La crisis de identidad de Francia y el futuro profético de Europa
Francia se encuentra sumida en la agitación, dividida en muchas direcciones. Sin embargo, la Biblia revela que Europa volverá a sus raíces. ¿Cómo encaja la agitación social actual en la profecía bíblica?

Manifestantes se reunieron en el monumento de la Place de la République en París, Francia (17 de octubre de 2026).
Crédito de la imagen: Davood Maeili/MEI/SIPA/2610182154 (Sipa a través de AP Images)
La visita del Papa a Francia en septiembre del 2026 se produjo justo antes de que el país se sumiera en la agitación social. Lo que comenzó como protestas estudiantiles por las malas condiciones escolares, se convirtió en manifestaciones más amplias, con la participación de organizaciones de izquierda e islamistas, en contra del aumento del costo de vida, y ahora se ha intensificado en disturbios generalizados: se han incendiado escuelas, se han dañado infraestructuras y las manifestaciones se han extendido por toda Europa.
El actual liderazgo político de Francia parece incapaz de controlar la crisis. Las presiones financieras y las profundas divisiones políticas han paralizado los esfuerzos para abordar los problemas de la nación.
Varios partidos políticos están aprovechando el desorden, lo que polariza aún más a la población, mientras que los movimientos de extrema derecha buscan sacar provecho del caos para obtener beneficios electorales.
¿Qué significa todo esto? ¿Hacia dónde nos lleva?
Una nación en lucha por su identidad
La crisis de identidad de Francia puede entenderse a través de tres banderas que compiten entre sí.
La primera es la bandera de la Unión Europea, adoptada por quienes se identifican fuertemente con Europa y están a favor de una mayor integración europea. Consideran que Francia y otras naciones europeas son más prósperas, fuertes y competitivas cuando trabajan juntas en un mercado europeo común.
Francia alberga importantes comunidades musulmanas con raíces en Medio Oriente y el norte de África. Crédito de la imagen: Michael Derrer Fuchs/iStock a través de Getty Images
La segunda es la bandera nacional de Francia, que representa a quienes ponen un énfasis renovado en la identidad nacional y la soberanía.
La inmigración desenfrenada se ha convertido en un tema polémico en Francia, al igual que en el Reino Unido y en gran parte de Europa. Esto ha contribuido a impulsar el apoyo a los movimientos de extrema derecha. Para algunos votantes, el nacionalismo ofrece una alternativa tanto a la integración europea como al multiculturalismo.
La tercera es la bandera palestina, que ha tenido un papel destacado en las recientes manifestaciones en Francia. Al igual que el Reino Unido, Francia alberga comunidades musulmanas considerables, con raíces en el Medio Oriente y el norte de África. Las cuestiones de integración e identidad nacional se han vuelto cada vez más polémicas. Si bien algunos manifestantes enarbolan la bandera palestina para expresar solidaridad con los palestinos, otros la han adoptado como un símbolo más amplio de insatisfacción con la clase política francesa.
Estas lealtades contrapuestas revelan una nación profundamente dividida en torno a su identidad. En el centro de estas tensiones yace una pregunta fundamental: ¿qué significa ser francés?
Una Francia inestable
Francia no es ajena a la inestabilidad política. Su historia ha estado marcada por protestas, disturbios, huelgas y revoluciones. En los últimos 234 años, desde el derrocamiento de la monarquía borbónica en 1792, durante la Revolución Francesa, Francia ha establecido cinco repúblicas, interrumpidas por períodos de monarquía e imperio.
La Revolución Francesa. Desde el derrocamiento de la monarquía borbónica durante la Revolución Francesa, Francia ha establecido cinco repúblicas, interrumpidas por períodos de monarquía e imperio.
Ahora que los disturbios vuelven a sacudir a Francia, algunos se preguntan si la historia se está repitiendo —y si la Quinta República podría estar llegando a su fin. En un artículo de octubre de 2025 publicado por The Guardian, el historiador Pierre Purseigle escribió: “Es muy posible que la Quinta República haya entrado en su fase terminal”.
Un estudio minucioso de las profecías y la historia ha llevado a algunos estudiosos de las profecías a relacionar a Francia con los descendientes de Rubén, el primogénito de Jacob y el hijo con derecho de primogenitura (Génesis 29:32). Rubén perdió su derecho de primogenitura al cometer inmoralidad sexual con la concubina de su padre (Génesis 35:22), lo que provocó que las bendiciones de la primogenitura pasaran a su hermano menor, José (1 Crónicas 5:1).
En una profecía acerca de sus descendientes “en los días venideros” (Génesis 49:1), Jacob describió a Rubén como alguien que poseía lo “principal en dignidad, principal en poder”, pero que era “impetuoso como las aguas” y estaba destinado a no sobresalir (vv. 3-4). Estas palabras presentan un paralelismo sorprendente con Francia: una nación de gran poder y prestigio, pero también marcada por siglos de inestabilidad política.
¿Una Francia cristiana?
A pesar de la cultura profundamente laica de Francia, el papa León recibió una acogida sorprendentemente entusiasta. Mientras la nación se debate con cuestiones de identidad, el papa ofrece una visión alternativa que tiene sus raíces en la herencia católica de Francia.
Desde el inicio de su pontificado, el papa León ha hecho hincapié en la unidad cristiana, eligiendo el lema “En el Uno, somos uno”.
El papa León visitó Francia del 25 al 28 de septiembre. Mientras su papamóvil recorría la Avenida de los Campos Elíseos, 700.000 personas se reunieron para verlo pasar. Coreaban su nombre y gritaban: “¡Viva el papa!”. Fue una notable muestra pública de fe religiosa para una nación tan laica.
Más tarde, el papa atrajo a una multitud de 80.000 jóvenes que llenaron el estadio de Francia. El evento contó con cantos, una orquesta en vivo y presentaciones artísticas que mostraban la historia de Francia desde la perspectiva de la Iglesia Católica romana. Concluyó con fuegos artificiales y palabras de aliento del papa.
La agencia de noticias Rome Reports observó un contraste llamativo en torno a la visita del papa León. Mientras que los eventos papales proyectaban una imagen de paz y unidad, en otras partes de Francia los jóvenes protestaban, saqueaban e incendiaban edificios históricos.
En este contexto secular, la Iglesia Católica romana ofrece una visión alternativa de la identidad francesa: una arraigada en la herencia cristiana que el papa espera que la nación vuelva a abrazar.
Francia, la hija mayor de la Iglesia Católica
El propósito del papa León era recordar al pueblo francés la rica historia católica de su nación y reavivar la conciencia de sus raíces cristianas.
Al llegar a Francia, el papa se dirigió al Palacio del Elíseo, donde el presidente Emmanuel Macron lo recibió con honores militares. En un discurso dirigido a líderes políticos, religiosos y empresariales, León afirmó: “Francia es una tierra con profundas raíces cristianas”, recordando el legado cristiano de la nación.
La Iglesia Católica romana ofrece una visión alternativa de la identidad francesa: una arraigada en la herencia cristiana que el papa espera que la nación vuelva a abrazar.
Ese mensaje se reforzó más tarde en el estadio de Francia, donde una serie de escenas representaron la historia francesa a través de su relación con la Iglesia Católica. Una de las escenas iniciales recreó el bautismo de Clodoveo, un acontecimiento ampliamente considerado como el inicio del cristianismo católico en Francia.
Al día siguiente, el papa León visitó un santuario dedicado a María e invocó el tradicional título de Francia: “Hija primogénita de la iglesia”. El título recuerda el papel fundamental de Francia en el desarrollo inicial del Sacro Imperio Romano Germánico, cuando los reyes europeos se sometieron a la autoridad de la Iglesia Católica. También evoca una imagen poderosa: Francia como la hija y la Iglesia Católica romana como la madre.
La Biblia contiene un paralelismo sorprendente con esa imagen.
La Iglesia Católica como “madre”
El 28 de septiembre, el papa viajó a Metz, Francia. Al hablar en el Centro de Conferencias Robert Schuman, centró su atención en Europa en un discurso titulado: “A las raíces de Europa, por la paz y la unidad”. Explicó que Europa ha cambiado a lo largo de su historia y no puede definirse únicamente por sus fronteras geográficas. Por el contrario, debe verse como una “realidad cultural e histórica”.
Tomando como ejemplo a Robert Schuman, uno de los fundadores de la Europa moderna, declaró: “No podemos hablar de Europa sin mencionar el cristianismo”.
Después de la Segunda Guerra Mundial, las naciones europeas seguían sintiendo una profunda desconfianza hacia Alemania. Francia buscó el control conjunto sobre la producción de carbón y acero para impedir que Alemania utilizara esos recursos para rearmarse y desatar otra guerra. Robert Schuman desempeñó un papel central al reunir a los antiguos adversarios a través de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero. Esto marcó el inicio de una era de mayor cooperación entre las naciones europeas.
Lo que comenzó como una unión de seis países se convirtió en la base de la actual Unión Europea, integrada por 27 países miembros.
El papa argumentó que fundadores como Schuman se basaron en sus convicciones cristianas para dar forma al proyecto europeo, lo que dejó a la Europa moderna con lo que él denominó una “deuda con el cristianismo”.
La Biblia describe cuatro imperios sucesivos —el babilónico, el medo-persa, el greco-macedonio y el romano— como cuatro bestias temibles (Daniel 7).
Roma, sin embargo, era “muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella” (vv. 7, 19). Experimentaría diez renacimientos sucesivos, mientras que de ella surgiría “otro cuerno pequeño” (vv. 8, 20): un poder religioso descrito como: “este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía” (v. 21).
La historia y la profecía ayudan a identificar a este poder religioso como la Iglesia Católica romana, la cual enseña una forma falsificada de cristianismo moldeada por el sincretismo y la asimilación de prácticas paganas, y que tiene un historial de persecución contra quienes tienen creencias religiosas diferentes, incluido el verdadero pueblo de Dios.
Esa misma iglesia es descrita en el libro del Apocalipsis como una madre —“LA MADRE DE LAS RAMERAS” (Apocalipsis 17:5)— una mujer infiel cuyas hijas representan a otras iglesias que enseñan falsas doctrinas similares. También se la describe como “la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra”.
En este papel maternal, durante muchos años la Iglesia Católica romana ha estado llamando a sus hijas alejadas para que regresen a Roma. Este llamado se extiende más allá de una Europa cada vez más secular hacia iglesias que llevan mucho tiempo separadas de Roma
—incluida la Iglesia Ortodoxa Oriental, cuya división con Roma se remonta tradicionalmente al Gran Cisma del año 1054, y las iglesias protestantes que surgieron de la Reforma del siglo XVI y que posteriormente se dividieron en numerosas denominaciones.
Llamando a sus hijas a volver a casa
Desde el inicio de su pontificado, el papa León ha hecho hincapié en la unidad cristiana, eligiendo el lema “En el Uno, somos uno”. En la búsqueda de este objetivo, se ha centrado en las creencias compartidas entre las tradiciones cristianas, particularmente la doctrina tradicional de la Trinidad. (Para un análisis más profundo de esta tendencia, le invitamos a leer “¿Es positiva —o peligrosa— la iniciativa del papa León en favor de la unidad?”.)
Como parte de esta misión, el papa ha expresado su visión de que cristianos de diferentes tradiciones recen juntos en Jerusalén en el 2033. Ese año marcaría los 2.000 años, según la cronología católica romana, desde la crucifixión de Cristo y el primer Pentecostés de la era cristiana.
Considere estos ejemplos de sus esfuerzos:
- 20 de mayo de 2025: en una conversación con líderes y obispos ortodoxos, el papa León expresó su deseo de “fortalecer los lazos de unidad que ya existen entre nosotros, a medida que avanzamos hacia la plena comunión entre nuestras Iglesias”.
- 23 de octubre de 2025: el rey Carlos y el papa León hicieron historia al rezar juntos en la Capilla Sixtina —la primera oración conjunta de este tipo desde que la Iglesia de Inglaterra se separó de la Iglesia Católica romana en el siglo XVI.
- 29 de noviembre de 2025: el papa León expresó su deseo de encontrar una manera para que la Iglesias Católica romana y la Ortodoxa oriental celebren la pascua en una fecha común.
- 2 de diciembre de 2025: el papa León se situó junto al patriarca ecuménico Bartolomé (el líder de mayor rango de la Iglesia Ortodoxa oriental) en el lugar donde se celebró el Concilio de Nicea, un acontecimiento histórico en el desarrollo de la doctrina de la Trinidad. Allí expresó su deseo de “plena comunión entre todos los creyentes en Jesucristo”.
- 25 de enero de 2026: durante la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, el papa León declaró: “¡Somos uno! ¡Ya lo somos! ¡Reconozcámoslo, vivámoslo y hagámoslo visible!”.
- 1 de octubre de 2026: en una reunión con la Federación Luterana Mundial, el papa León hizo un llamado a una mayor unidad con el fin de “compartir nuestra tarea misionera común de predicar el Evangelio”.
El papa León, siguiendo los pasos de sus predecesores recientes, está llamando a las hijas alejadas de la Iglesia Católica a regresar a Roma. A medida que la Iglesia Católica gana protagonismo, las profecías bíblicas indican que ejercerá influencia sobre un Imperio Romano resucitado. Esto está simbolizado por la mujer que cabalga sobre la bestia en Apocalipsis 17:3.
Continúe observando
Jean Monnet, uno de los fundadores de la Europa moderna, observó que “Europa se forjará en las crisis y será la suma de las soluciones adoptadas para esas crisis”.
A medida que la crisis en Francia se extienda por toda Europa, observe cómo responden tanto la Iglesia Católica romana como Europa. Las profecías bíblicas indican que las soluciones que propongan las llevarán a asumir sus roles finales —y, en última instancia, sumirán al mundo en una guerra.
Un aspecto importante de este conflicto futuro será la escalada de tensiones entre la potencia europea liderada por la bestia y las naciones del norte de África y el Medio Oriente, lo que finalmente conducirá a una invasión europea de la región. Queda por verse cómo las tensiones actuales de Europa en torno a la inmigración e integración musulmana podrían influir en este conflicto futuro.
¡Siga atento a Europa y al Medio Oriente!
Fecha de publicación: Noviembre 6, 2026