Con nuestros dispositivos que cada vez nos exigen más tiempo, la idea de la desintoxicación digital se está propagando en la literatura médica y de autoayuda. ¿Puede la Biblia ayudarnos a retomar el control?
Los millennials mayores, como yo, recordamos haber crecido con la llegada de Internet y la era digital. Nos acordamos del sonido de la marcación tal como si lo hubiéramos oído ayer, y recordamos haber enviado nuestro primer mensaje de texto desde un teléfono plegable usando texto predictivo T9.
¿Ha supuesto este nuevo mundo digital un beneficio neto para la sociedad?
¡Sí! Y no.
Pros y contras de la era digital
Por una parte, nuestros teléfonos inteligentes ahora nos brindan más oportunidades y ayuda de la que jamás imaginamos.
Los usamos para hacer cálculos complejos, para obtener direcciones en cualquier lugar del planeta, para buscar información útil (e inútil), para ver películas, escuchar música, entretenerse con juegos, llamar a nuestros seres queridos, textear, enviar correos electrónicos, obtener consejo personalizado de los asistentes con inteligencia artificial, obtener cupones, programar citas y bueno, la lista sigue.
Por otra parte, nuestros teléfonos celulares inteligentes también nos han traído más problemas y desafíos de los que nos imaginamos alguna vez.
Ahora tenemos acceso instantáneo a adicciones que pueden ser devastadoras —desde el juego y la pornografía, hasta la adicción a los teléfonos en sí mismos.
En muchas formas nos hemos convertido literalmente en el producto. Las corporaciones venden nuestros datos y aún se dan el lujo de buscar en nuestras conversaciones a través de nuestros dispositivos siempre conectados.
Sí, hay pros y contras. La vida puede ser muchísimo mejor y más fácil pero el precio puede ser muy alto.
Desde hace un tiempo la situación se ha vuelto alarmante y muchos están haciéndose conscientes de lo que significa para la salud mental de las personas ese acceso ilimitado en todo momento a las redes sociales. La adicción a estos equipos se está convirtiendo en algo tan común en todo el mundo que es difícil de ignorar.
La necesidad de la desintoxicación digital
Como resultado de todo esto, la idea de una desintoxicación digital ha estado ganando popularidad. Muchos expertos e influenciadores piden que haya períodos programados de desconexión de nuestros equipos. Los estudios están demostrando los beneficios de los ayunos digitales —especialmente porque reducen la ansiedad y la depresión.
Por supuesto, como ocurre con cualquier tendencia, existen los que siempre están buscando sacar provecho de las campañas de desintoxicación digital y otras terapias rápidas con diferentes niveles de éxito.
Pero muchas estrategias de desintoxicación digital son gratis y cada persona la puede dirigir por sí misma.
Sin embargo, todavía cabe hacernos la pregunta, ¿cómo podemos saber si necesitamos desintoxicarnos?
¿Necesito una desintoxicación digital?
Cuando pensamos en si el uso de los dispositivos digitales exige una desintoxicación, es necesario pensar en términos de adicción o esclavitud.
En Romanos 6:16 el apóstol Pablo utilizó esta imagen para hablar de lo que sería convertirse en esclavos del pecado o esclavos de la justicia.
Consideremos entonces estas preguntas para determinar si usted se ha vuelto esclavo de sus equipos:
- ¿Cuánto tiempo libre le dedico al uso de estos dispositivos?
- ¿Qué porcentaje de mi día paso navegando sin parar por videos que probablemente olvidaré cinco minutos después?
- Cuando alguien me habla, ¿estoy usando (o pensando en) mi dispositivo en lugar de escuchar atentamente?
- ¿Cuánto tiempo paso en mi dispositivo navegando sin parar, sintiendo miedo a perderme algo (FOMO) o viendo contenido que me atonta?
- ¿Me he enfadado cuando alguien ha sugerido que podría tener una adicción?
- ¿Creo que soy adicto a mi celular?
Cuando nos vemos confrontados con estas preguntas podemos ponernos a la defensiva y dar un sinfín de excusas:
- “Mi celular me ayuda a pasar el día (o el trabajo, o la casa o las labores de padre)”.
- “Trabajo muy duro todo el día y sólo quiero relajarme cuando tengo tiempo libre”.
- “Escucho los podcasts, veo documentales, me conecto con mis seres amados —todas son cosas buenas”.
Tal vez podemos identificarnos con varias de estas declaraciones. Escuchar un podcast o música realmente hace que las tareas monótonas sean más tolerables y el entretenimiento puede brindarnos algo de relajación después de una larga jornada laboral. Los dispositivos ofrecen muchas herramientas valiosas que utilizamos a diario.
¿Pero reconocemos lo que hay detrás de esas excusas? Tales justificaciones pueden ser un rasgo distintivo de una adicción que no quiere que cesen las descargas de dopamina.
- “Mi teléfono me ayuda a afrontar los momentos difíciles” (Por eso lo uso todo el día, en cada momento, lo que significa que mi día entero es algo intolerable, y aún no he averiguado por qué me siento así).
- “Sólo quiero relajarme cuando tengo tiempo libre después del trabajo” (Mi trabajo me agota tanto, que cualquier cosa que valga la pena me hace sentir exhausto, así que me conformo con ver interminables videos inútiles de contenido multimedia).
- “Uso mi teléfono para hacer cosas buenas todo el día” (Pero no nos deja tiempo para el silencio, para la reflexión personal ni para disfrutar de tiempo de calidad con familiares y los amigos.)
¿Generalizaciones? Sí. ¿Demasiado cercanas a la realidad?
Tiempo de desintoxicarse
Al elegir cómo desintoxicarse —o “ayunar”— del mundo digital durante un tiempo, la solución debe ajustarse a la gravedad de la adicción. Algunos tendremos que empezar poco a poco, aunque sólo sea para descubrir hasta qué punto nos hemos vuelto adictos a nuestros dispositivos. Otros, en cambio, podrán pasar fácilmente horas o incluso un fin de semana entero sin estar conectados.
Lo fundamental es empezar en algún momento, en lugar de excusar o justificar los hábitos actuales: "no es tan malo" o "no es realmente una adicción si tanta gente lo hace".
Existen maneras de controlar cuánto tiempo dedicamos a ciertas aplicaciones para poder identificar las que más tiempo consumen. Hay herramientas útiles disponibles. De hecho, la mayoría de los smartphones incluyen aplicaciones preinstaladas como "Bienestar digital" (para usuarios de Android) y "Tiempo en pantalla" (para usuarios de iPhone).
Como la Biblia señala, debemos ser moderados y abstenernos en todas las cosas (1 Corintios 9:25). Esto incluye el uso que hacemos de los dispositivos y la tecnología.
Tal vez usted note que no necesita una completa desintoxicación del teléfono, sino un descanso de ciertas aplicaciones que consumen muchísimo tiempo sin aportar apenas beneficios.
Por ejemplo, tal vez queramos tener nuestra app para escuchar audiolibros, pero debemos encontrar una forma para limitar el tiempo que pasamos en las aplicaciones que muestran un incontable número de videos sin sentido.
También podemos trabajar en incorporar rutinas en nuestra vida que no dependan de dispositivos electrónicos. (Por ejemplo, leer libros físicos, dar paseos al aire libre o tocar un instrumento musical.)
Podemos orar y estudiar usando una Biblia impresa. Esto puede ser una forma espiritualmente productiva de desconectarnos por un momento, si queremos examinarnos para saber si nuestros celulares se han convertido silenciosamente en nuestro segundo amo (Mateo 6:24).
Y sí, el silencio y el aburrimiento pueden tener beneficios. Nuestros dispositivos nos han arrebatado casi por completo estos dos estados. El aburrimiento puede ser una emoción negativa, pero también puede tener muchos efectos positivos (por ejemplo, brindándonos un tiempo de tranquilidad para la reflexión o estimulando la creatividad).
Una de las herramientas bíblicas para el crecimiento espiritual es la meditación, la contemplación concentrada de la Palabra. Dios nos anima a practicar la meditación en la que podemos examinarnos a nosotros mismos (2 Corintios 13:5) y, a través de su Espíritu, escudriñar las profundidades de Dios (1 Corintios 2:10).
Algunas ideas para desintoxicarnos digitalmente
Veamos algunas formas en que usted puede hacer su propia desintoxicación digital:
- Fije límites claros. Esto podría incluir reglas como "no usar los celulares mientras estamos comiendo juntos” o “dejar de usar los dispositivos una hora antes de irse a la cama”.
- Incorpore actividades a lo largo del día que no impliquen el uso de teléfono. Leer, estudiar, orar, escribir un diario, ejercitarse o conversar con otras personas son ejemplos de actividades valiosas en las cuales no están involucrados los celulares. Para realmente evitar las distracciones de las notificaciones, puede ser necesario dejar su celular en otro cuarto durante esos momentos.
- Identifique las aplicaciones que le consumen mucho tiempo. Silenciar las notificaciones o incluso borrar esas aplicaciones durante un tiempo puede ser necesario si representan una tentación constante.
Conserve lo que es benéfico
Los celulares y otros artefactos modernos no son malos en sí mismos. Son herramientas poderosas que pueden ser positivas o negativas para nuestra vida. Son necesarios para el grado de conexión e inmediatez que se necesita en la mayoría de los trabajos actuales y, cuando se trata de conectarnos con nuestros seres queridos, es mucho más fácil y asequible.
Como la Biblia señala, debemos ser moderados y abstenernos en todas las cosas (1 Corintios 9:25). Esto incluye el uso que hacemos de los dispositivos y la tecnología. Cuando se pierde la moderación, debemos tomar medidas conscientes, tales como una desintoxicación digital para corregir el problema.
Si desea profundizar en este tema, le invitamos a descargar nuestro artículo “¿Cómo vencer la adicción al celular?”.
Recuadro: ¿Cómo discernir la calidad en el ámbito digital?
El uso positivo de nuestros celulares en cuanto al entretenimiento, las redes sociales y las noticias tiene mucho que ver con la calidad.
Por cada podcast que haya sido bien documentado que ofrece información útil, hay docenas de ellos que lo único que muestran son personas furiosas y muy pobremente informadas, que expresan su opinión con el deseo de provocar ira o de aumentar el número de vistas y de esta forma aumentar las ganancias.
Por cada video instructivo en YouTube acerca de cómo arreglar un sanitario o hacer unas inversiones sabias, hay docenas de ellos diseñados únicamente para mantener a los espectadores desplazándose por la pantalla, ofreciéndoles poco más que sensacionalismo, espectáculo o entretenimiento superficial.
Necesitamos discernir (Filipenses 1:9), entre lo bueno y lo malo, entre lo que tiene sentido y lo que no, en el campo digital.