Nuestro clima social está polarizando los géneros. ¿Qué hay realmente detrás de esta división, y cuál es el costo para los hombres y las mujeres?
Crédito de la imagen: merovingian a través de Getty Images
Desde que la humanidad existe, hombres y mujeres se han sentido atraídos mutuamente, unidos por una atracción universalmente comprendida.
Pero algo está sucediendo. A medida que el clima político y social se calienta, las tensiones se intensifican y los jóvenes se encuentran cada vez más en desacuerdo. Es probable que usted sepa exactamente de lo que estoy hablando. Quizá lo haya presenciado de primera mano.
En nuestra era digital, la mayor parte de este conflicto tiene lugar en línea. A medida que se desarrolla el discurso político y social, las redes sociales ponen en evidencia lo diferentes que son las opiniones de hombres y mujeres acerca de muchos de los temas más controvertidos de la actualidad. Al encontrarse en bandos opuestos, se preparan para enfrentarse, convencidos de que la otra parte simplemente no los entiende, y nunca lo hará.
A medida que la frustración aumenta, intercambian golpes a través de todos los medios de comunicación.
A simple vista, el dolor de estos golpes puede parecer pasajero, pero bajo la superficie, el daño persiste y es desgarrador verlo.
Evidencia de una creciente brecha de género
Las encuestas no pueden contar toda la historia, pero nos dan una idea de los cambios que se están produciendo en el mundo.
Por ejemplo, en el 2023, una encuesta del Pew Research Center reveló que sólo 67 por ciento de los estudiantes de 12º grado manifestaban su deseo de casarse algún día, frente al 80 por ciento en 1993. Quizás aún más revelador es el desglose por género: sólo 61 ciento de las chicas de 12º grado dicen ahora que quieren casarse, en comparación con el 83 por ciento de hace tres décadas, un cambio drástico en sólo 30 años.
Satanás siembra la división
Aunque estas estadísticas, representadas en un gráfico, son sorprendentes, los sentimientos que revelan no son del todo inesperados. Puede que la gravedad de la división entre los géneros esté aumentando, pero la tensión entre hombres y mujeres ha existido de una forma u otra durante generaciones.
Dios quiso que el matrimonio fuera una experiencia alegre y gratificante, en la que la pareja de esposos se comprendiera y apreciara mutuamente, creciera en el amor y el sacrificio y llegara a comprender mejor el sacrificio de nuestro Salvador.
Desde el principio, la división ha sido una herramienta que Satanás ha utilizado para crear distanciamiento entre las personas, separando a hombres y mujeres desde los tiempos del jardín del Edén.
Es imposible leer la historia de Adán y Eva sin quedar impresionado por la belleza de la escena que describe un entorno idílico, con el hombre y la mujer viviendo en armonía. Es perfecto, hasta que Satanás entra en escena e introduce el pecado en la raza humana a través de la tentación. El pecado trajo culpas y maldiciones que lo cambiaron todo.
Ahora nos encontramos en una situación sorprendentemente similar. El Jardín del Edén ha desaparecido, pero Satanás sigue presente, trabajando con el mismo empeño para separar a hombres y mujeres.
Por qué Satanás ataca el matrimonio
Cuando Satanás ataca algo con tanta saña y sin descanso, vale la pena preguntarse por qué. Sabemos que es nuestro adversario y que busca golpear donde puede infligir el mayor daño.
Entonces, ¿por qué ataca la relación entre hombres y mujeres, separándolos hasta que abandonan por completo cualquier deseo de casarse?
Porque el matrimonio tiene un propósito divino tan importante que Satanás busca impedir que lo deseemos. Él sabe que si los hombres y las mujeres sienten tanta animadversión entre sí que abandonaran la búsqueda de esta relación especial, y nunca experimentarán sus beneficios ni las muchas lecciones que Dios diseñó para enseñarles.
Por qué es importante el matrimonio
Como mujer joven casada, no puedo afirmar que comprenda plenamente todas las formas en que el matrimonio cambia y moldea la vida de hombres y mujeres. Hay muchos hitos que mi esposo y yo aún no hemos experimentado. Pero incluso en sus primeros años, ya puedo ver el poder de transformación del matrimonio en acción.
A través de esta experiencia, he llegado a comprender que el matrimonio no sólo fortalece nuestras relaciones, sino que también nos revela lecciones profundamente importantes acerca de nuestra relación con Dios. Por eso Satanás se esfuerza tanto por hacer que las personas desmeriten o desacrediten el matrimonio o lo eviten por completo. Y es precisamente por eso que aceptarlo es tan importante.
El matrimonio profundiza el aprecio y la comprensión
Gran parte de la división entre los géneros comienza con la incapacidad de comprenderse verdaderamente el uno al otro.
El matrimonio proporciona uno de los mejores entornos para que hombres y mujeres crezcan en este tipo de comprensión, la que ambos desean, pero que a menudo les cuesta alcanzar.
Por supuesto, no hay garantía de que un hombre y una mujer lleguen a comprenderse mejor simplemente por compartir la vida a este nivel tan íntimo. Pero aquellos que abordan el matrimonio con humildad y un deseo sincero de unidad pueden encontrarla.
A medida que se establece el entendimiento mutuo, surge naturalmente el aprecio del uno por el otro. Con ese aprecio, las parejas están en mejores condiciones de reconocer y honrar el diseño de Dios para los esposos y las esposas y los distintos roles que Él estableció dentro de la relación matrimonial. (Si usted desea obtener más información, lo invitamos a descargar nuestro folleto El matrimonio que Dios diseñó.)
El matrimonio enseña el verdadero significado del amor
Amor es una pequeña palabra que transmite un significado tremendo. No obstante, a pesar de ser tan esencial, brilla por su ausencia en gran parte del discurso que se desarrolla entre hombres y mujeres en Internet. Es comprensible que, cuando las personas ven esta falta de amor tan evidente, se desanimen y crean que el sexo opuesto no está dispuesto o es incapaz de demostrar el amor que esperarían de un cónyuge.
Para aquellos que esperan casarse algún día, esto puede resultar aterrador. Por eso es tan importante recordar que los estereotipos generalizados que vemos en Internet no se aplican a todos. El mundo siempre ha carecido de amor, pero hay hombres y mujeres que aman y se preocupan profundamente por los demás.
Cuando estas personas se encuentran, pueden usar el matrimonio como un campo de entrenamiento para aprender más acerca de lo que realmente significa el amor y lo que implica.
A medida que la pareja de esposos aprende a demostrar su amor a través del sacrificio mutuo, comienzan a comprender mejor lo que significa dar la vida por el cónyuge y que realmente no hay mayor demostración de amor que ésta. (Lo invitamos a ver, “¿Cuál es el significado de Juan 15:13: ‘Dar la vida por los amigos’?”.)
Con el tiempo, el sacrificio y el amor cultivados en el matrimonio pueden conducir a un aprecio más profundo del sacrificio y amor que Dios Padre y Jesucristo tienen por todas las personas. Después de todo, ¿qué demostración de amor podría ser mayor que la disposición de Cristo a dar su vida por la humanidad o la disposición del Padre a entregar a su Hijo unigénito?
El matrimonio es un reflejo de la relación de Cristo con su Iglesia
Dios quiso que el matrimonio fuera una experiencia alegre y gratificante, en la que la pareja de esposos se comprendiera y apreciara mutuamente, creciera en el amor y el sacrificio y llegara a comprender mejor el sacrificio de nuestro Salvador. Esto por sí sólo ayuda a explicar por qué Satanás ataca el matrimonio con tanta vehemencia.
Pero hay una razón mucho más importante por la que Satanás siembra la división y aleja a las personas del matrimonio. La relación matrimonial entre los esposos es un reflejo de la relación de Cristo con su Iglesia, el cuerpo de creyentes que se comprometen con Él.
Las instrucciones dirigidas a la pareja de esposos en Efesios 5 incluyen un importante paralelo espiritual:
“Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia” (v. 23, énfasis añadido).
“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (v. 25, énfasis añadido).
En el versículo 32, Pablo explica aún más esta similitud, revelando que estas instrucciones, aunque dirigidas a hombres y mujeres, se refieren en realidad a la relación de Cristo con su Iglesia. Esto explica nuestro papel colectivo como futuras esposas de Jesucristo cuando Él regrese a la Tierra.
Es posible entender este paralelo sin estar casado, pero se necesita respetar la institución en sí misma. Al separar a hombres y mujeres, Satanás se esfuerza por erosionar todo respeto por el matrimonio y oscurecer la verdad del plan de Dios para la humanidad.
Para los solteros: ánimo en tiempos de expectativa
Comprender el significado más profundo del matrimonio, tanto como reflejo de la relación de Cristo con su Iglesia como campo de entrenamiento para el amor, el sacrificio y la comprensión, hace que su importancia sea innegable.
Pero hay que reconocer otra verdad importante. Hasta que no conozca a la persona con la que se casará, estas descripciones del matrimonio y las lecciones que enseña pueden parecer ideales lejanos, hermosos, pero pertenecientes a una realidad que quizás usted piensa que nunca va a experimentar.
Si usted se encuentra en este tiempo de expectativa, consuélese sabiendo que Dios comprende su deseo de casarse y que tiene el poder de traer a su vida a alguien que desafía los estereotipos de la sociedad, alguien con quien pueda aprender las verdaderas lecciones del matrimonio, no en teoría, sino en la experiencia vivida.
Mientras tanto, rechace los escritos que buscan destruir el matrimonio y disminuir su valor. Una vez que comprendemos por qué Dios instituyó el matrimonio, nos damos cuenta de que es demasiado importante como para abandonarlo. Téngalo en alta estima. Defiéndalo, aprenda de él y promuévalo, confiando en que Dios sigue uniendo a hombres y mujeres, no por accidente, sino por designio.