¿Es cierta la Biblia? Prueba 3 - ¿Qué nos dice la historia?

Los historiadores romanos y judíos no eran fanáticos del cristianismo, pero nos dan evidencia de la precisión histórica de la Biblia, incluyendo la vida de Jesucristo.

En el 2014, en una encuesta de Gallup, a más de mil americanos adultos se les preguntó cuál de estas tres afirmaciones representaba su opinión de la Biblia. Las opciones (y el porcentaje de personas que las eligieron) están a continuación:

  1. La Biblia es la Palabra de Dios y debe ser tomada literalmente, palabra por palabra (28 por ciento).
  2. La Biblia es la Palabra inspirada de Dios, pero no todo debe ser tomado literalmente (47 por ciento).
  3. La Biblia es un libro antiguo de fábulas, leyendas, historias y preceptos morales, registrados por el hombre (21 por ciento).

Esa misma encuesta Gallup, en los años setenta, produjo resultados muy diferentes. Entonces, 40 por ciento creía que la Biblia era literalmente la Palabra de Dios. Este porcentaje bajó a 37 por ciento en 1984 y en esta última encuesta a 28 por ciento.

Éste es un gran descenso entre los que creen que la Biblia es la Palabra de Dios y debe ser tomada literalmente. Por supuesto, todavía es verdad, de acuerdo con la encuesta, que la mayoría de los americanos creen que la Biblia es un libro inspirado por Dios. Pero ha habido un cambio en cuanto a tomar la Biblia como la Palabra de Dios y verla como un libro que podemos leer para inspirarnos, pero no como una guía para la verdad o la conducta moral.

Evidencia de más de 100 personajes bíblicos en la historia secular

Éste es el tercer artículo de una serie de cinco, titulado “¿Es cierta la Biblia?”. En este artículo examinaremos las fuentes fuera de la Biblia para ver si hay suficiente evidencia de la historia secular que nos ayude a confirmar su autenticidad.

La Biblia no ha sido escrita como un libro de historia, sino como un libro que contiene mucha historia. Muchas figuras históricas son identificadas en sus páginas. Entre las listas más conservadoras, hay más de 100 personajes bíblicos que pueden ser identificados conclusivamente en la historia secular.

Entre estos 100 personajes, hay una pareja de personas del Antiguo Testamento que pueden ser fácilmente identificadas en las fuentes seculares de la historia:

Sisac, faraón de Egipto, mencionado en 1 Reyes 11:40 y 14:25. Hay numerosas inscripciones y registros históricos de este faraón. El registro de su campaña contra Palestina (que data del 924 a.C.) está escrito en la pared exterior sur del templo de Amón en Karnak, Tebas, de acuerdo con el relato bíblico. No hay duda de su autenticidad.

Hofra, otro faraón de Egipto, es mencionado en Jeremías 44:30. La historia confirma que él era, de hecho, el faraón de Egipto durante la época del profeta Jeremías y el rey Nabucodonosor de Babilonia. Hofra fue derrotado por Nabucodonosor en el año 572 a.C., y fue reemplazado por un general llamado Ahmose, como se confirma en los registros babilónicos.

El Nuevo Testamento tiene su propia lista de personajes históricos entre los cuales tenemos a:

Tiberio César, Poncio Pilato, Herodes, su hermano Felipe, Anás y Caifás, todos mencionados en Lucas 3:1-2, en conexión con el comienzo de la predicación de Juan el bautista, quien introdujo a Jesucristo. Tiberio se encuentra en numerosas monedas romanas y vivió del año 42 a.C. hasta el año 37 d.C. Herodes el tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe, tetrarca de Iturea, son mencionados por Josefo, el famoso historiador judío del primer siglo.

Hay una inscripción en la piedra dedicada a Poncio Pilato que dice así: “Poncio Pilato, prefecto de Judea”. En arqueología se conoce como la piedra de Pilato, y está en el museo de Israel en Jerusalén.

Anás y Caifás son mencionados por Josefo como unos de los sumos sacerdotes judíos del primer siglo.

Evidencias de Jesucristo

Poder confirmar más de 100 personajes bíblicos en la historia secular es algo impresionante y nos ofrece una prueba importante de la validez de las Escrituras. Pero, ¿qué podemos decir de la figura central de la Biblia: Jesucristo? ¿Confirma la historia que este hombre sí vivió, hizo milagros, murió en la crucifixión y fue resucitado de la muerte?

Entre aquellos que mencionan a Cristo hay dos famosos historiadores romanos. Ambos escribieron en el siglo II y nacieron 50 años después de la muerte de Cristo.

Tácito confirma a Cristo como el fundador del cristianismo

Publio Cornelio Tácito era un prominente senador romano que nació en el año 56 d.C. Su obra histórica más famosa, Anales, fue publicada en 115/116. Tácito confirma la conexión entre Cristo y Pilato y está de acuerdo con el registro bíblico de que esto ocurrió durante el reinado de Tiberio.

Veamos una cita de Tácito, tomado de Anales 15:44:

“Consecuentemente, para deshacerse del informe, Nerón inculpó e infligió las torturas más exquisitas a una clase odiada por sus abominaciones, llamados cristianos por el populacho. Cristo, de quien se origina su nombre, sufrió la penalidad más extrema durante el reinado de Tiberio, a manos de uno de sus procuradores, Poncio Pilato, y una superstición más maliciosa, aunque comprobada en el momento, nuevamente surgió no sólo en Judea, la primera fuente del mal, sino aun en Roma, en donde todas las cosas horribles y vergonzosas de todas partes del mundo encontraban su centro y se volvían populares”.

Tácito no era fanático de Cristo o del cristianismo. Muchos eruditos creen que ésta es una versión acertada de lo que Tácito escribió. Note que él confirma la existencia de Jesucristo como el fundador del movimiento cristiano. Él confirma que Poncio Pilato era el gobernador (o procurador) que acusó a Cristo y lo condenó a la crucifixión (Mateo 27:2-22). Él también confirma que todo esto sucedió durante el reinado de Tiberio César (Lucas 3:1). Todos los personajes y las fechas coinciden con la Biblia.

Plinio confirma la existencia de Cristo

Plinio el Joven, cuyo nombre completo era Cayo Plinio Cecilio Segundo, era un senador romano que fue nombrado gobernador de Bitinia y Ponto en el año 110 d.C. En su posición como gobernador, él escribió numerosas cartas al emperador Trajano pidiéndole consejo. Una carta importante para este artículo se encuentra en su último libro, el 10, de cartas, y contiene referencias a los cristianos y a Jesucristo.

Durante este tiempo muchos acusaban a los cristianos de ser caníbales. Plinio decidió hacer una cuidadosa investigación. Para su sorpresa, él descubrió que la acusación era falsa.

“Ellos declararon que la suma total de su culpa o error, no llegaba a ser sino esto: ellos se reunían regularmente antes del atardecer en un día determinado para cantar versículos alternadamente entre ellos en honor a Cristo como si fuera dios y también estaban obligados por un voto, no con un propósito criminal, de abstenerse del robo, hurto y adulterio, comprometerse a no defraudar la confianza y no negarse a un depósito cuando fueran llamados a hacerlo para que lo restauraran” (Cartas 10.96.7-8).

Plinio tampoco era un fanático de los cristianos, pero en sus escritos él los menciona como si hubieran sido interrogados, condenados y aun muertos por ser seguidores de Cristo.

Estos dos famosos historiadores romanos no dejan dudas del origen de la religión y su primer mártir, Jesucristo.

El historiador judío, Josefo

Se puede decir que el historiador judío más famoso de esta época fue Flavio Josefo. Es bien conocido por dos obras, La guerra de los judíos y Antigüedades de los judíos. Él escribió ambos libros en griego para aparentemente llegar a las personas más educadas.

La guerra de los judíos no menciona a Jesús, excepto en unas versiones muy discutidas, pero el libro Antigüedades de los judíos menciona a Jesús en dos ocasiones. Si bien hay alguna controversia acerca de estos pasajes, pocos eruditos los rechazan totalmente. Hay dos frases en el relato más largo, llamado Testimonium Flavianum [Testimonio de Flavio], que suscitan más controversia: “…si es que alguien osara llamarlo un hombre” y “Él era el Mesías”. La pregunta es si Josefo, un judío, podría escribir estas frases o son insertos hechos por los cristianos en una fecha posterior.

En esta parte, el Testimonium Flavianum parece virtualmente ser una copia de todos los escritos de Josefo: “Alrededor de esta época vivió Jesús, un hombre sabio, si es que alguien osara llamarlo un hombre. Porque el hizo obras sorprendentes, y fue un profesor para ellos porque aceptaron la verdad con alegría. Él se impuso a muchos judíos y muchos de los griegos. Él era el Mesías. Cuando Pilato, después de oír que lo acusaban hombres prominentes entre nosotros, lo condenó a morir crucificado, aquellos que en primer lugar lo amaron no dejaron de amarlo, porque al tercer día, él se les apareció, su vida había sido restaurada. Los profetas de Dios habían profetizado esto e incontables cosas más acerca de él. Y la tribu de los cristianos, llamada así por él, hasta este día no ha muerto” (Antigüedades de los judíos, 18.3.3&63, énfasis añadido).

Si bien algunos cuestionan la credibilidad de este relato, el hecho es que todos los manuscritos en griego que han sobrevivido contienen la misma versión de este pasaje, sin diferencias significativas.

Oponentes y mártires

¿Puede usted probar con la historia secular que Jesucristo existió? La respuesta es: ¡sí! De hecho, no hay evidencia de algún antiguo escritor que haya argumentado seriamente que Jesús no existió. Robert Van Voorst, un erudito moderno y teólogo, en su libro Jesus Outside the New Testament [Jesús fuera del Nuevo Testamento], escribió: “Ningún pagano o judío que se opongan al cristianismo han negado la historicidad de Jesús o ni siquiera la cuestionan” (2000, p. 15).

Otro hecho que no debe ser ignorado es que literalmente miles de cristianos en el primer siglo, incluyendo la mayoría de los 12 apóstoles, dieron su vida como mártires. Uno no da su vida por algo que uno sepa que es una mentira. Y estos cristianos, de todas las personas, estaban en la mejor posición para saber si Jesucristo era una persona real.

Sorprendentemente precisa

¿Es la Biblia cierta? El hecho es que la historia secular corrobora la existencia de más de 100 personajes bíblicos y provee una clara evidencia de la existencia de Jesucristo, la figura central de la Biblia.

La Biblia es una colección de 66 libros escritos por más de 40 autores en un período de más de 1.500 años, y sin embargo es sorprendentemente precisa cuando se trata del registro histórico. Este solo hecho respalda un origen único y divino.

En nuestro próximo número continuaremos con esta serie, analizando la profecía cumplida como otra prueba de que la Biblia es cierta.