Las estafas abundan y cada vez es más difícil detectarlas. Irónicamente, una de las mejores defensas contra los engaños modernos es estar familiarizado con cierta sabiduría antigua.
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En los primeros tiempos de internet, evitar las estafas era bastante sencillo. La sabiduría de la época se resumía a: “Si un príncipe nigeriano increíblemente rico le ofrece una cuantiosa compensación económica a cambio de enviarle un pequeño adelanto que él necesita para poder reclamar su fortuna… es mejor no hacerlo”.
Pero los tiempos han cambiado. Los delincuentes se valen de correos electrónicos, mensajes de texto, llamadas telefónicas, sitios web y videos para hacerse pasar por organismos gubernamentales, servicios de mensajería, amigos y seres queridos. A medida que los avances de la inteligencia artificial siguen progresando, estas personas son capaces de perpetuar estos engaños cada vez más rápido y de manera más convincente, con la esperanza de que uno les facilite cierta información confidencial que puedan utilizar para su propio beneficio.
El verdadero problema es que los tiempos siguen cambiando y rápidamente. Incluso si diseñáramos una guía detallada, paso a paso para evitar algunas de las estafas más grandes que existen en la actualidad, para el final del año ya sería obsoleta (o quizás para el final del mes, dependiendo de cómo vayan las cosas).
Si usted está buscando algunos pasos específicos, este artículo se enfocará en principios —principios que son muchísimo más antiguos que internet e incluso la civilización moderna.
Poner en práctica la sabiduría de estos cinco proverbios bíblicos no le garantizará evadir las estafas, pero si le ayudará a evitar muchas situaciones riesgosas.
1. Analice con detenimiento la información que se le proporciona
Hay algo que todas las estafas tienen en común:
Son convincentes.
Para caer en una estafa, primero tiene que creerla; lo que significa que los estafadores más exitosos se esforzarán al máximo para asegurarse de que sus trampas parezcan y suenen convincentes, ya sea haciéndose pasar por alguien que conoce o prometiendo algún tipo de recompensa.
“Justo parece el primero que aboga por su causa; pero viene su adversario, y le descubre” (Proverbios 18:17).
No permita que alguien lo presione (¡o lo amenace!) para que tome una decisión importante rápidamente.
Muchas estafas parecerán legítimas hasta que usted las analiza con atención y se plantea ciertas preguntas. ¿Por qué necesitaría esta persona tal información? ¿Qué podría hacer un delincuente con la información que estoy a punto de suministrar? ¿Por qué se pone en contacto conmigo, específicamente? ¿Es así como se hacen las cosas normalmente? ¿Por qué me piden que llame a un número en Nigeria cuando el número al reverso de mi tarjeta de crédito es de Estados Unidos?
Busque cabos sueltos y no tenga miedo de investigarlos. En la mayoría de los casos, es mejor no involucrarse en absoluto. Pero si siente que debe responder, haga preguntas de seguimiento y desconfíe de las respuestas que no tengan mucho sentido.
2. Pida consejo a personas de confianza
Nadie lo sabe todo. Cuando se dé cuenta de que está lidiando con un sistema o una situación que no entiende del todo, pida ayuda.
“Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; mas en la multitud de consejeros hay seguridad” (Proverbios 11:14).
Es fácil sentirse abrumado y tomar decisiones imprudentes cuando no logramos entender el contexto. No se avergüence ni se sienta incómodo al buscar el consejo de alguien que pueda guiarlo en situaciones con las que no está familiarizado (y que pueda responder las preguntas que nos planteó nuestro primer proverbio). Si no entiende lo que se le pide y por qué se le pide, busque a alguien de confianza que sí lo entienda.
Este proverbio sigue siendo cierto incluso después de haber caído en una estafa. Es fácil sentirse avergonzado, pero incluso los profesionales de seguridad capacitados, en ocasiones pueden hacer clic en el enlace equivocado. Un consejero sabio podría ayudarle a controlar los daños o a dar los siguientes pasos.
3. Evite las decisiones precipitadas
A los estafadores les gusta hacerlo sentir como si su oportunidad se estuviera acabando rápidamente. Si no actúa ahora mismo, su paquete se perderá, su cuenta bancaria se cerrará, sus márgenes de ganancia se reducirán, su computadora se infectará. Sea cual sea el problema, saldrá perdiendo a menos de que actúe rápido.
Muy pocos asuntos en la vida son realmente así. Pero al aprovechar nuestro miedo psicológico a perdernos algo (ya sea obtener un beneficio o evitar una consecuencia negativa) y presionarnos para que actuemos rápidamente, los estafadores pueden empujarnos a renunciar a un razonamiento prudente.
Por el contrario, la Biblia nos advierte: “El que fácilmente se enoja hará locuras” (Proverbios 14:17). Comprometernos con cualquier decisión sin sopesar los posibles resultados a menudo puede meternos en todo tipo de problemas, por lo que se nos dice que “El simple todo lo cree; mas el avisado mira bien sus pasos” (v. 15).
No permita que alguien lo presione (¡o lo amenace!) para que tome una decisión importante rápidamente. Asegúrese de tomarse el tiempo para poner en práctica los dos primeros proverbios que analizamos: evaluar cuidadosamente la información que le ha sido dada y buscar el consejo de personas en las que confía. ¡Es mejor pensar antes de actuar y no tener que arrepentirse!
4. Desconfíe de los atajos
Hay atajos absolutamente eficaces y valiosos en la vida que pueden evitarle perder mucho tiempo y esfuerzo. Pero también hay muchos callejones sin salida peligrosos disfrazados de atajos.
Tenga cuidado con alguien que se ofrezca a mostrarle un atajo rápido y fácil... a cambio de un precio. Incluso en nuestro mundo de alta tecnología, sigue siendo válido el viejo dicho: “Suena demasiado bueno para ser verdad”.
Así lo expresa el libro de Proverbios: “El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones; mas el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa” (Proverbios 28:20). Con frecuencia, el trabajo fiel y diligente puede parecer como tomar el camino más largo hacia una meta, pero establece una base mucho más duradera que ir de un plan a otro para adquirir riquezas. Incluso cuando un atajo parece factible, tenga en cuenta lo que propone pasar por alto, y si eso es algo que Dios quiere que usted pase por alto.
(Las emociones también pueden jugar un papel importante en las estafas. Cuando realmente queremos lo que se nos ofrece, es mucho más fácil pasar por alto algunas señales de alerta. Sólo en 2024, los estadounidenses reportaron haber perdido casi 700 millones de dólares en estafas sentimentales, en las que un impostor se hacía pasar por una posible pareja sentimental que necesitaba ayuda financiera.)
A los estafadores les encanta ofrecer ganancias increíbles a cambio de contribuciones mínimas (me refiero a ustedes, artífices de los correos electrónicos del príncipe nigeriano). Una vez que se han quedado con su dinero o su información, es cuando se hace evidente que el atajo era un callejón sin salida desde el principio.
5. No ponga todos los huevos en la misma canasta
Con frecuencia, las “apuestas seguras” . . . no lo son.
Siempre que en el mundo de las finanzas se presenta un resultado positivo como algo ya decidido de antemano, es hora de ponerse escéptico. Por más que a muchos de nosotros nos encantara tener una máquina que simplemente convirtiera el dinero en más dinero, nunca será tan sencillo.
Pero a los estafadores les encantaría convencerlo de que sí lo es. Cuanto más cómodo se sienta entregando dinero (o información) —porque está seguro de que obtendrá más a cambio— más podrán llevarse.
El libro de Eclesiastés nos aconseja: “Reparte a siete, y aun a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra” (Eclesiastés 11:2). Puede que esto no ofrezca una idea obvia acerca de cómo evitar las estafas, pero una forma de interpretarlo es como una advertencia de no poner todos los huevos en la misma canasta.
Esto requiere que se asegure de guardar lo suficiente para alimentarse. En otras palabras: no comprometa fondos que no pueda darse el lujo de perder, porque la pérdida siempre es una posibilidad. Más aún, nunca vincule su éxito a una sola empresa, porque si esa fracasa, lo habrá perdido todo.
Si alguien intenta venderle una oportunidad financiera infalible, segura y con la que seguro ganará, asuma que está tratando de engañarlo (o que él mismo está engañado). Nadie sabe qué calamidad puede ocurrir en la Tierra, y es sabio diversificar sus finanzas en lugar de apostarlo todo a un solo resultado posible.
¿Por qué siguen siendo relevantes estos proverbios?
La Biblia fue escrita mucho antes de que alguien tuviera que lidiar con correos electrónicos de personas malintencionadas haciéndose pasar por dignatarios extranjeros que necesitan un poco de ayuda, el gobierno preparándose para embargar su salario, oportunidades de inversión con resultados garantizados, el servicio postal preparándose para redirigir su paquete o la compañía de tarjetas de crédito pidiéndole su contraseña para rechazar un cargo sospechoso; y, sin embargo, todavía tiene muchos consejos útiles para manejar esas situaciones.
¿Por qué? Porque los tiempos han cambiado, pero las personas no. Bajo su apariencia moderna, siguen siendo el mismo tipo de personas que tratan de engañar a los demás. Sintonizarnos con los principios de Dios que se encuentran en los proverbios bíblicos puede evitar que caigamos en la mayoría de esos trucos —o, por lo menos, ayudarnos a aprender a salir del apuro cuando lo hagamos.
Si usted desea obtener más información financiera, lo invitamos a consultar nuestros artículos “Cómo lidiar con los problemas financieros”, “¿Qué dice la Biblia acerca de apostar?” y “Trabajo duro”.