Cuando la vida no tiene sentido

A veces en la vida nos ocurren cosas que no podemos entender. ¿Cómo hallarle sentido a lo que pareciera no tenerlo cuando la vida se pone difícil?

Hay cosas en la vida que simplemente hemos aceptado: cosas difíciles, injustas o trágicas para las que no tenemos explicación. Pero puede llegar un momento en el que nos veamos enfrentados a estas preguntas; y cuando los problemas ocurren cerca de casa, o aceptamos que no tenemos la respuesta, o inventamos una respuesta que tal vez más tarde veremos que estaba equivocada. Esto nos lleva de vuelta al principio. ¿Es posible encontrar las respuestas que buscamos?

¿Por qué los problemas llegan sin importar cuán cuidadosos seamos en la vida? Las dificultades a veces golpean por razones que están fuera de nuestro control; a veces a causa de nuestros propios errores, y a veces a causa de los errores de otros.

¿Pero por qué hay personas que parecieran andar por la vida sin ningún problema? Esto es especialmente irritante cuando se trata de personas orgullosas, egoístas o crueles. ¿Por qué la gente mala prospera? ¿Y por qué la gente buena pasa por tantas pruebas?

En la Biblia encontramos a siervos de Dios que enfrentaron las mismas preguntas acerca de cosas que no tenían sentido. Asaf por ejemplo escribió: “En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos…

“He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas. Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia; pues he sido azotado todo el día, y castigado todas las mañanas” (Salmos 73:2-3, 12-14).

¿De qué se trata todo?

¿Se trata la vida sólo de nacer, crecer, batallar y trabajar por un plato de comida en la mesa, un techo sobre nuestra cabeza, y ropa que ponernos? Luego envejecemos, morimos, y todo se acabó. ¿Pero por qué nacimos en primer lugar?

¿Cuál es el propósito de la vida a fin de cuentas?

Un elaborado experimento

Salomón, uno de los hombres más sabios que hayan existido (1 Reyes 4:29-30), también se hizo muchas de estas preguntas. Él trató de encontrar las respuestas a los enigmas de la vida experimentando todas las formas posibles de placer (Eclesiastés 2:1). Probó con el alcohol (v. 3). Probó con jardines hermosos llenos de fruta (v. 5). Probó con las riquezas (v. 7). Y, aunque en ese tiempo no había CDs ni DVDs, probó con algo aún mejor: ¡música en vivo cuando él la quisiera (v. 8)!

Pero al final de todo, este sabio hombre llegó a una conclusión que vale la pena considerar: “El fin de todo el discurso oído [de todas las cosas que probó] es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala” (Eclesiastés 12:13-14).

¿Cuál fue entonces la conclusión de Salomón ? Que, aunque inevitablemente habrá dificultades, nuestra vida puede tener sentido si vivimos de acuerdo a la instrucción de Dios ―si vivimos por toda palabra que sale de la boca de Dios (Mateo 4:4).

El manual de instrucciones

En nuestro avanzado mundo (si lo comparamos con el mundo de Salomón), casi cada artefacto imaginable en el mercado viene con un manual de instrucciones del fabricante. La idea es que, siempre y cuando lean y sigan las instrucciones de ese manual, los compradores van a lograr un funcionamiento satisfactorio de su adquisición.

La Escritura nos muestra claramente que hay mucho más en la vida que nacer, luchar a través de la vida, envejecer y morir. ¿No cree que es tiempo de que cada uno de nosotros podamos hallar cuál es nuestro propósito y esforzarnos por alcanzarlo? Dios creó al hombre con un manual de instrucciones para nosotros: la Biblia. La Palabra de Dios contiene el descubrimiento que el antiguo rey Salomón hizo sobre de la vida, y además nos revela todas las respuestas que necesitamos saber cuando la vida parece no tener sentido.

Las Escrituras ilustran la autoridad suprema de Dios sobre toda su creación (Isaías 46:10). Comprobar su existencia y la validez de su Palabra nos encamina hacia las respuestas que buscamos. ¡Dios tiene un maravilloso plan para la vida humana! La Biblia revela claramente que la vida no solo se trata de nacer, batallar, envejecer y morir. ¿No le parece que es tiempo de descubrir cuál es nuestro propósito y luchar para alcanzarlo?

Dónde comenzar para hallarle sentido a todo

¿Cómo podemos hacerle nuestras preguntas a Dios? Él dice que podemos hacerlo a través de la oración y promete respondernos (Filipenses 4:6-7; Santiago 1:5-6).

La manera en que Dios nos responde es a través de la Biblia, el manual de instrucciones de su creación humana. La Biblia nos muestra la beneficiosa manera en la que Dios desea que vivamos y nos enseña que, a la larga, seguir sus mandamientos trae buenos resultados ―bendiciones (Deuteronomio 28:1-14)― y desobedecer trae problemas ―maldiciones (vv. 15-68).

¿Pero qué podemos decir de las veces en que los malos prosperan y los buenos sufren? Las Escrituras también nos dan la respuesta mostrándonos cómo el mal entró al mundo, por qué a veces las bendiciones y maldiciones tardan en llegar, y por qué las personas buenas sufren. Nos explican incluso que las pruebas pueden traer beneficios.

Como Asaf (citado anteriormente en este artículo) llegó a comprender, todo radica en esforzarnos por ver la vida desde la perspectiva eterna de Dios.

“Cuando pensé para saber esto, fue duro trabajo para mí, hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos…

“Se llenó de amargura mi alma, y en mi corazón sentía punzadas… Con todo, yo siempre estuve contigo; me tomaste de la mano derecha. Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria” (Salmos 73:16-17, 21, 23-24; si desea profundizar en esta perspectiva, consulte “¿Por qué estoy sufriendo?”).

Permita que Dios le dé la sabiduría para encontrar las respuestas a sus preguntas.

Así la vida comenzará a tener sentido.

Estos son algunos recursos que le ayudarán a encontrar respuestas