Los años de transición de la niñez a la adultez pueden ser difíciles. ¿Cómo debemos guiar a nuestros hijos durante la adolescencia?
Adolescentes.
Tan sólo mencionar la palabra puede provocar ansiedad en algunas personas. Quizás se deba a recuerdos de su propia adolescencia, o tal vez refleje experiencias vividas con sus propios hijos durante esa etapa.
Para muchos, esos años en los que no son niños, pero tampoco son del todo adultos, son años de incertidumbre, inseguridad, aprendizaje, superación de límites y, a veces, de rebeldía manifiesta.
Si bien la adolescencia probablemente siempre ha sido una etapa de transición difícil, en el pasado se afrontaba de forma muy distinta. Conforme el mundo ha cambiado, la experiencia adolescente también ha cambiado.
Una mejor comprensión de cuáles son esos cambios puede ayudarnos a nosotros y a nuestros hijos a afrontar mejor esta etapa tan importante para su desarrollo.
Los adolescentes en siglos pasados
Durante gran parte de la historia, los adolescentes fueron trabajadores. De hecho, era frecuente que niños de tan solo siete años se incorporaran al mercado laboral. Tanto en las ciudades como en las granjas, los niños trabajaban junto a sus padres, haciendo lo necesario para el sustento familiar. Con la llegada de la Revolución Industrial en los siglos XVIII y XIX, los niños comenzaron a trabajar largas jornadas en las fábricas.
A medida que el nivel de vida mejoraba en el mundo desarrollado, las oportunidades educativas comenzaron a cambiar. Las familias podían subsistir sin la ayuda económica de sus hijos, por lo que los adolescentes solían permanecer más tiempo en la escuela. Los jóvenes ahora podían pasar su tiempo libre con sus compañeros, y esta creciente sensación de libertad influyó en la forma en que los adolescentes promedio se veían a sí mismos y al mundo.
Y esto trajo consigo profundos cambios para la familia.
Evolución del adolescente
Puede que sorprenda a algunos, pero antes de la Segunda Guerra Mundial, el término adolescente era poco común. La concepción de la adolescencia como una etapa de desarrollo diferenciada se remonta a la postguerra. Esta nueva definición de la etapa de la vida surgió como resultado de un mayor nivel de ingresos familiares, sumado a otros cambios sociales.
Uno de esos cambios en Estados Unidos y gran parte del mundo occidental fue la disponibilidad del automóvil, que brindó un grado de libertad y autonomía hasta entonces inaudito. A partir de la década de 1950, los adolescentes se convirtieron repentinamente en creadores de tendencias en música, moda, cine y danza.
Se volvió común que los adolescentes se centraran en la experimentación en lugar del trabajo. Los adolescentes de las décadas de 1960 y 1970 eran conocidos por su actitud rebelde y su propensión a conductas de riesgo, que incluían el consumo de drogas ilegales, el abuso del alcohol y una alta actividad sexual. Los padres se enfrentaron a nuevos desafíos para ayudar a sus hijos adolescentes a desenvolverse en el mundo y evitar decisiones destructivas.
Pero con el paso de los años, el comportamiento del adolescente promedio ha cambiado. Estudios realizados por psicólogos como Jean Twenge, profesor de psicología en la Universidad Estatal de San Diego, han revelado profundos cambios en la conducta adolescente.
Los padres, abuelos y tutores deben asegurarse de ser un modelo a seguir para sus hijos adolescentes.
Según la investigación de la doctora Twenge, en comparación con los adolescentes de décadas pasadas, los jóvenes de 17 y 18 años de hoy tienen una probabilidad ligeramente menor de haber probado el alcohol y las drogas o de haber tenido relaciones sexuales. También tardan más en obtener el permiso de conducir o en independizarse de sus padres. En promedio, también tardan más en casarse y tener hijos.
¿A qué se enfrentan los adolescentes?
Según diversos estudios, las tasas de actividad sexual y consumo de drogas y alcohol entre los adolescentes han disminuido desde principios de la década del 2000. El tabaquismo ha disminuido en casi un 70 por ciento entre los adolescentes. ¡Sin duda, todo esto son buenas noticias para los adolescentes y sus padres!
Pero, ¿significa esto que los adolescentes están optando por abstenerse de todas las conductas de riesgo? No necesariamente.
Numerosos estudios revelan que el comportamiento de los adolescentes ha cambiado, pero no siempre para mejor. La realidad es que los adolescentes de hoy tienen la posibilidad de participar en actividades que no existían para las generaciones anteriores. La era digital ha traído consigo nuevos desafíos y tentaciones para los jóvenes.
El impacto de los teléfonos inteligentes en los adolescentes
Según un informe del Pew Research Center de 2025, el 95 por ciento de los adolescentes estadounidenses tienen acceso a un teléfono inteligente. Estos dispositivos electrónicos móviles han revolucionado por completo la vida de los adolescentes.
El mundo artificial de las redes sociales ha generado una obsesión desmedida por la belleza y el glamur, que el adolescente promedio siente que no puede alcanzar. Esto se ha relacionado con un aumento de la desmotivación y la depresión entre los adolescentes. Como resultado, diversos estudios han vinculado las imágenes irreales de la vida que se muestran en las redes sociales con un incremento de los suicidios entre las adolescentes.
Los teléfonos inteligentes también han contribuido a los accidentes automovilísticos. Los estudios demuestran que un conductor que envía mensajes de texto, tiene muchas más probabilidades de sufrir un accidente, ¡y sin embargo, el 40 por ciento de los conductores adolescentes admiten enviar mensajes de texto mientras están al volante!
El acceso a los teléfonos inteligentes también ha incrementado el acceso a la pornografía. No es exagerado afirmar que la pornografía es una de las mayores pandemias de nuestro tiempo. El Departamento de Justicia de Estados Unidos declaró: “Nunca antes en la historia de los medios de comunicación en Estados Unidos tanto material indecente (y obsceno) había sido tan fácilmente accesible para tantos menores en tantos hogares estadounidenses con tan pocas restricciones”.
Una encuesta realizada en 2022 por Common Sense Media reveló que el 75 por ciento de nuestros hijos varones y el 70 por ciento de nuestras hijas han estado expuestos a la pornografía en línea antes de los 18 años, y más de la mitad tuvieron su primera exposición antes de los 13 años. Más de la mitad de los chicos adolescentes declararon haber visto vídeos pornográficos intencionadamente, en comparación con el 36 por ciento de las chicas.
Si queremos brindarles asesoramiento y orientación, debemos saber a qué se enfrentan.
Otro desafío relacionado con esto es el auge del sexting o “auto pornografía”. Diferentes estudios muestran estadísticas distintas acerca de adolescentes que han enviado imágenes de sí mismos desnudos por mensaje de texto, correo electrónico o aplicaciones, pero todas las estimaciones son alarmantes. Las leyes contra la pornografía infantil parecen tener un impacto limitado.
Otros problemas que enfrentan los adolescentes incluyen la IA, la identidad de género, la marihuana y el vapeo. (Lo invitamos a ver nuestros artículos en línea “Intimidad artificial: por qué la IA nunca satisfará nuestras necesidades más profundas”, “¿Qué dice la Biblia acerca de la identidad de género?”, “Por qué no debería usar marihuana, aunque sea legal” y “¿Deberían los cristianos vapear?”.)
Estos son sólo algunos de los muchos desafíos a los que se enfrentan los adolescentes hoy en día.
¿Cómo puede responder un padre?
El mundo de un adolescente promedio parece mucho más complejo que en generaciones anteriores. Entonces, ¿qué implica esto para los padres y adolescentes que desean vivir una vida piadosa? Hay varios puntos importantes que debemos tener en cuenta.
1. Los estándares de Dios no cambian. Los padres deben tener presente que, sin importar las tendencias sociales, la verdad inmutable de la Biblia permanece inalterable. Dios le dijo al profeta Malaquías: “Porque yo el Eterno no cambio” (Malaquías 3:6).
Lo que fue pecado en el pasado, sigue siéndolo hoy. Nuestra responsabilidad es comprender los principios que nuestro Creador nos revela en las Escrituras y cómo aplicarlos a los desafíos actuales. Si bien estos desafíos no se mencionan explícitamente en las Escrituras, los principios morales que violan sí están presentes y son atemporales.
A medida que el mundo digital se expande y trae consigo nuevos desafíos, nunca ha sido tan importante que padres y adolescentes estén arraigados en los estándares eternos de Dios.
2. Manténgase conectado con sus hijos. Dios instruyó a los israelitas a enseñar a sus hijos acerca de sus caminos con regularidad (Deuteronomio 6:7). Esta enseñanza debe ser una parte constante de nuestra relación con ellos.
Pero cuando nuestras propias vidas están repletas de tantas cosas que hacer, ¿cómo podemos seguir el ritmo de todo lo que hacen nuestros hijos? La escuela y una amplia gama de actividades sociales son sólo algunas de las muchas cosas que tienen entre manos. ¿Es posible que los padres puedan con todo eso?
La clave número uno es la comunicación abierta.
Es fundamental involucrarse y estar al tanto de sus vidas, sus amigos, adónde van y qué hacen. Si bien nuestra relación con nuestros hijos evoluciona con el tiempo, siempre debemos esforzarnos por ser padres que velen por su bienestar.
Si queremos brindarles asesoramiento y orientación, debemos saber a qué se enfrentan.
3. Establezca límites adecuados. Los adolescentes son casi adultos, pero no del todo. Por lo tanto, seguirán necesitando reglas y motivación para cumplirlas. Naturalmente, debemos adaptar las reglas según la edad y la madurez del hijo/a, pero es fundamental establecer límites y horarios de entrada y salida de la casa. También existen diversas aplicaciones de control parental para ordenadores, tabletas y teléfonos inteligentes. Sería conveniente investigar y elegir herramientas que le ayuden a establecer límites adecuados para su hijo/a.
4. Ore por discernimiento y sabiduría. Santiago escribió: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5). ¡Los padres de adolescentes saben lo importante que es la sabiduría para guiar y educar adecuadamente a sus hijos!
5. Predique con el ejemplo. Además de seguir los pasos importantes mencionados anteriormente, los padres, abuelos y tutores deben asegurarse de ser un modelo a seguir para sus hijos adolescentes. Debemos preguntarnos si somos honestos, si somos dignos de confianza y si vivimos de acuerdo con los valores morales que queremos que nuestros hijos adopten. La frase “Haz lo que digo, no lo que hago” no funciona con los niños, y mucho menos con los adolescentes.
La adolescencia es una etapa por la que todos debemos pasar. La percepción que la sociedad tiene de estos años ha cambiado a lo largo de los siglos, y las influencias a las que se enfrentan los adolescentes hoy en día son diferentes a las de generaciones anteriores. Pero estos años no tienen por qué ser tan terribles ni para los adolescentes ni para sus padres.
Todos debemos centrarnos en las verdades inmutables de Dios para fundamentar nuestros valores y comportamientos. Habrá desafíos, desvíos y momentos difíciles, pero los padres pueden usar la Biblia como guía para ayudar a sus hijos a transitar por la adolescencia.