con los estudiantes en su camino a casa después del debate de febrero. Buscando un orador para desafiar y “continuar la discusión” con sus alumnos de mentalidad analítica, la facultad decidió recibir a Michael J. Behe el 6 de abril de 2014.

El Dr. Behe es profesor de bioquímica en la Universidad de Lehigh en Pensilvania, investigando la “evolución de sistemas bioquímicos complejos”, y se ha vuelto lo suficientemente polémico como para darnos un alegre “descargo de responsabilidad oficial” antes de comenzar su presentación: Sus ideas no representan los puntos de vista de su universidad y, de hecho, la mayoría de sus colegas no están de acuerdo con él.

Identificar el dilema

El Dr. Behe resumió el defecto que ve en ambos combatientes: Ambos están dejando que el sesgo personal determine qué argumentos científicos aceptan y cuáles pasan por alto. Una de las partes se basa en textos religiosos e ignora los estudios independientes, empíricos y verificables. El otro lado ignora los patrones científicos consistentes debido a las preferencias filosóficas como el materialismo y porque se sienten incómodos con la dirección que tomará este razonamiento.

Una cita del libro del Dr. Franklin M. Harold, The Way of the Cell [El camino de la célula] llega al meollo de la controversia. Escribe: “Deberíamos rechazar, por cuestión de principios, la sustitución del diálogo entre el azar y la necesidad por el diseño inteligente. Pero debemos admitir que actualmente no existen relatos darwinianos detallados de la evolución de ningún sistema bioquímico o celular, sino sólo una variedad de especulaciones ilusorias” (p. 205).

En otras palabras, aunque no existe evidencia científica de que alguna máquina molecular haya sido desarrollada por casualidad, muchos científicos no están dispuestos a considerar la posibilidad de que hayan sido diseñadas.

Sin embargo, rechazar las ideas que encajan en la evidencia únicamente por “principio” no es la forma en que la ciencia debe funcionar. “La ciencia debe llevar a donde quiera que vayan los hechos”, protestó el Dr. Behe.

Examinar las pruebas

Generalmente, la gente permite que sus filosofías influyan en su ciencia porque temen que los datos puedan comprometer sus creencias.

Pero, tomando en serio lo que dice el Dr. Behe, agreguemos otra opción en cuanto a dónde obtener información acerca de los orígenes:

c) Estudiar tanto los datos científicos como la Biblia por sus propios méritos.

Se sorprenderá al descubrir que, después de todo, ¡no chocan!

Tenga en cuenta algunos ejemplos del ámbito de la investigación científica específica en el campo de las mutaciones genéticas.

Detener el paludismo secuestra el sistema circulatorio

Se podría decir que la principal afirmación del darwinismo es que las mutaciones aleatorias son suficientes para explicar toda la diversidad que vemos hoy en día. Entonces, ¿cómo se acumulan las pruebas?

Las mutaciones que protegen contra las enfermedades han sido ampliamente estudiadas. Por ejemplo, la malaria crea una enorme presión selectiva sobre los seres humanos en algunas partes del mundo, y lo ha hecho durante mucho tiempo. Como dijo el Dr. Behe: “Si alguien naciera con una variación que le ayudara a resistir un poco mejor el paludismo, transmitiría ese gen al estilo darwiniano”.

Entonces, ¿ha habido cambios genéticos ventajosos? Sí; de hecho, los investigadores se han referido a este puñado de mutaciones como los “mejores ejemplos” de la evolución en funcionamiento en las poblaciones humanas.

La más conocida de estas mutaciones, la HbS, consiste en una pequeña “mutación puntual” en el gen de la hemoglobina. Siempre y cuando usted también tenga una copia normal del gen, tener esta mutación puede ayudar a su cuerpo a resistir el paludismo.

Sin embargo, tener dos copias de la mutación causa una malformación de los glóbulos rojos que crea “atascos” en el sistema circulatorio. En los países con acceso limitado a la atención médica, las personas con esta enfermedad de células falciformes suelen morir antes de cumplir los diez años, explicó el Dr. Behe, y agregó: “No es lo que se podría llamar una solución elegante”.

La HbS y las otras mutaciones del “mejor ejemplo” no crean nuevas herramientas proteicas para ayudar al sistema inmunológico a destruir a los invasores; tampoco se construyen entre sí en una serie de pasos graduales hacia el buen estado físico. De hecho, cada mutación destruye parte de la función normal de los glóbulos rojos de una manera diferente.

Incluso cuando los mejores ejemplos de mutaciones pueden tener consecuencias mortales, vale la pena examinar más a fondo el papel de las mutaciones.

Sacar al VIH le abre las puertas al VNO

La carrera para curar el SIDA significa que, al igual que con el paludismo, cualquier mutación asociada con el VIH exige un estudio exhaustivo. La investigación ha identificado una mutación que confiere resistencia al virus, llamada CCR5-delta 32. Mientras que el VIH normalmente es capaz de entrar en las células T al interactuar con ocho proteínas en la superficie de la célula, la eliminación de una porción del gen CCR5 significa que una de estas proteínas no funciona. Por lo tanto, la célula es más difícil de infectar.

Los individuos con la mutación generalmente son saludables; sin embargo, el receptor normal ayuda a proteger contra el Virus del Nilo Occidental. En otras palabras, una vez más tener esta mutación “beneficiosa” pone a un individuo en mayor riesgo de contraer otra enfermedad.

50.000 generaciones de bacterias

A pesar de la extensa investigación acerca de las mutaciones que afectan a la salud humana, la duración de las generaciones humanas dificulta el estudio de cómo pueden cambiar los genes con el tiempo. Por otro lado, el experimento en curso de Richard Lenski con E. coli no presenta tal problema. Cultivando las bacterias bajo escrutinio desde 1988, los científicos han sido testigos de más de 50.000 generaciones! (¡Tantas generaciones requerirían alrededor de 1.000.000 de años a escala humana!)

Cuanto más estudiamos las mutaciones, más vemos lo improbable que es que la evolución darwiniana pueda producir una sola máquina molecular, por no hablar de la increíble variedad de vida que vemos hoy en día.Los ambientes de los tubos de ensayo contienen una cantidad limitada de glucosa para que las bacterias puedan “comer”, pero los investigadores también proporcionan citrato, un compuesto que sería una buena fuente de energía para el E. Coli —si pudieran averiguar cómo llevarlo adentro. “La E. coli debería ser capaz de utilizar el citrato como fuente de energía después de que entra en la célula”, explican los investigadores, “pero carece de un transportador de citrato que funcione en un entorno rico en oxígeno”.

El cromosoma bacteriano en realidad contiene un gen para hacer una máquina molecular para transportar citrato. Sin embargo, el gen transportador es parte de un operón —un grupo de genes bacterianos que se activan o desactivan juntos dependiendo de las condiciones de la célula. Éste está “encendido” cuando no hay oxígeno en el ambiente, pero “apagado” bajo las condiciones ricas en oxígeno del experimento. Sin embargo, los científicos esperaban que una mutación aleatoria podría romper este control, permitiendo que E. coli arrastre citrato a la célula incluso en presencia de oxígeno. Tal cambio le daría a la E. coli mutante una ventaja sobre la E. coli silvestre.

Aún así, los científicos descubrieron que este cambio aparentemente pequeño estaba más involucrado de lo que parecía. Durante las primeras 30.000 generaciones, cada una de las 12 poblaciones experimentó miles de millones de mutaciones, suficientes, de hecho, para haber “probado cada mutación típica de un solo paso muchas veces”, según el documento. En cifras concretas, con tantas bacterias y generaciones tan rápidas, los evolucionistas habrían esperado un cambio mucho más rápido.

Sin embargo, en condiciones invariables, se necesitaron casi 31.500 generaciones para que una de las poblaciones produjera una variante que permitiera hacer frente a este reto aparentemente pequeño. Un segmento de ADN que contiene el gen transportador se repitió, esencialmente moviendo una copia del gen a un operón diferente. La nueva ubicación cambió la regulación genética del gen transportador para que permaneciera “encendido”. Un par de otras mutaciones parecen haber aumentado la eficiencia del uso de citratos al desactivar genes relacionados. En otras palabras, unas pocas mutaciones a lo largo de decenas de miles de generaciones permitieron a la E. coli “cambiar las reglas” de cómo usaba sus genes existentes.

Pero si incluso este tipo de transformación toma tanto tiempo, ¿qué se necesita para desarrollar una nueva función? Los científicos no han encontrado nuevos genes para ninguna nueva maquinaria molecular en más de 50.000 generaciones de bacterias.

Cuanto más estudiamos las mutaciones, más vemos lo improbable que es que la evolución darwiniana pueda producir una sola máquina molecular, por no hablar de la increíble variedad de vida que vemos hoy en día.

Resumen

Entonces, ¿qué podemos aprender al examinar cuidadosamente la investigación actual en genética y selección natural?

  • La investigación revela innumerables ejemplos de mutaciones que “rompen” viejos genes (de modo que ya no crean una máquina molecular funcional). Sin embargo, no tenemos evidencia de que una célula esté desarrollando maquinaria molecular funcional que no estuviera ya codificada en sus genes.
  • Muy pocas mutaciones posibles ayudan a un organismo a sobrevivir, e incluso éstas normalmente tienen algunas consecuencias dañinas. Además, es muy poco probable que se produzcan cambios ventajosos entre sí, que serían necesarios para la evolución de especies completamente nuevas.

En resumen, los científicos sólo han observado cambios dentro de los límites del código genético, no el desarrollo de un nuevo código. La investigación no da una explicación razonable de cómo surgió la compleja maquinaria molecular de nuestros cuerpos en primer lugar.

Tampoco puede explicar por qué estamos aquí.

Que la Biblia hable por sí misma

Estas respuestas están fuera del alcance de la ciencia; sin embargo, se abordan en la Biblia. La Biblia no pretende ser un libro de texto científico y no lo reemplaza. Sin embargo, mientras que la ciencia estudia exclusivamente lo que se puede medir y comparar en el mundo natural, la comprensión de lo sobrenatural o, como dice la Biblia, “acomodando lo espiritual a lo espiritual” (1 Corintios 2:13) viene sólo de Dios.

Pero recuerda: Hay una opción “c”. No tenemos que asumir nada acerca de la ciencia o la Biblia basándonos en rumores. La Biblia nos anima a examinar los hechos por nosotros mismos (Hechos 17:11; 1 Tesalonicenses 5:21).

Las preguntas más importantes

¿Qué hay de algunas de sus preguntas mas apremiantes —las que ni la ciencia ni la religión parecen ser capaces de responder?

Si las respuestas a sus preguntas podrían cambiar su manera de vivir y de pensar, no puede dejarlas de lado. Vale la pena preguntarse:

La Biblia tiene respuestas que cambian la vida a estas preguntas, y usted puede comenzar a explorarlas haciendo clic en los enlaces.

¿Qué hay de lo desconocido?

Sin embargo, reconozca que tanto los científicos como los estudiantes de la Biblia luchan con lo que no pueden saber o no saben todavía. Como focos dirigidos desde diferentes ángulos de un escenario vasto y oscuro, la ciencia y la Biblia convergen en nuestras preguntas centrales. Cada uno ilumina parte del conjunto, pero a su alrededor está la oscuridad desconocida.

Puede que todavía no veamos cómo todo en la Biblia y en la ciencia encaja, pero lo que sí vemos confirma que no hay conflicto entre la Escritura y la verdadera ciencia. Sin embargo, la Biblia nos dice que la fe es “la evidencia de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). Con fe en Dios y un estudio serio, nuestro entendimiento de su Palabra continuará haciéndose más profundo aun cuando la ciencia continúe explorando.

De cara al futuro

Entendemos que la ciencia y la Escritura son dos tipos diferentes de conocimiento, cada uno con un propósito y aplicación únicos. Aunque la Biblia menciona principios científicos en ocasiones, fue creada para “la instrucción en la justicia” (2 Timoteo 3:16), no para un estudio técnico como la genética de poblaciones.

Asimismo, la interpretación de los resultados científicos puede a veces apuntar en direcciones filosóficas, pero una buena investigación no debe basarse en prejuicios. Simplemente debe seguir los datos. Los ejemplos que hemos visto ayudan a demostrar que la ciencia y la Biblia no están en conflicto después de todo.

Por otro lado, reconocemos que tenemos que lidiar con una imagen incompleta sin importar lo que estudiamos. Entonces, ¿hacia dónde podemos dirigirnos?

  • Ahondar más profundo que los titulares. Cuando el siguiente descubrimiento científico esté por todo Internet, recuerde que los títulos de los artículos provocadores pueden no captar los hallazgos reales. Lea el artículo original de la revista si es posible. (Si aún no se ha publicado en una revista científica, siéntase libre de ser escéptico. El periodista se precipitó.) Permanezca atento para aprender y esté listo para hacer su propia investigación. A menos que usted tenga su propio laboratorio, probablemente no obtendrá respuestas a sus preguntas de “¿qué pasaría si...?” de inmediato, pero probablemente pueda averiguar “¿qué es…?” con una búsqueda en Internet.
  • Busque en las Escrituras. Arriba, sugerimos seis preguntas que usted debe investigar por sí mismo. Elija una para abordar primero. Los enlaces en este artículo le ayudarán a empezar. Ore para estar basado en la comprensión y la fe para que pueda sopesar cualquier argumento en contra de la Biblia sin desviarse de su curso (Efesios 4:14).

Recuerde, usted no tiene que elegir uno u otro. Maravíllese ante la complejidad del mundo natural y fortalezca su fe en la ciencia del estudio del Creador y en la Biblia!

Explore más este tema en el artículo relacionado “Dios y la ciencia”.

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