Vida, Esperanza y Verdad

Cómo adorar a Dios en privado

¿Qué nos enseña Cristo acerca de la manera correcta de adorar a Dios? ¿Qué diferencia hay entre adorar a Dios en privado y las prácticas de los antiguos religiosos hipócritas?

En el Sermón del Monte, Jesucristo dejó muy claro que sus discípulos debían hacer buenas obras, orar y ayunar (Mateo 6). Pero su motivación no podía ser la de impresionar a los demás.

¿Por qué era tan importante recalcar la necesidad de adorar a Dios en privado?

Tres formas de adorar a Dios en privado

En los tiempos de Cristo, había personas que adoraban a Dios sólo para ser vistos y admirados por los demás. Es por esto que Cristo advirtió a sus discípulos acerca del peligro de adorar como estas personas hipócritas en tres ocasiones.

“Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa” (Mateo 6:2; énfasis añadido).

“Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa” (v. 5; énfasis añadido).

“Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa” (v. 16; énfasis añadido).

En otras palabras, los discípulos debían cuidarse de no llamar la atención cuando hicieran una buena obra, oraran o ayunaran. Si su motivación era que los admirasen, entonces ésa sería su única recompensa. No podemos olvidar que es a Dios a quien adoramos; y nuestro Padre “que ve en lo secreto te recompensará en público” (vv. 4, 6, 18).

Buenas obras

Cristo dijo a sus discípulos que no debían hacer buenas obras sólo para ser vistos por los demás, “de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos” (v. 1; énfasis añadido). En cambio, “cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto” (vv. 3-4).

¿Qué significa esto? Obviamente, la mano derecha y la mano izquierda son parte del mismo cuerpo y es imposible que una no sepa lo que hace la otra. Como bien dice el Barnes’ Notes on the New Testament [Notas del Nuevo Testamento de Barnes], “Éste es un proverbio, cuyo significado es que la acción debe hacerse lo más secretamente posible... Nuestra motivación es que Dios se agradará si lo hacemos así; Él verá la acción sin importar cuán secreta sea, y la recompensará en público. Si la recompensa no es mayor en esta vida, lo será en la próxima. Pero, en muchas ocasiones, dar limosna a los pobres es considerado como un préstamo a Dios (Prov. xix:17) que será pagado en esta vida. Muy raramente, probablemente nunca, se ha visto que las circunstancias de alguien que es generoso para con los pobres se hayan visto afectadas por su generosidad”.

Existen muchas escrituras que nos animan a hacer buenas obras. Gálatas 6:10, por ejemplo, nos dice que “según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe”. Pero siempre debemos hacerlo para la gloria de Dios. Si lo que deseamos en tener un historial de nuestras “buenas obras”, esto nos llevará en la dirección equivocada.

Cristo sabía muy bien que si mostramos nuestras buenas obras de una forma orgullosa —buscando la admiración de los hombres— lo único que lograremos es dañarnos a nosotros mismos y perder la recompensa pública que Dios nos hubiera dado.

Oración

La segunda forma de adorar a Dios mencionada por Cristo a sus discípulos es la oración. “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis” (Mateo 6:6-8).

Es cierto que hay situaciones que requieren de una oración pública oficial en representación de varias personas, como es el caso de la bendición de un servicio o la bendición de los alimentos. Pero, como dijo Cristo, las oraciones personales deben hacerse en una habitación privada (un lugar privado, silencioso y apartado) lejos de cualquier distracción o interrupción que pueda desconcentrarnos. Sólo así, estando solos con Dios, podremos orar con sinceridad. Dios quiere toda nuestra atención y ordena que siempre lo pongamos primero (Mateo 22:37).

Además, Cristo dejó un “modelo” de oración que detalla lo que debemos pedir a Dios “en secreto”. Si lo hacemos de esta manera, eventualmente seremos recompensados por Dios en público.

Para saber más sobre la oración, le invitamos a leer nuestro artículo “Cómo debemos orar”.

Ayuno

La tercera forma de adoración mencionada por Cristo es el ayuno —prescindir de comida y agua durante cierto periodo de tiempo. Dios nos ordena ayunar al menos una vez al año, en el Día de Expiación (Levítico 23:32). Sin embargo, los israelitas fieles también ayunaban en otras ocasiones, como cuando tenían que enfrentar una crisis (Ester 4:16) o cuando buscaban a Dios en arrepentimiento (2 Samuel 12:13-18; Salmo 51).

Por su parte, Cristo ayunó antes de enfrentar a Satanás, y dijo a sus discípulos que ellos también ayunarían después de que Él resucitara (Mateo 4:2; Marcos 2:18-20). También el apóstol Pablo ayunaba a menudo (2 Corintios 11:27).

El ayuno es para Dios; es una aflicción que nos recuerda cuánto dependemos de Él. No es tan sólo un ritual como el que practicaba el fariseo de Lucas 18:12, quien ayunaba dos veces a la semana solo por satisfacción personal. Su ayuno no era un acto de humildad en lo absoluto; más bien era producto de su soberbia.

La instrucción de Cristo es la siguiente: “Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:17-18).

Si desea más detalles acerca de la manera correcta de ayunar, no dude en leer “¿Qué es el ayuno?”.

Cómo adorar a Dios en público

Si bien Cristo hizo énfasis en la necesidad de adorar a Dios en privado con buenas obras, oración y ayuno, existen otras formas de adoración que son igualmente importantes y necesarias. Una de ellas es asistir a servicios en el día de reposo y las fiestas santas para adorar a Dios y convivir con otros miembros de su iglesia.

“Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:24-25).

Otra forma de adoración pública es cantar himnos en los servicios. En Colosenses 3:16, el apóstol Pablo expresa: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales”.

Sigamos las instrucciones de Cristo

Cuando practicamos todas estas cosas de acuerdo con las instrucciones de Cristo, nuestra relación con Dios se ve muy fortalecida. El último consejo es: “todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” (Colosenses 3:17). Dios promete recompensar abiertamente a todo aquel que le adore con sinceridad.

¡No espere más para comenzar a adorar a Dios de acuerdo con las instrucciones de Jesucristo!

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