A veces, saber que otros han enfrentado —y superado— situaciones estresantes puede ser de gran ayuda. Consideremos estos ejemplos de las páginas de la Biblia.
Si bien es tentador fantasear con una vida libre de estrés, ésta simplemente no es la realidad. De hecho, el pueblo de Dios siempre ha tenido que enfrentar situaciones estresantes, y a la larga, aprender a lidiar con el estrés puede ser beneficioso para nuestro desarrollo espiritual.
Consideremos el estrés que enfrentaron las siguientes personas de la Biblia:
- El estrés que sufrieron los antiguos israelitas al salir de Egipto. Antes de que las diez plagas cayeran sobre Egipto, la vida de los israelitas como esclavos se volvió aún más estresante cuando se vieron obligados a recolectar su propia paja para los ladrillos que fabricaban para los proyectos de construcción del faraón. Cuando no podían producir la cuota de ladrillos requerida, los oficiales israelitas eran golpeados (Éxodo 5:14).
Sólo podemos imaginar su dolor cuando le dijeron a Moisés: “Mire el Eterno sobre vosotros, y juzgue; pues nos habéis hecho abominables delante de Faraón y de sus siervos, poniéndoles la espada en la mano para que nos maten” (v. 21). De igual manera, percibimos la frustración de Moisés cuando pregunta: “Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste? Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo; y tú no has librado a tu pueblo” (vv. 22-23).
Los antiguos israelitas tuvieron que soportar muchas otras situaciones estresantes, incluyendo la amenaza del ejército del faraón de destruirlos en el mar Rojo, además del hambre y la sed, antes de que Dios los llevara a la Tierra Prometida.
- El estrés que enfrentó Elías después de que los israelitas se volvieran a Dios. Uno pensaría que Elías se habría sentido confiado y en paz después de que Dios respondiera a su oración. Dios había enviado milagrosamente fuego del cielo para consumir el sacrificio empapado en agua que Elías había preparado en el monte Carmelo, y los israelitas habían decidido adorar a Dios en lugar de a Baal (1 Reyes 18). Pero al escuchar un mensaje de la malvada reina Jezabel de que pronto lo ejecutaría, huyó para salvar su vida. Se deprimió y se desanimó, pensando que sólo él permanecía obediente a Dios (1 Reyes 19:3-4).
La respuesta de Dios al profeta fue que necesitaba volver al trabajo y no desanimarse, porque no estaba solo en su adoración a Dios. Había otros 7.000 como él en Israel que todavía adoraban a su Creador (vv. 15-18).
- El estrés que enfrentó el rey David mientras huía del rey Saúl. Sin duda, David estaba estresado por los muchos intentos del rey Saúl de matarlo. Como fugitivo perseguido, David vivió un tiempo en el exilio en la tierra de los filisteos para escapar de Saúl.
Un tema recurrente en los escritos de David era que Dios era su Roca, su refugio y su fuente de consuelo.
Cuando leemos los relatos bíblicos de Saúl persiguiendo a David, puede parecer casi cómico, con Saúl rodeando la montaña por un lado y David por el otro lado. Pero fue muy real y estresante para David. Muchas de las experiencias de David huyendo de Saúl están registradas en la Biblia, y David escribió muchos de sus salmos en estas circunstancias. Un tema recurrente en los escritos de David era que Dios era su Roca, su refugio y su fuente de consuelo (Salmos 18:1-3; 28:1; 62:1-2).
- El estrés que enfrentó Pablo durante su ministerio. Los esfuerzos de Pablo por predicar el evangelio, a menudo se encontraron con una violenta oposición, y tuvo que soportar muchas dificultades personales. Al relatar esto a los corintios, escribió que él y sus compañeros ministros se esforzaron por “nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias; en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos” (2 Corintios 6:4-5).
Resumiendo el estrés que él y sus compañeros ministros experimentaron, Pablo dijo: “Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores” (2 Corintios 7:5).
Se podrían citar muchos ejemplos adicionales de personas de Dios que enfrentaron estrés, incluyendo el estrés que Jesús enfrentó durante su vida en la Tierra como ser humano y los incidentes en la vida de las personas de fe que se enumeran en Hebreos 11. Pero esta pequeña nuestra revela que el estrés es una realidad en la vida de todos, incluso en la vida de aquellos que se esfuerzan por servir a Dios. ¡Esto nos pone en buena compañía!
Pero la Biblia no se queda ahí. Dios nos brinda principios prácticos que pueden ayudarnos a afrontar esta amenaza tan común. Para obtener más información acerca de cómo lidiar con el estrés, le invitamos leer el artículo relacionado: “5 claves para manejar el estrés”.