Vida, Esperanza y Verdad

De la edición Enero/Febrero 2021 de la revista Discernir

Parte 9: El sermón en la profecía del Monte de los Olivos

Aunque la profecía del Monte de los Olivos se refiere principalmente a eventos proféticos, Jesucristo también incluyó lecciones espirituales para los cristianos del tiempo del fin.

El año pasado, en esta columna analizamos la profecía del Monte de los Olivos que Jesucristo dio.

Generalmente, cuando hablamos de este mensaje se nos vienen a la mente profecías y advertencias, no enseñanzas acerca de la vida cristiana. Para encontrar eso probablemente leeríamos otra de las lecciones de Cristo (como el Sermón del Monte). Pero, si bien el enfoque de la profecía del Monte de los Olivos es profético, también contiene importantes instrucciones para la vida de un cristiano.

De hecho, en medio de sus profecías podemos encontrar todo un sermón. A veces sus puntos son evidentes, otras veces tenemos que buscarlos con detenimiento, pero están ahí. Y cuando aislamos y analizamos estas enseñanzas, vemos que Cristo nos dio varias lecciones para los cristianos del tiempo del fin.

Estudiemos los puntos de su sermón.

Cómo sobrevivir espiritualmente en el tiempo del fin

Dado que Cristo estaba hablando de los eventos que ocurrirán en el tiempo del fin, podemos suponer que su sermón estaba dirigido a los cristianos que vivirían en ese tiempo. Tal vez podríamos titularlo: “Siete claves para sobrevivir espiritualmente en el tiempo del fin”.

1. No angustiarnos por lo que sucede a nuestro alrededor. Tras advertir acerca de futuras “guerras y rumores de guerras”, Jesús dijo: “mirad que no os turbéis” (Mateo 24:6). La palabra griega traducida como “turbéis” significa estar “afligido, asustado, alarmado”.

Cristo sabía que las terribles condiciones del tiempo del fin podían hacer que sus seguidores se paralizaran por el miedo y el horror a su alrededor. El miedo puede hacer que un cristiano pierda la fe y el enfoque y retroceda espiritualmente.

Hemos experimentado un poco de esto durante el año pasado con la pandemia. Es cierto que debemos ser conscientes del peligro y hacer todo lo posible por ser cuidadosos, pero no podemos permitir que el virus nos “turbe” y el miedo nos paralice.

El pueblo de Dios debe enfrentar los tiempos del fin recordando las palabras del Creador preservadas en Isaías 41:10: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”.

2. Perseverar en el amor de Dios. Hablando acerca de la persecución y el engaño que existirán en el tiempo del fin, Jesucristo predijo que las relaciones sociales se dañarán irremediablemente, haciendo que “Muchos [tropiecen] entonces, y se [entreguen] unos a otros, y unos a otros se [aborrezcan]” (Mateo 24:10). También advirtió que “el amor de muchos se enfriará” (v. 12).

Esta advertencia implica que los cristianos deben esforzarse por hacer lo opuesto:

  • No tropezar.
  • No traicionarse unos a otros.
  • No permitir que el odio por otros entre en sus mentes.
  • Mantener su amor vivo y activo.

Mientras el resentimiento, la división y el odio aumentan día tras día en el mundo, es importante que los cristianos tomen esta advertencia en serio y no permitan que su amor también se “enfríe”. Debemos mantener nuestra calidez espiritual. Para saber más acerca de este tema, lea nuestro artículo “Cómo no enfriarse en un mundo espiritualmente frío”.

3. No rendirse —perseverar hasta el fin. Inmediatamente después de decir que el amor de muchos se enfriará, Jesús hizo otra afirmación que tiene serias implicaciones espirituales: “el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (v. 13).

En otras palabras, sólo quienes practiquen su ley fiel y consistentemente hasta su regreso (o hasta que mueran) recibirán la salvación. A lo largo de la historia, uno de los mayores peligros para los cristianos ha sido cansarse o distraerse y, en consecuencia, rendirse. Algunos comienzan con mucha energía, pero no todos se mantienen activos viviendo la fe hasta el final.

Existen muchas escrituras que animan a los cristianos a permanecer fieles y constantes. El apóstol Pablo lo hizo de una manera muy vehemente cuando dijo que la vida eterna (sinónimo de salvación) será dada “a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad” (Romanos 2:7, énfasis añadido).

Para más detalles acerca de este importante tema, lea “Correr con paciencia” y “Perseverar hasta el final”.

4. Predicar el evangelio. Jesucristo profetizó que “será predicado este evangelio del reino... y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14). Esto indica que el verdadero evangelio eventualmente llegará a todo el mundo. De hecho, ésa es la misión de la Iglesia; y Cristo no sólo lo dijo en esta profecía, sino que también fue parte de sus últimas palabras para sus discípulos en Mateo 28:19-20.

La misión de la Iglesia de predicar el evangelio al mundo no es opcional. Podríamos decir que es un subproducto del punto número dos: perseverar en nuestro amor por otros. El pueblo de Dios siente el deseo de predicar el evangelio debido a su amor por la humanidad. Quiere que otros también conozcan la verdad de Dios y cambien sus vidas, así que trabaja para enseñar esas verdades y ponerlas a disposición de tantas personas como sea posible.

Es por eso que publicamos esta revista y producimos todo el contenido de VidaEsperanzayVerdad.org. Intentamos hacer nuestra parte para que la Palabra de Dios sea accesible. Además, cada cristiano tiene una responsabilidad individual de ser ejemplo y compartir “la esperanza que hay en vosotros” cuando tenga la oportunidad de hacerlo (1 Pedro 3:15).

5. Esforzarnos por conocer las profecías y velar. Cuando Cristo habló de la Gran Tribulación y las cosas que ocurrirán antes de su regreso, dio varios indicios de que su pueblo será capaz de ver los eventos y saber lo que está ocurriendo (y lo que no). Su Iglesia sabrá acerca de la abominación desoladora (Mateo 24:15), sabrá por qué tiene que escapar en cierto momento (vv. 16-21) y conocerá la diferencia entre los falsos cristos y el verdadero Jesús (vv. 23-27).

Para saber estas cosas, el pueblo de Dios debe conocer las profecías bíblicas y estar al tanto de lo que ocurre en el mundo. Más adelante en su mensaje, Cristo dijo expresamente que sus seguidores deben “velar” para que los eventos previos a su segunda venida no los tomen por sorpresa y sin preparación (vv. 36-42).

Entonces, los cristianos deben estar estudiando las profecías y observando los eventos mundiales. Es por eso que a menudo escribimos acerca de temas proféticos. Vea nuestro folleto Cómo entender la profecía, diseñado para ayudarle a comprender mejor el panorama completo de las profecías bíblicas.

6. Estar listos y preparados para el regreso de Cristo. La razón principal por la que los cristianos deben conocer la profecía y estar al tanto de los eventos mundiales es para estar preparados cuando Jesucristo regrese (Mateo 24:44). Cristo nos animó a estar velando y estar listos espiritualmente para su segunda venida, y describió lo que eso significa: “Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así” (v. 46).

Hacer es un concepto muy importante en el Nuevo Testamento. El verdadero cristianismo es un camino de vida activo. Tener conocimiento y un credo no es suficiente; quienes estén “preparados” para el regreso de Cristo serán los que hayan vivido su camino y hecho su voluntad activamente.

Pablo dijo que sólo “los hacedores de la ley serán justificados” (Romanos 2:13). Parte de ser un hacedor es aprender y practicar la ley de Dios en nuestra vida. Santiago escribió que debemos ser “hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores” (Santiago 1:22).

Cuando Jesucristo regrese, sólo los hacedores estarán preparados. ¿Está usted “haciendo así”? El mundo es cada vez más peligroso y las señales del tiempo del fin están por todos lados. Es momento de tomarnos en serio la responsabilidad de hacer.

Lo cual nos lleva al punto final.

7. No esperar hasta el último minuto. Aunque Mateo 24 termina en el versículo 51, la profecía del Monte de los Olivos continúa en Mateo 25. Cristo siguió con una parábola (una historia ficticia que ilustra un punto o lección) acerca de diez vírgenes que esperaban una boda —específicamente, la llegada del “novio”.

Cinco de las vírgenes tenían aceite de reserva en sus lámparas y cinco no. Cuando se anunció la llegada del novio a la mitad de la noche, las primeras cinco vírgenes estaban preparadas con suficiente aceite para iluminar su camino y recibirlo. Pero las otras cinco no tenían aceite suficiente, así que llegaron tarde y quedaron afuera.

En la parábola, las vírgenes representan a los llamados por Dios, el aceite representa el Espíritu Santo y el novio representa a Jesucristo. La lección principal es que no podemos esperar hasta el último minuto antes del regreso de Cristo para obtener y usar el Espíritu de Dios. Debemos ser como las vírgenes sabias y usar el Espíritu de Dios para crecer con anticipación, antes del tiempo del fin. De esa manera, estaremos preparados para cuando los eventos anuncien el regreso de Jesucristo.

¡No espere hasta el último minuto!

Heredad el Reino

La profecía del Monte de los Olivos nos da una lista profética de los eventos que conducirán al regreso de Cristo y el fin de esta era. Pero en medio de esas profecías, encontramos lecciones espirituales particularmente relevantes y aplicables para los cristianos del tiempo del fin. Cuando extraemos las lecciones espirituales de la profecía del Monte de los Olivos, también tenemos una lista de nuestras responsabilidades como cristianos.

Jesucristo nos exhorta a atender sus instrucciones para que Él mismo pueda recibirnos diciendo: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” (Mateo 25:34).

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