Vida, Esperanza y Verdad

Microevolución vs. macroevolución

¿Cuál es la diferencia entre micro y macroevolución? ¿Pueden los mismos procesos que conllevan a pequeños cambios dentro de una especie producir especies completamente nuevas?

La teoría de la evolución de Charles Darwin promueve la idea de que un proceso análogo a la cría artificial también ocurre en la naturaleza. Él llamó a ese proceso selección natural. Darwin también creía que los cambios que observaba en las especies existentes debido principalmente a la selección natural podrían, si se les daba el tiempo suficiente, haber producido todas las diferentes especies que vio alrededor del mundo.

Pero, ¿es la microevolución (pequeños cambios dentro de una especie) realmente un paso hacia la macroevolución (cambios importantes que producen nuevas especies), o es algo completamente distinto?

Microevolución

A partir de la década de 1930, el término microevolución fue utilizado por algunos para describir los cambios dentro de las especies existentes.

“La microevolución se refiere a las variedades dentro de un tipo dado. El cambio ocurre dentro de un grupo, pero el descendiente es claramente del mismo tipo que el predecesor. Esto podría llamarse variación, o adaptación, pero los cambios son, en efecto, ‘horizontales’ y no ‘verticales’. Estos cambios podrían lograrse mediante la ‘selección natural’, en la que se selecciona una característica, la mejor para un conjunto de condiciones determinadas, dentro de la variedad actual o mediante la ‘selección artificial’, como cuando los criadores de perros producen una nueva raza.

“Los cambios pequeños o microevolutivos se presentan al recombinar el material genético existente dentro del grupo. Como Gregor Mendel observó en sus estudios de reproducción de guisantes a mediados de 1800, existen límites naturales al cambio genético. Una población de organismos no puede variar mucho” (John D. Morris, Ph.D., “¿Cuál es la diferencia entre macroevolución y microevolución?”)

La variación y adaptación que a veces se denomina microevolución no entra en conflicto con el relato bíblico de la creación. Dios creó esa variedad en toda la vida que vemos en la tierra —todos los tipos de plantas y animales que Él creó.

El significado de “especie” en la Biblia

La Biblia usa la palabra especie de una manera especial en el relato de la creación.

Entonces dijo Dios: “Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así” (Génesis 1:11).

Dios también creó las criaturas marinas y las aves “según su género” y a los animales terrestres “cada uno según su especie” (Génesis 1:21-24).

El concepto clave en estas escrituras es que cada especie se reproduce según su propia especie. Las crías son similares a sus padres. También son fértiles y sólo pueden aparearse con otros de la misma especie y producen crías que se parecen a sus predecesores.

Plantas, árboles, peces, pájaros, reptiles, insectos y mamíferos se reproducen constantemente según su propia especie. Los manzanos no producen naranjas, y el ganado no produce ovejas. Inherente dentro de los genes de este tipo esta una variedad que saldrá en generaciones sucesivas como lo demuestra la cría de perros y las variedades dentro de otros animales, plantas, pájaros y peces.

Los géneros bíblicos comparados con las especies

Los biólogos evolutivos utilizan varias definiciones para una especie, incluyendo el concepto morfológico de especies (clasificación basada en características físicas) y el concepto genético de especies (definido como grupos de organismos genéticamente similares).

Otra definición de una especie —el concepto biológico de especie— está más cerca de la definición bíblica de una especie:

“En términos generales, una especie es un grupo de organismos con un acervo genético compartido y cerrado. Según esta definición, una especie está conformada por todos los organismos que son capaces de aparearse entre sí y producir crías fértiles. Por ejemplo, los leones producen crías con otros leones y los tigres con otros tigres. Sin embargo, si los leones y los tigres se juntan en cautiverio, pueden ocasionalmente producir un híbrido llamado ligre o tigón, pero estos híbridos no son capaces de reproducirse por sí mismos. Sin poder producir descendencia fértil, entonces se deduce que los leones y los tigres son especies separadas. Otro término utilizado para referirse a la incapacidad de cruzarse es el de “aislamiento reproductivo” (“Concepto biológico de especies”).

La microevolución se puede observar en la naturaleza y en la cría artificial y no es controversial. Es la variación que vemos debido a la variedad en los genes de los padres biológicos, todos dentro de la misma especie o género bíblico.

Sin embargo, la macroevolución es controvertida y está en todo el centro del debate entre evolucionistas y creacionistas.

Veamos más de cerca a lo que significa macroevolución.

Macroevolución

“La macroevolución se refiere a los grandes cambios evolutivos a lo largo del tiempo, el origen de nuevos tipos de organismos a partir de los ya existentes, pero de diferentes tipos ancestrales. Ejemplos de esto serían los peces que descienden de un animal invertebrado, o las ballenas que descienden de un mamífero terrestre. El concepto evolutivo exige estos extraños cambios.…

“Los evolucionistas asumen que los pequeños cambios microevolutivos horizontales (que se observan) llevan a grandes cambios macroevolutivos verticales (que nunca se observan). Este salto de fe filosófico se encuentra en la víspera del pensamiento evolutivo” (“¿Cuál es la diferencia entre macroevolución y microevolución?”).

En la década de 1930, los neo-darwinistas propusieron que las mutaciones genéticas podían ayudar a explicar cómo podía ocurrir la macroevolución. La razón por la que la microevolución no conduce a la macroevolución es porque la microevolución sólo implica variaciones basadas en genes existentes. No se está añadiendo nueva información genética. Sin embargo, en la macroevolución se debe añadir nueva información genética a un organismo y luego ésta debe transmitirse a través de los genes a sus descendientes. Esta información tendría que acumularse a lo largo de muchas generaciones para producir una macroevolución.

La razón por la que la microevolución no conduce a la macroevolución es porque la microevolución sólo implica variaciones basadas en genes existentes. No se está añadiendo nueva información genética.La nueva información genética debe ser información que la forma de vida no poseía originalmente. La nueva información genética es similar a nuevos planos.

Los evolucionistas que intentan probar que se puede añadir nueva información genética a través de mutaciones a veces usan el ejemplo de los seres humanos que poseen un cromosoma extra en la posición 21. Ésta es una mutación dañina que resulta en el síndrome de Down. Sin embargo, ésa no es información nueva. El genoma humano ya tenía la información; sólo se duplicó.

¿Qué hay acerca de otras mutaciones? Casi todas las mutaciones son malas para el organismo, e incluso las pocas que tienen efectos positivos también pueden causar problemas.

Un gen conocido como HbS es una mutación puntual conocida por muchos. Afecta la función de la hemoglobina, que ayuda a transportar el oxígeno en nuestra sangre. Tener una copia normal del gen y una copia mutada confiere resistencia a la malaria. Pero tener dos copias de esta mutación causa anemia drepanocítica; y sin una buena atención médica, puede causar la muerte a una edad temprana (PBS.org).

También hay una mutación que involucra a una proteína de la superficie de la célula llamada CCR5 que ayuda a proteger contra el VIH. Sin embargo, pone a los individuos con la mutación en mayor riesgo de contraer el virus del Nilo Occidental.

(“La mutación que protege contra la infección del VIH puede aumentar el riesgo de contraer la enfermedad del Virus del Nilo Occidental”).

El efecto neto es que estas mutaciones aparentemente beneficiosas también ponen a un individuo en mayor riesgo de contraer otra enfermedad. Esto significa que escasamente hay mutaciones que demuestren una macroevolución. Además, estas mutaciones sólo utilizan genes existentes, no nueva información genética.

Muchos evolucionistas dicen que la razón por la que no vemos la macroevolución es que las mutaciones son raras, y la duración de las generaciones humanas hace difícil estudiar cómo pueden cambiar los genes con el tiempo. Este desafío se reduce estudiando las mutaciones en las bacterias, porque las bacterias se reproducen muy rápido. Richard Lenski ha estado cultivando la bacteria E. coli desde 1988 y, hasta abril de 2014, ha sido testigo de 60.000 generaciones.

A la bacteria E. coli se le dio glucosa como alimento. Pero los investigadores también le proporcionaron citrato, ya que querían ver si la E. coli podría mutar y usarla como fuente de alimento en un ambiente rico en oxígeno. Después de 31.500 generaciones, se produjo una cepa de E. coli que fue capaz de utilizar el ácido cítrico como fuente de carbono en un ambiente aeróbico. Esta mutación en E. coli fue el resultado de una copia de un gen que se trasladó a una nueva ubicación. La E. coli había cambiado las reglas de cómo usaba los genes existentes.

Otra forma de ver este experimento es que después de 60,000 generaciones de bacterias E. coli, las bacterias siguen siendo bacterias E. coli. Las bacterias no han evolucionado para llegar a ser otro organismo. (Para más información acerca de las mutaciones genéticas, vea el artículo de Vida, Esperanza y Verdad “La ciencia y la Biblia: ¿tiene que elegir alguno de los dos?”)

¿Prueban los pinzones de Galápagos la macroevolución?

Charles Darwin era un naturalista a bordo del buque británico HMS Beagle. En 1835 el Beagle visitó las Islas Galápagos, a unas 960 kilómetros de la costa oeste de Ecuador. Había 13 especies de pinzones dispersas entre las casi dos docenas de islas. Los pinzones diferían principalmente en el tamaño y la forma de sus picos.

Darwin no menciona a los pinzones en su diario de viaje a bordo del Beagle excepto en una referencia aislada, y nunca se mencionan en El origen de las especies. Según el historiador de la ciencia Frank Sulloway, Darwin “sólo poseía una concepción limitada y en gran parte errónea tanto de los hábitos alimenticios como de la distribución geográfica de estas aves”. Y en cuanto a la afirmación de que los pinzones de Galápagos impresionaron a Darwin como evidencia para la evolución, Sulloway escribió: “nada podría estar más lejos de la verdad” (citado por Jonathan Wells, Icons of Evolution, p. 161) [Iconos de la evolución].

Dos eruditos, los doctores Peter y Rosemary Grant, fueron a las Islas Galápagos en 1973 para tratar de observar la evolución en acción mediante el estudio de los pinzones. Finalmente se centraron en Daphne Mayor, una isla muy pequeña en las Galápagos. La historia de la investigación de los Grant fue registrada en 1994 en el libro de Jonathan Weiner The Beak of the Finch [El pico del pinzón].

Los Grant llevaron a cabo un estudio muy detallado y preciso de los pinzones. Hasta 1976, las precipitaciones eran medias. Luego vino la sequía de 1977, cuando sólo una pulgada de lluvia cayó. Esto causó una severa reducción en el número de semillas en la isla. La población de pinzones de tamaño mediano se redujo al 15 por ciento de lo normal. Los sobrevivientes de esta sequía tendían a tener cuerpos y picos más grandes. Tenían mayor capacidad de romper las semillas más grandes y duras que quedaban.

En 1982-1983 el patrón climático conocido como El Niño trajo fuertes lluvias a las Islas Galápagos. Cayó 10 veces más lluvia de lo normal y 50 veces más que durante la sequía. El tamaño promedio del pico en los pinzones medianos regresó al valor anterior.

“Así que el cambio evolutivo que los Grants y sus colegas habían observado durante la sequía de 1977 fue revertido por las fuertes lluvias de 1983. ‘La selección dio la vuelta’, escribió Weiner. ‘Los pájaros dieron un paso gigante hacia atrás, después de su paso gigante hacia delante’. Como escribió Peter Grant en 1991: ‘la población, sometida a la selección natural, oscila de un lado a otro’ con cada cambio en el clima” (Wells, pp. 167-169).

Los cambios oscilantes no pueden producir cambios a largo plazo. No hubo una tendencia ascendente en el tamaño del pico. Los tamaños de los picos tendían a oscilar de pequeños a grandes y viceversa. El estudio de los pinzones de Galápagos no es evidencia de macroevolución en absoluto. Es un buen ejemplo de microevolución o variación.

Dios es el creador de toda vida

Los evolucionistas consideran la macroevolución como una extensión de la microevolución. La macroevolución, sin embargo, requiere nueva información genética para producir una clase de animal completamente nueva —y eso nunca se ha observado.

Dios es el creador de la Tierra y del Universo. Él creó toda la vida que vemos en esta Tierra. Todos los géneros que Dios creó contenían genes que permitían una cierta variedad en sus descendientes para adaptarse a diferentes ambientes, pero también puso límites a la variación de todos los tipos de criaturas que vemos en la Tierra. Eso lo vemos en las palabras que Él usó al crear estos animales —que se iban a reproducir “según su especie”. Esto se puede describir como microevolución, no como macroevolución.

Para más detalles, no deje de leer nuestros artículos “¿Es Dios el responsable del origen de la vida?”, “El origen de la vida: ¿son las células simples realmente simples?” y “Dios y la ciencia”.

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