Este mundo influye a nuestros hijos. ¿Cómo podemos contrarrestar los malos ejemplos y enseñarles a ser fieles, pero también misericordiosos?
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Papá, ¿por qué el entrenador le dijo “estúpido” a Juan?
Mamá, ¿por qué esa señora está maldiciendo a la cajera?
Papá, ¿por qué esos dos hombres se están besando?
Mamá, ¿qué quiso decir esa señora con que “odia” a los musulmanes?
(Suspiro de los padres.)
Los niños son curiosos por naturaleza y, a veces, eso significa que hacen preguntas sinceras, pero incómodas, acerca de las acciones de otros.
Si bien los niños siempre han estado expuestos a las prácticas de la sociedad y la cultura, el mundo moderno ha acelerado esta exposición a través de las redes sociales, YouTube, memes y reels aparentemente interminables.
¿Qué debemos hacer los padres? ¿Cómo enseñarles claramente a nuestros hijos la verdad acerca de lo que es correcto e incorrecto, de una manera apropiada para su edad y a la vez prepararlos para vivir, funcionar, trabajar y crecer en una sociedad que a menudo se opone a la verdad?
El estado de la civilización
Los padres se enfrentan a muchas situaciones difíciles de explicar a sus hijos. Pero esto no debería sorprendernos. La Biblia nos advierte que la civilización se volverá cada vez más corrupta:
“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita” (2 Timoteo 3:1-5).
Las personas tendrán un estilo de vida y tomarán decisiones que producirán conflicto y decadencia. La moralidad a menudo huirá de las plazas. La civilización no es tan civilizada después de todo.
Y las falencias culturales y morales de las familias, comunidades y naciones tienen consecuencias naturales.
Lo invitamos a leer el artículo “La escritura está en la pared” en esta edición, para más información.
El trabajo de un padre: proteger y preparar
Esta sociedad puede tener un impacto directo sobre nuestros hijos, y ellos necesitan aprender a navegar y sobrevivir en esas condiciones.
Enseñe a sus hijos la verdad. Enséñeles a vivirla sin menospreciar a otros; y luego, anímelos amorosamente a tener una conexión activa con Dios a través de la Biblia.
Los padres a menudo sentimos el instinto de protegerlos, sirviéndoles como un escudo contra la maldad. Y es correcto que los protejamos de manera sabia y apropiada, lo cual requiere de una crianza activa en la que estamos directamente involucrados.
El área de preocupación particular es el internet. Afortunadamente, hay herramientas útiles que pueden ayudarnos. La revista Forbes, por ejemplo, recientemente publicó una reseña de aplicaciones que los padres pueden usar para limitar el tiempo que sus hijos pasan frente a una pantalla y mantenerlos a salvo en línea.
Sin embargo, el papel de un padre no es solamente proteger a sus hijos del peligro, también necesitamos prepararlos para navegar y prosperar en un mundo que está inmerso en el pecado y engañado por Satanás (Apocalipsis 12:9).
Niños y jóvenes necesitan ser guiados, y Dios determinó que esta responsabilidad es de sus padres.
“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” (Deuteronomio 6:6-7).
Éste es un gran desafío. Dios nos pide preparar a nuestros hijos para que maduren y crezcan fieles a Él, incluso dentro de una sociedad corrupta.
¿Cómo comenzar?
Los esfuerzos de un padre para enseñar a sus hijos comienzan por su ejemplo personal. Dios nos recuerda: “amarás al Eterno tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (v. 5, énfasis añadido).
Los padres deben buscar la guía y dirección de la Biblia diligentemente. La sección “Conversión cristiana” en nuestro sitio web de Vida, Esperanza y Verdad tiene varios artículos muy inspiradores acerca de cómo aplicar las instrucciones de la Biblia en nuestra vida diaria.
Pero además de ser un buen ejemplo, los padres deben enseñar las verdades de la Biblia proactivamente. Salomón escribió: “Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre” (Proverbios 1:8).
Tenemos la responsabilidad de enseñar. Proverbios 1-3 nos dice claramente lo que se espera de ellos.
Enseñar la Biblia
Si queremos preparar a nuestros hijos para discernir correctamente entre la verdad y la mentira, es fundamental enseñarles la Palabra de Dios. ¿Por dónde comenzar?
Estos son algunos elementos clave:
1. Reverencia y respeto a Dios.
Los padres deben hablarles a sus hijos acerca de la grandeza de Dios. Sea claro con ellos con respecto al carácter amoroso y santo de nuestro Padre.
David escribió: “Generación a generación celebrará tus obras, y anunciará tus poderosos hechos… Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad, y cantarán tu justicia” (Salmos 145:4-7).
Esto incluye apreciar la Palabra inspirada de Dios y su importancia desde el punto de vista práctico (2 Timoteo 3:16-17).
2. Virtud y moralidad según las Escrituras.
Es importante compartir con nuestros hijos el resumen de la ley que Jesucristo hizo: amar a Dios y amar al prójimo (Mateo 22:36-40).
La Biblia enseña que el amor involucra todos los mandamientos de Dios. Juan escribió: “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos” (1 Juan 5:3). Esto incluye no mentir, no robar y no sentir odio, lo cual se compara con el homicidio (1 Juan 3:15). También implica seguir el estándar bíblico de las relaciones sexuales, que son sólo para el matrimonio entre un hombre y una mujer tal como Dios lo ordenó. (Para leer más acerca de esto, le invitamos a ver Los Diez Mandamientos: todavía importan.)
Los padres deben enseñar a sus hijos valores morales acordes con los mandamientos de Dios. Esto implica tener la determinación de vivir “de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).
3. Amar misericordia.
La misericordia es un regalo maravilloso que nos permite tener una relación positiva con Dios y relaciones interpersonales amables, cálidas y sanas.
Jesús nos instruye: “Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso” (Lucas 6:36). Debemos enseñar este versículo de tal forma que sea natural para nuestros hijos y forme parte de su vida.
Explique la importancia del poder de la misericordia, destacando la de Dios hacia nosotros. Sea un ejemplo de misericordia y enseñe a sus hijos a practicarla con sus hermanos, amigos y compañeros.
4. Juzgar con justicia, sin condenar.
Los niños necesitan aprender a discernir entre lo correcto e incorrecto, lo verdadero y lo errado y lo moral y lo inmoral; hay estándares bíblicos claros que definen estas categorías.
Sin embargo, debemos asegurarnos de que ese discernimiento y justo juicio no se conviertan en arrogancia y condenación.
Jesucristo nos dio un ejemplo perfecto: “al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mateo 9:36, vea también Lucas 23:34).
Los padres deben ser un ejemplo al juzgar comportamientos y decisiones con justicia, sin condenar a nadie por basarse en la autojusticia.
¿Cómo afrontar las malas decisiones de otros?
Luego, debemos llevar estos elementos a la práctica para enseñar a nuestros hijos cómo evaluar las situaciones que los rodean.
Consistentemente, la humanidad ha elegido el camino del pecado (Romanos 3:23) y elegir el pecado nos separa de Dios (Isaías 59:1-2).
La Biblia nos advierte que no debemos participar en este tipo de comportamientos. Pablo nos instruye: “no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas” (Efesios 5:11). Hay una clara separación entre lo correcto y lo incorrecto, y esto se aplica a nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones.
Sin embargo, además de evitar el pecado, debemos enseñar a nuestros hijos a tener una perspectiva de las demás personas que esté respaldada por la Biblia. Ellos deben aprender a identificar y evitar el pecado, pero al mismo tiempo, mostrar respeto y honor a todos (1 Pedro 2:17). Los seres humanos fueron hechos a imagen de Dios; por lo tanto, cada persona tiene un valor increíble y un gran potencial. Le invitamos a leer nuestro folleto El propósito de Dios para usted.
Los padres deben enseñar a sus hijos a ver a los demás a través de esta lente. El ejemplo de compasión de Jesucristo cuando observó los errores de otros puede ser una excelente guía.
Ponerse en acción
Pablo advierte: “los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados” (2 Timoteo 3:13). En los últimos días, la condición de la sociedad (vv. 1-5) empeorará exponencialmente.
¿Cómo pueden nuestros hijos crecer y prosperar en este mundo?
El deber cristiano es perseverar de una forma valiente y fiel, aunque las condiciones que nos rodean sean difíciles. Pablo nos anima diciendo: “persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (vv. 14-15).
En ocasiones, nuestros hijos tendrán que defender la verdad. Y como padres, debemos ser un ejemplo para ellos, haciéndolo de una forma sencilla y prudente.
Jesús a menudo guardó silencio —no entraba en conflicto ni se ponía a la defensiva, pero nunca transigió con la ley de Dios. Los padres debemos ser un ejemplo de cómo vivir “quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad”, lo cual es “bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador” (1 Timoteo 2:2-3).
Debemos destacar la necesidad de obedecer la ley de Dios por encima de las leyes humanas (Hechos 5:29), y a la vez ser misericordiosos y compasivos. Como nos recuerda Pablo, “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres” (Romanos 12:18).
Enseñe a sus hijos la verdad. Enséñeles a vivirla sin menospreciar a otros; y luego, anímelos amorosamente a tener una conexión activa con Dios a través de la Biblia.
Persistir en lo aprendido
Al principio de este artículo, mencionamos algunas situaciones que nuestros hijos podrían enfrentar. Éstas son oportunidades para que los protejamos y preparemos.
Padres, asumamos nuestra responsabilidad. Enseñemos a nuestros hijos los estándares bíblicos y démosle un ejemplo de lo que es tener un espíritu de misericordia y compasión.
Animemos a nuestros hijos a persistir en lo aprendido con determinación, fidelidad y compasión (2 Timoteo 3:14).