Si la vida es un juego, ¿es un juego justo?

¿Están los dados cargados en su contra? Si buscáramos en el manual de instrucciones cuán justo es el juego de la vida, encontraríamos una maravillosa esperanza para el futuro.

Algunos dicen que “la vida es un juego”. Pero de ser así, no podría ser un juego justo, ¿o sí?

Algunas vidas terminan demasiado pronto; otros se la pasan continuamente de ola en ola de dolor; las circunstancias de algunos son tan desesperadas que es difícil imaginar una salida; y luego están los bravucones, cuyos abusos parecieran continuar y continuar sin castigo.

Si la vida es un juego, ¿dónde están las reglas? La Biblia es como un manual de instrucciones en el que podemos encontrar las respuestas a los mayores enigmas de la vida.

Pero muchos desechan las Escrituras por esta misma razón: ¿cómo podría un Dios justo permitir el sufrimiento que vemos hoy en el mundo? ¿Cómo podría un Dios amoroso juzgar a todos con la misma vara cuando los dados parecen estar tan cargados en contra del éxito de algunos?

Considerando todo lo que podríamos perder en este juego de vida o muerte que es la vida, ¿no deberíamos al menos darle una oportunidad a ese manual? Analicemos primero qué clase de juego se supone que sea la vida: ¿cuáles son los objetivos? ¿Cómo avanzamos a la meta? ¿Y qué sucede cuando el juego termina?

En el proceso, descubriremos que sí podemos confiar en la misericordiosa justicia de Dios, y que la vida será justa al fin y al cabo.

¿Realidad virtual?

Jugar este juego (la vida) es sin duda una experiencia envolvente; pero ¿es el juego real, en el sentido de permanente? Un sabio jugador del pasado nos explica su experimentada perspectiva diciendo que no deberíamos mirar “las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4:18).

Él entendió que maximizar la emoción y prolongar la vida no son los verdaderos objetivos del juego. La muerte no es permanente en este juego porque Dios puede y va a resucitarnos; y, algo que también es importante, Dios puede y va a sanar todos los traumas físicos y sicológicos que los abusos y el sufrimiento nos hayan causado. Todo esto es posible gracias al sacrificio y resurrección de Jesucristo. (Descubra más en nuestro inspirador artículo “El poder de su resurrección”.)

Entonces, no necesitamos tenerle miedo a la muerte, aunque sí debemos saber que en el juego es posible morir para siempre.

Según el manual de instrucciones, todos los jugadores de hecho morirán alguna vez. Pero en su siguiente momento consciente (por qué “los muertos nada saben”; Eclesiastés 9:5), serán resucitados junto con amigos, familiares y extraños que jugaron el juego miles de años antes. La Biblia llama a este tiempo “el juicio”.

Multijugador a gran escala

Ahora, usted está jugando al mismo tiempo que miles de millones de personas, pero ¿debe vencerlas a todas? No según la Biblia. De hecho, el juego le permite crear alianzas con tantos jugadores como desee, y las buenas relaciones pueden aumentar en gran medida sus puntos de experiencia (Hebreos 10:24).

En cierta forma, usted está jugando contra usted mismo, aunque también hay un poderoso enemigo que siempre está tratando de engañar a los jugadores para lastimarse a sí mismos y a los demás, e intenta distraerlos del verdadero objetivo del juego. Debe estar constantemente en guardia ante sus posibles ataques y engaños (1 Pedro 5:8).

Afortunadamente, cada jugador también tiene acceso ilimitado a la ayuda del diseñador, Dios (Romanos 8:38-39). Otra vez, todo gracias al sacrificio de Cristo.

No podemos elegir nuestro avatar…

Muchos juegos permiten a sus jugadores elegir cómo se verán, su procedencia y sus fortalezas y debilidades, o al menos el color de su peón. Pero no este juego.

En la mayoría de los juegos, todos los jugadores además comienzan teniendo los mismos recursos. Pero en este juego eso no sucede así.

En la vida real, cada persona comienza desde un punto de partida diferente y hay más desigualdades de las que podríamos contar. Pero el diseñador se preocupa por todos y cada uno de sus jugadores y conoce todas sus ventajas y desventajas; tanto así que sabe hasta cuántos cabellos hay en sus cabezas. Además, el manual de instrucciones promete que todas las desigualdades serán justamente recompensadas en el juicio (Lucas 12:7, 47-48).

…Pero no dura más allá del juego

Un punto importante es que estas desigualdades físicas no durarán para siempre. La discriminación y las desventajas eventualmente desaparecerán; y los jugadores que realmente entienden esto se tratan entre sí con el debido respeto (Gálatas 3:28).

¿Cómo serán los jugadores de hoy una vez que ganen el juego? El manual de instrucciones no nos da muchos detalles, pero sí dice que serán hijos de Dios y por lo tanto tendrán su naturaleza (1 Juan 3:1).

Objetivo: el carácter

La mayoría de los juegos tiene un objetivo central y potenciales distracciones. Un jugador de ajedrez experto, por ejemplo, no se preocupa demasiado de cuántos peones tiene; está dispuesto a sacrificar algunas piezas por el jaque mate.

¿Cuáles son las potenciales distracciones en el juego de la vida? Podríamos hacer una lista larga. Por su parte la Biblia nos advierte acerca de algunas, como el dinero, los placeres y los logros materiales. No es que estas cosas sean inherentemente malas, pero tampoco nos ayudan a ganar ni duran más allá de lo que dura el juego. Lamentablemente, algunos jugadores se distraen por completo persiguiéndolas.

El verdadero objetivo del juego es aprender a hacer lo correcto en el momento correcto y por la razón correcta, tal como Jesucristo (1 Juan 2:6). En otras palabras, el punto es desarrollar el carácter justo que necesitaremos más allá del juego como hijos de Dios.

Obviamente, antes de poder hacer lo correcto, debemos descubrir qué es lo correcto. En esta etapa del juego la mayoría de los jugadores está descubriendo por experiencia propia que lo que a ellos les parece bueno en realidad tiene consecuencias devastadoras (Proverbios 14:12), lo que es en sí una lección esencial. ¡Pero es mucho mejor aprender de la experiencia que el camino de Dios funciona!

Por el bien de todos los jugadores, Dios nos ha dado reglas que nos enseñan a amar y demostrarle amor tanto a Él como a los demás (1 Juan 5:2-3). Algunas de estas reglas son tan obviamente necesarias que casi cualquier jugador se las hubiera imaginado por sí mismo; pero otras sólo las conocemos porque nuestro infinitamente sabio diseñador nos las enseñó.

En cualquier caso, el carácter se construye a través de la decisión constante de obedecer la ley de Dios aun cuando sea difícil; y ya que luchar contra la resistencia nos ayuda a alcanzar nuestro objetivo, tener pruebas y tentaciones durante el juego en realidad es algo bueno (Santiago 1:2-3, 12).

Un premio increíble para quienes llegan al final

Aquellos que por medio del poder de Jesucristo se mantengan desarrollando carácter hasta el final del juego, recibirán un premio mucho mayor que cualquiera de las dificultades que pudieran sufrir.

Pronto Cristo regresará a la Tierra y, cuando lo haga, estos cristianos serán resucitados primero para tener la increíble oportunidad de ayudarle a sanar y reconstruir este mundo decadente. Los ganadores se convertirán en seres espirituales a quienes la muerte no podrá tocar (Apocalipsis 20:6), y por 1.000 años ayudarán a establecer el Reino de Dios en la Tierra y a enseñar a los seres humanos cómo vivir el camino de Dios. Satanás, el enemigo, será removido. Con el liderazgo justo y misericordioso de los santos aunado a la aplicación universal de las leyes de amor de Dios, el mundo al fin se irá librando poco a poco del dolor y el sufrimiento.

¿Fin del juego?

Pero ¿qué hay de los miles de millones de personas que llegaron al “fin del juego” hace mucho tiempo sin conocer la ley de Dios o el nombre de Cristo?

Como mencionamos anteriormente , ellos también serán resucitados, en el juicio. El resto de los muertos volverá a la vida una vez que se hayan cumplido los 1.000 años de restauración (Apocalipsis 20:5). La Biblia nos dice que en ese tiempo los libros serán abiertos y los muertos serán juzgados “por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras” (Apocalipsis 20:12).

Estos libros ―las varias secciones del manual de instrucciones― serán abiertos para dar a los nuevos jugadores la misma oportunidad que se les dio a quienes resucitaron primero: la oportunidad de aprender acerca del camino de Dios y acerca de la vida y sacrificio de Cristo, así como de elegir si desean cambiar su vida para seguir a Dios. Además, el Libro de la Vida será abierto para que los nombres de estos nuevos jugadores sean añadidos y ellos también puedan vivir para siempre siendo parte de la familia de Dios.

¡Regrese al juego!

El manual de instrucciones nos enseña que, a pesar de los daños que otros jugadores puedan causarnos y del impacto de los infortunios del azar , al fin y al cabo, el juego de la vida es un juego justo y misericordioso. ¡Un mejor futuro está por venir y solo hemos rozado la superficie! Asegúrese de leer nuestros artículos en la sección “Plan de salvación” para descubrir el resto de la historia.

Por ahora, nuestros futuros hermanos y hermanas siguen sufriendo y pecando sin esperanza para el futuro. Pero nosotros que conocemos la verdad, debemos vivir el futuro ahora.

Obviamente no podremos acabar con todo el dolor y sufrimiento que vemos a nuestro alrededor. Pero una persona que sigue el camino de bondad, pureza y respeto de Dios sí marca una la diferencia. ¿Y quién sabe si alguien más se sienta inspirado por nuestro ejemplo? Así como oramos todos los días por la venida del Reino de Dios, debemos hacer todo nuestro esfuerzo por prepararnos para ese momento ―por ganar el juego convirtiéndonos en personas que siempre liderarán y servirán en amor.