Vida, Esperanza y Verdad

¿Es pecado fumar?

Fumar es algo poderosamente adictivo y causa muchos daños y problemas letales de salud. Afecta negativamente otros miembros de la familia. Pero, ¿es pecado fumar?

Fumar tabaco es tal vez el hábito más adictivo, más prevalente en el mundo. Aproximadamente un tercio de todos los adultos—2 mil millones de personas en todo el mundo—son fumadores. Cada día, 2.800 personas más se convierten en adictos y vienen a engrosar las filas de los fumadores diarios.

¿Existen razones por las que un cristiano no debiera fumar? ¿Es pecado fumar?

Fumar y la salud

La mayor parte de personas en la actualidad saben que fumar no es bueno para la salud.

Como lo anota MedicalNewsToday.com: “Fumar es responsable de varias enfermedades, tales como cáncer, enfermedades respiratorias a largo plazo (crónicas), enfermedades cardíacas, así como muerte prematura. Más de 440.000 personas en los Estados Unidos y 100.000 en el Reino Unido, mueren anualmente por fumar.

Según el USCDC (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades), hay 92 mil millones de dólares en pérdidas, como resultado de las muertes relacionadas con fumar… Fumar es la causa prevenible de muerte más importante en el mundo” (“Why is smoking bad for you?” [¿Por qué fumar es malo para usted?], 3 Marzo de 2011). Adicionalmente, algunos investigadores estiman que cerca de 50.000 personas mueren cada año debido a la exposición pasiva al cigarrillo.

Los riesgos fatales para la salud están bien documentados, pero no son los únicos problemas causados por fumar. Fumar hace que el aliento y la ropa tengan mal olor, provoca manchas en los dientes y los dedos, aumenta la posibilidad de sufrir insomnio, incrementa el riesgo de sufrir psoriasis, causa envejecimiento prematuro, hace que se vuelva gris el pelo o haya calvicie prematura, hace que se estrechen los vasos sanguíneos y aumenta los problemas dentales (“15 formas en que fumar arruina su apariencia”, Health.com).

Desde la perspectiva de la salud, es obvio que es mejor no fumar, pero eso no responde todas las preguntas. ¿Qué sucede si uno ya fuma y es adicto físicamente a fumar? ¿Qué podemos decir de fumar ocasionalmente en ciertas ocasiones, para celebrar? ¿Está bien que un cristiano fume?

Lo que dice la Biblia

Aunque la Biblia no habla específicamente de fumar, sí nos da ciertos principios que podemos aplicar. Y como hay mucha información científica disponible acerca del gran peligro de fumar (y para los fumadores pasivos también, tal como hijos, cónyuges, colegas y amigos), nadie puede argumentar que es sólo un mal hábito personal.

No somos nuestros

El apóstol Pablo nos da una guía clara y directa que debemos tener en cuenta: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Corintios 6:19-20).

Nuestros cuerpos humanos fueron diseñados de una forma cuidadosa y amorosa por Dios, y Él claramente espera que cuidemos de ellos, sin adoptar costumbres y prácticas que los puedan dañar.

También leemos en este pasaje que “habéis sido comprados por precio”. Este precio fue la sangre de Jesucristo. El pagó la pena de nuestros pecados, redimiéndonos para Dios. En un sentido real Él también compró nuestra vida—a partir del bautismo le pertenecemos a Dios y se espera que vivamos una vida santa. Necesitamos entender que estos cuerpos tan cuidadosa y amorosamente diseñados son ahora propiedad de Dios, y que se espera que los cuidemos.

Amor al prójimo

Dios también espera que pensemos en las necesidades y bienestar de otros, y en el impacto de nuestras acciones en ellos. Jesús dijo: “amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:39). En este pasaje, Él estaba respondiendo un desafío de sus opositores para que le dijera a su audiencia cuál era el gran mandamiento de Dios. Jesús dijo que: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”, es el primer y gran mandamiento, y luego inmediatamente agregó que amar al prójimo como a sí mismo es el segundo gran mandamiento.

Su orden de cuidar al prójimo es una repetición del mandamiento que Dios le había dado a Israel en Levítico 19:18. Cuando sabemos los peligros, es obvio que no es apropiado que nosotros hagamos que los demás tengan que inhalar, pasivamente, el humo del cigarrillo, ya que esto puede dañar su salud y aun costarles la vida.

Entonces, ¿es pecado fumar? ¿Qué sucede si uno fuma solo ocasionalmente? ¿No estaría bien hacerlo así?

Es cierto que fumar ocasionalmente puede limitar la cantidad de nicotina que se absorbe, el alquitrán y demás compuestos tóxicos, haciendo que sólo una cantidad muy pequeña de estos entren al organismo, pero esto no justifica que entre a nuestros pulmones una pequeñísima cantidad de éstas. ¿Por qué un cristiano podría decidir deliberadamente que entraran a su cuerpo cerca de 250 sustancias tóxicas que se encuentran en un cigarrillo? ¿Qué justificación tendría que envenenáramos un cuerpo que ha sido comprado por Dios?

Con cada bocanada de humo, ocurre algún daño interno. Algunos aseguran que ellos no inhalan. Sin embargo, aun cuando el fumador no inhale, su cuerpo todavía absorbe químicos tóxicos a través de las sensibles membranas mucosas de la boca y la nariz. El hecho de que no se inhale no elimina los efectos nocivos.

¿Tiene algún sentido escoger deliberadamente hacer daño a nuestros cuerpos y más importante aun, pecar—sólo ocasionalmente? En verdad, ¡hay formas muchísimo mejores de celebrar una ocasión especial que encendiendo un cigarrillo, un cigarro o una pipa!

Cómo dejar de fumar

Ahora que usted tiene un mejor entendimiento de la mente de Dios acerca de esto, ¿qué puede hacer si usted ya es fumador o adicto al tabaco, con todos sus componentes tóxicos? Cerca del 70% de los fumadores expresan su deseo de dejar de hacerlo, y más del 40% tratan de dejarlo cada año. ¡Pero no es una tarea fácil!

Si usted desea dejar de fumar, su primer paso es el mismo que con cualquier pecado: admitir su pecado delante de Dios en oración y pedirle su ayuda para poder superar este hábito. Pídale perdón, fuerza y la ayuda que necesitará para superar este mal hábito. Entonces, llega el momento de hacer algo.

Sólo unos pocos pueden dejarlo inmediatamente, típicamente entre el 3 al 4% de todos los que intentan dejarlo. Otros lo pueden hacer utilizando ayudas tales como los parches de nicotina que van reduciendo paulatinamente la cantidad que fuman, así que en pocos días o semanas dejan de fumar.

Pero fumar es altamente adictivo, y hay personas que son mucho más adictos a la nicotina—a las sustancias adictivas en los productos del tabaco—y ellos enfrentan una situación más difícil.

Para estas personas, vencer el hábito de fumar puede ser uno de los desafíos más difíciles que puedan enfrentar. En algunos casos, pueden sentir la necesidad de encender un cigarrillo de vez en cuando, y tal vez tengan que luchar durante años con este hábito. Hay numerosos planes profesionales de tratamiento y consejeros profesionales entrenados disponibles para ayudar a aquellos que sinceramente quieran dejar el hábito.

¡Que fumar sea cosa del pasado!

Las investigaciones recientes claramente muestran los destructivos resultados de fumar, y algunos gobiernos están tomando ahora las medidas necesarias para aumentar los avisos de advertencia en los productos del tabaco y reducir de ésta forma su consumo. La Biblia revela la forma de pensar de Dios acerca de todas las cosas que destruyen nuestro cuerpo y dañan a otros. Por lo tanto, fumar es pecado y es algo que los cristianos deben trabajar diligentemente para sacarlo de su vida.

Si usted desea verdaderamente vencer este mal hábito, recuerde que luchar por vencer es lo que Dios espera. Tal vez no sea fácil, pero el carácter se fortalece en la batalla. Y el gran Dios de la creación respeta enormemente y recompensa a aquellos que se esfuerzan y vencen (Apocalipsis 2:7, 11, 17, 26; 3:5, 12, 21).

Puede leer más acerca del desafío de liberarse de su adicción a fumar, en nuestra serie “liberándose de la adicción”, y especialmente nuestro artículo acerca de “fumar”.

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