El vapeo se ha promocionado como una alternativa más segura al tabaco. ¿Es realmente seguro? ¿Lo aprobaría Dios?
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El vapeo ha ganado popularidad rápidamente desde que los cigarrillos electrónicos, los vaporizadores, los sistemas electrónicos de administración de nicotina y dispositivos similares aparecieron en el mercado a principios de la década del 2000.
El vapeo se promocionó inicialmente como una alternativa más segura al tabaco y se ha vuelto cada vez más popular incluso entre quienes nunca han fumado. Sin embargo, cada vez hay más datos que demuestran que estos dispositivos no son tan seguros como algunos creían.
¿Qué deben tener en cuenta los cristianos en lo que respecta al vapeo?
¿Qué es el vapeo?
Vapear consiste en inhalar el aerosol producido por un vaporizador, un dispositivo que contiene una batería, un elemento calefactor y un depósito de líquido. Este líquido se calienta hasta convertirse en vapor, que el usuario inhala.
Los vaporizadores suelen parecerse a otros dispositivos, como marcadores fluorescentes o memorias USB, lo que facilita ocultarlos. Tras irrumpir en el mercado en 2019, los cigarrillos electrónicos desechables son actualmente el producto más vendido de este tipo.
¿Por qué la gente vapea?
Existen diversas razones por las que el vapeo se ha vuelto tan común:
- Como alternativa al tabaco. Algunas personas que quieren dejar de fumar creen que vapear es menos perjudicial.
- Comodidad. Los dispositivos son pequeños, fáciles de ocultar, no activan los detectores de humo y tienen menos restricciones en público.
- Alivio del estrés y la ansiedad.
- Presión social.
- Autoexpresión. La variedad de dispositivos y líquidos lo hacen moderno e individualizado.
- Publicidad. Las campañas publicitarias impactantes hacen que parezca atractivo y moderno, especialmente para los jóvenes.
Si bien existen muchas razones por las que las personas han comenzado a vapear, aquellos que buscan obedecer a Dios deben responder a la pregunta: “¿Le agradaría a Dios esta actividad?”.
Quienes buscan honrar a Dios están llamados a separarse de las cosas del mundo (2 Corintios 6:17) y “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento” (Romanos 12:2).
El hecho de que algo sea ampliamente aceptado en la sociedad no significa que sea beneficioso o aceptable para un cristiano.
Adicción
Muchos líquidos para vapear contienen nicotina, una sustancia altamente adictiva. Sin embargo, incluso aquellos sin nicotina pueden ser adictivos. Algunos nuevos “vapeadores inteligentes” incorporan pantalla y sistema de juegos, lo que podría aumentar su potencial adictivo al activar los circuitos de recompensa del cerebro.
La adicción es una forma de esclavitud. Cuando nos volvemos adictos a algo, nos convertimos en esclavos de esa cosa o sustancia.
Quienes buscan agradar a Dios deben esforzarse por evitar y superar toda forma de adicción. “¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis” (Romanos 6:16).
Mediante Jesucristo, podemos ser liberados de los hábitos pecaminosos que nos mantienen cautivos (vv. 17-18). Jamás debemos entregar el control de nuestro cuerpo a ninguna adicción.
Para obtener más información, consulte nuestra serie “Libres de la adicción”.
Veneno
Además de ser adictiva, la nicotina afecta a múltiples sistemas del cuerpo.
Puede sobrecargar el sistema cardiovascular al aumentar la frecuencia cardíaca y la presión arterial del usuario, irritar e inflamar las vías respiratorias y alterar la función gastrointestinal normal.
La nicotina también debilita la respuesta inmunitaria y puede reducir la fertilidad tanto en hombres como en mujeres.
En personas menores de 25 años, cuyos cerebros aún están en desarrollo, la nicotina puede interferir con el aprendizaje, la atención y el control de los impulsos, y puede aumentar la probabilidad de una futura adicción a otras sustancias.
Otro riesgo importante del vapeo es la intoxicación por nicotina, que puede ocurrir tanto en niños como en adultos por contacto con el líquido para vapear. Antes de la popularización del vapeo, la intoxicación por nicotina era relativamente rara y generalmente se producía por contacto con insecticidas que contenían nicotina o por el consumo accidental de tabaco.
Entre 2017 y 2022, la concentración promedio de nicotina en los cigarrillos electrónicos en Estados Unidos aumentó considerablemente (de aproximadamente un 2,5 a un 4,4 por ciento), lo que generó preocupación por una mayor exposición. Los primeros síntomas de intoxicación por nicotina incluyen vómitos, taquicardia, aumento de la salivación y convulsiones. En casos más graves, especialmente en niños o usuarios de productos con alto contenido de nicotina, los síntomas pueden agravarse y provocar dificultad respiratoria, hipotensión, parálisis, coma o incluso la muerte.
Lamentablemente, los niños son quienes corren mayor riesgo de intoxicación por nicotina. Muchos productos para vapear vienen en envases atractivos, con sabores y aromas que atraen a los niños, quienes terminan ingiriendo el líquido o derramándolo sobre su piel (Cleveland Clinic, 2021).
¿Es seguro vapear sin nicotina?
Uno de los atractivos comunes del vapeo es la variedad de opciones, que incluyen diferentes sabores y variedades que no contienen nicotina.
Aunque no contengan nicotina, sí contienen muchas de las mismas sustancias químicas que los cigarrillos tradicionales. Contrariamente a la creencia popular de que vapear sólo produce vapor de agua inofensivo y sin riesgos, en realidad se trata de un aerosol que contiene partículas en suspensión.
Además de los aromatizantes, el vapor suele contener metales pesados como el plomo y otros productos químicos, así como aditivos comunes en anticongelantes, disolventes de pintura, herbicidas e incluso gases de escape de automóviles. La inflamación e irritación causadas por estos químicos pueden contribuir a enfermedades crónicas como bronquitis, enfisema, cardiopatías y cáncer.
¿Es menos perjudicial vapear que fumar?
Algunos han sugerido que vapear es menos dañino que fumar un cigarrillo y, por lo tanto, lo recomiendan como sustituto. Sin embargo, menos dañino no es lo mismo que inofensivo. En lugar de ayudar a las personas a dejar de fumar, la introducción de los productos de vapeo ha llevado a que muchos los usen simultáneamente.
Dado que tanto fumar como vapear son perjudiciales, aunque implican sustancias diferentes, esto es riesgoso, aun cuando cualquiera de ellos se use por separado. De hecho, el uso combinado de estos productos puede ser entre un 20 y un 40 por ciento más dañino que el uso de cada uno por separado.
La Agencia de Administración de Alimentos y Medicamentos no incluye el vapeo como método para dejar de fumar, y el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades desaconsejan su uso. Sin embargo, la idea de que vapear puede ser menos perjudicial para la salud que fumar ha llevado a algunos a creer que no es dañino en absoluto.
Debido a esta creencia, algunas personas que jamás considerarían fumar por los riesgos que conlleva, han empezado a vapear. Esto ocurre especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes.
De hecho, la mayor parte de la publicidad de productos para vapear parece estar dirigida a adolescentes, con el objetivo de atraer a una nueva generación de consumidores a estos productos nocivos. La mayoría de los jóvenes están expuestos a la publicidad de vapeo, que a menudo incluye colores llamativos, sabores y personajes famosos en sus redes sociales.
Aunque no se habla mucho de ello, algunas investigaciones recientes sugieren que los cigarrillos electrónicos desechables, especialmente populares entre los usuarios más jóvenes, pueden conllevar riesgos únicos y, en algunos casos, podrían ser más perjudiciales que los cigarrillos tradicionales o los dispositivos de vapeo reutilizables.
Ama a tu prójimo
Si de verdad amamos a nuestro prójimo, no liberaremos sustancias químicas al aire que respira.
Otro atractivo del vapeo es la aparente falta de restricciones.
Si bien fumar está prohibido en muchos espacios públicos cerrados y restringido en espacios públicos al aire libre, el vapeo suele tener menos restricciones. Por ello, quienes vapean pueden suponer que no representan ningún riesgo para quienes los rodean.
Sin embargo, al igual que el humo de segunda mano, el vapor también puede ser inhalado por quienes se encuentran cerca, después de ser exhalado. Al igual que el humo de segunda mano, el vapor de segunda mano contiene las mismas sustancias químicas que el vapor inhalado por quien vapea. Cuando las personas vapean, las sustancias químicas en aerosol se liberan al aire a su alrededor, exponiendo a todos los que se encuentran cerca a los mismos efectos nocivos.
Cristo exhortó a sus seguidores a “Que os améis unos a otros; como yo os he amado” (Juan 13:34), y Romanos 13:10 nos dice: “El amor no hace mal al prójimo”. Si de verdad amamos a nuestro prójimo, no liberaremos sustancias químicas al aire que respira.
El cuerpo como templo
Dios diseñó cuidadosamente nuestros cuerpos y espera que los cuidemos.
Pablo escribió: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Corintios 6:19-20).
Nuestros cuerpos pertenecen a Dios, y debemos cuidarlos como tal.
Teniendo esto en cuenta, deberíamos preguntarnos: “¿Glorifica a Dios el hecho de inhalar intencionalmente algo que daña mi cuerpo?”. Si Jesucristo estuviera hoy en la Tierra, ¿inhalaría sustancias químicas recreativamente?
¿Vapear es pecado?
Aunque la Biblia no habla directamente acerca del vapeo, hay muchos principios bíblicos que deberíamos tener en cuenta.
Los cristianos no deberían intentar adaptarse a este mundo ni participar en modas pasajeras sólo porque otros las practican (Romanos 12:2). Vapear es popular, pero eso no significa que los cristianos deban hacerlo.
Los seres humanos fuimos creados a imagen de Dios (Génesis 1:26), y los cristianos estamos llamados a ser santos (1 Pedro 1:16). Ser santo significa ser apartado por Dios con un propósito.
En lugar de esclavizarnos a la adicción y exponer nuestros cuerpos, creados por Dios, a las sustancias químicas que se encuentran en los cigarrillos electrónicos, deberíamos buscar servir a Dios y hacer cosas que promuevan la santidad y la pureza en nuestras vidas.
Las investigaciones demuestran que vapear no es inofensivo, sino que conlleva riesgos reales para la salud. Debemos cuidar nuestro cuerpo y glorificar a Dios con él, no envenenarlo.
Para obtener más información acerca de temas relacionados, le invitamos a leer “¿Es pecador fumar?” y “El templo del Espíritu Santo”.