La canalización es un término muy utilizado para referirse a la comunicación, a través de guías espirituales, con los espíritus de quienes han fallecido. ¿Qué dice la Biblia acerca de esta práctica?
Abundan las historias de personas que están de luto por la pérdida de un ser querido. Ellos encuentran consuelo al comunicarse con los muertos a través de la canalización. Otros se adentran en esta práctica por curiosidad o para intentar ver el futuro. A los videntes de hoy en día —personas que afirman tener habilidades paranormales que les permiten prever el futuro y mantener conversaciones con seres queridos fallecidos— se les suele llamar “médiums”, “adivinos” o “canalizadores”.
La canalización se define como “la práctica de entrar supuestamente en un estado meditativo o similar al trance, con el fin de transmitir mensajes de un guía espiritual” (Dictionary.com).
La práctica de la canalización incluye la nigromancia, definida como “adivinación mediante la invocación a los muertos” (dle.rae.es).
Una práctica antigua
Los registros escritos de esta práctica de consultar a los guías espirituales ya muertos (también conocidos como “espíritus familiares”) o de hablar con los muertos, se remontan a la antigua Babilonia, Egipto, Grecia y Roma. Estos intentos de contactar con un guía espiritual o de comunicarse con los muertos ganaron popularidad en Europa y Estados Unidos en el siglo XIX. Hoy en día, esta práctica está volviendo a ganar popularidad.
En las sesiones de canalización psíquica, las palabras y el tono de personalidades conocidas suelen reproducirse con una precisión asombrosa. Sin embargo, investigaciones objetivas han demostrado que en estas sesiones suelen haber trucos —ilusiones y engaños. No obstante, parece que algunos videntes realmente se están relacionando con seres espirituales inteligentes e invisibles. Las preguntas clave son: ¿quiénes son estos seres espirituales? ¿Es ésta una práctica inofensiva?
¿Quiénes son estos espíritus?
La Palabra de Dios revela verdades acerca de un mundo espiritual que merecen una reflexión detenida. La Biblia dice que existe un espíritu maligno llamado Satanás, el diablo, el cual “engaña al mundo entero” (Apocalipsis 12:9).
Como veremos en breve, una de las formas en que Satanás y sus demonios engañan a las personas es haciéndoles creer que sus amigos y familiares fallecidos son espíritus que siguen vivos y que pueden comunicarse con ellos.
La Biblia ofrece un ejemplo clásico de la práctica de la práctica de la canalización. El rey Saúl estaba desesperado por saber si debía liderar a Israel en una batalla contra sus enemigos, por lo que infringió la ley de Dios y sus propias normas, al ponerse en contacto con una mujer a la que a menudo se llama la adivina de Endor. Le dijo a la canalizadora (o “adivina”, como se denomina a estas personas en la Biblia): “Yo te ruego que me adivines por el espíritu de adivinación, y me hagas subir a quien yo te dijere” (1 Samuel 28:7-8). Entonces la mujer dijo: “¿A quién te haré venir?” (v. 11).
Tras pedirle a la mujer que invocara a Samuel, el rey le dijo: “No temas. ¿Qué has visto?”. Y la mujer respondió a Saúl: “He visto dioses que suben de la tierra”. Entonces él le preguntó: ¿cuál es su forma [qué aspecto tiene]? Y ella contestó: “Un hombre anciano viene, cubierto de un manto”. Saúl entonces entendió que era Samuel (vv. 13-14, énfasis añadido).
Sólo se nos dice que Saúl percibió que se trataba de la forma y la voz del profeta de Dios, que ya había fallecido. ¿Era realmente el espíritu de Samuel el que la adivina había invocado?
Dios ya había dejado de responder a las preguntas de Saúl. Como Saúl había persistido en rechazar las instrucciones de Dios, se le retiró el privilegio de recibir respuestas de Eterno “por medio de profetas [o] por medio de sueños” (vv. 15-16).
La voz que se oyó no podía haber sido la del profeta de Dios. En cambio, se trataba de una manifestación de un espíritu demoníaco. El rey David, inspirado por Dios, declaró que los muertos carecen de pensamientos y de memoria, y que, por lo tanto, ni siquiera pueden alabar a Dios. Él escribió: “Porque en la muerte no hay memoria de ti; En el Seol, ¿quién te alabará?” (Salmos 6:5).
Salomón añadió: “porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben”. También escribió: “porque en el Seol, adonde vas [todos los seres humanos], no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría” (Eclesiastés 9:5, 10).
Las personas que participan en sesiones de canalización están siendo engañadas por las manifestaciones y las palabras que parecen provenir de quienes han fallecido. A través de la canalización, muchas personas que están enfermas, en duelo o simplemente sienten curiosidad, se están comunicando con espíritus malignos.
Los pasajes bíblicos anteriores muestran que las ilusiones que un adivino pueda ver no son, en realidad, personas fallecidas. Del relato de 1 Samuel 28 también debemos observar que, en este caso inusual, parece que Dios utilizó a un espíritu maligno para decirle al rey Saúl que, como no había obedecido a Dios, moriría pronto mientras luchaba contra los filisteos (vv. 18-19). Esto no indica en modo alguno que Dios apruebe la canalización.
¿Es esta una práctica inofensiva?
La Biblia deja claro que el profeta Samuel estaba muerto y que no existía ninguna conciencia espiritual viva que pudiera atribuírsele. Las personas que participan en sesiones de canalización están siendo engañadas por las manifestaciones y las palabras que parecen provenir de quienes han fallecido. A través de la canalización, muchas personas que están enfermas, en duelo o simplemente sienten curiosidad, se están comunicando con espíritus malignos.
Todos los que se aventuran a hacer esto se encuentran en terreno peligroso según la Palabra de Dios. Relacionarse con espíritus malignos puede conducir a una relación con ellos que resulta terriblemente angustiante desde el punto de vista mental y de la que es muy difícil recuperarse.
Dios advirtió a su pueblo, Israel, que no imitara a las otras naciones que les rodeaban, diciendo: “No sea hallado en ti… quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con el Eterno cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones el Eterno tu Dios echa estas naciones de delante de ti. (Deuteronomio 18:10-12).
Obsérvese que este pasaje no confirma que los muertos puedan ser realmente invocados; simplemente advierte al pueblo de Dios que no se involucre en tales intentos perversos.
Una vez más, a través del profeta Isaías, Dios advirtió a su pueblo que no intentara hablar con los muertos ni tratar de conocer el futuro por medio de espíritus malignos. Como dijo Dios a través del profeta: “Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿no consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido [la verdad]” (Isaías 8:19-20).
Dios advierte severamente a la humanidad que no busque a los demonios a través de este tipo de actividades (Santiago 4:7; 1 Pedro 5:8-9). No debemos ignorar las artimañas y engaños de Satanás (2 Corintios 2:11). Y no debemos relacionarnos con quienes invocan a los espíritus demoníacos. Como escribió Pablo: “No participéis en las obras infructuosas de las tinieblas” (Efesios 5:11).
¿Por qué no debemos tener nada que ver con Satanás y sus demonios? Porque se esfuerzan sin descanso por llevarnos por el camino de la ruina espiritual y la destrucción eterna. Afortunadamente, Dios nos da el conocimiento y el poder para resistirles. Para obtener más información, consulte nuestro artículo “¿Son reales los demonios?”.
Un fenómeno creciente
Las profecías bíblicas indican que el fuerte atractivo de consultar a los llamados “guías espirituales (adivinos)” o de intentar contactar con nuestros seres queridos fallecidos puede dar lugar a mensajes que traerán grandes engaños y falsas esperanzas a la humanidad a una escala nunca antes vista. Se avecina una crisis espiritual para un gran número de personas que no aprecian la Palabra de Dios, sino que prefieren creer en mentiras.
El apóstol Pablo habló de un tiempo, hacia el final de esta era actual, en el que una figura mundial muy influyente ganará un enorme número de seguidores mediante milagros falsos. Pablo nos dejó constancia de esta profecía, diciendo: “inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos” (2 Tesalonicenses 2:9-10; véase también Apocalipsis 13:13; 19:20).
Los “prodigios mentirosos” son milagros falsos realizados por espíritus demoníacos.
Pablo añade: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1). Para más información acerca del personaje del fin de los tiempos que engañará a muchos, véase el artículo “El anticristo”.
Dios quiere que comprendamos que en la dimensión espiritual hay entidades invisibles muy poderosas que intentan constantemente engañar y hacer daño a la humanidad. Al final de esta era actual, estas influencias de espíritus malignos se volverán cada vez más activas.
La Biblia contiene respuestas maravillosas a muchas de las preguntas más desconcertantes de la vida, incluidas las relativas al mundo espiritual y a lo que realmente ocurre después de la muerte. Estas verdades fueron reveladas a la humanidad por Dios a través de la Biblia. Para profundizar en el tema, no deje de leer nuestro artículo “Alma inmortal: ¿qué es el alma?” y descargue nuestro folleto en línea El último enemigo: ¿Qué sucede realmente después de la muerte?