Cómo salvar su matrimonio

Casi toda pareja de casados tiene que afrontar problemas matrimoniales. Muchos están a punto de divorciarse. Invierta tiempo ahora y aprenda cómo salvar su matrimonio.

La conversación en la mesa de la cocina transcurrió más de una hora a medida que la pareja describía con lágrimas en los ojos, los restos despedazados de lo que antes era un matrimonio.

Ningún suceso grave había roto su relación. En lugar de esto, habían experimentado una serie de ofensas y heridas que habían creado más y más tensión y los había alejado por completo. La relación se había desintegrado hasta el punto en que las discusiones civilizadas eran pocas y espaciadas entre sí. Parecía que su matrimonio había pasado a la historia.

Trágicamente, millones de parejas anualmente, repiten un escenario similar una y otra vez. Varios investigadores han informado que la mitad de los matrimonios eventualmente terminan en divorcio. El matrimonio no ha sido diseñado para esto, y no es lo que el Creador quiere que pase.

El matrimonio es una bendición de Dios

La Biblia describe el matrimonio como una relación especial entre un hombre y una mujer que debe ser cuidada y valorada. “El que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia del Eterno”, Salomón le escribió a su hijo (Proverbios 18:22). Dios describe el matrimonio como una maravillosa relación que debemos buscar. ¡Es una bendición de Dios!

Salomón también escribió en Proverbios 5:18 “Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud”. La relación matrimonial debe ser una relación de la cual uno pueda obtener fortaleza, consuelo, ánimo, felicidad y gozo. Esto no significa que nunca experimentemos pruebas u obstáculos, pero Dios pretende que el esposo y la esposa se junten y trabajen unidos para afrontar sus desafíos hombro a hombro. Cuando ellos trabajan como un equipo en todos los momentos al construir, desarrollar y proveer para la familia, pueden mirar atrás y alegrase aun después de que el esposo o la esposa de la juventud haya estado con ellos por espacio de 30, 40, 50 o más años!

Si su matrimonio parece que está tambaleándose o aun encaminándose al precipicio del divorcio, debe dar pasos concretos para salvar su matrimonio. Si bien nadie se lo puede garantizar, hay cosas que usted puede hacer para darle a su matrimonio la mejor oportunidad de tener éxito.

Compromiso es la clave

Pregúntese primero que todo, ¿está comprometido 100% con su matrimonio? La vida real no es lo que nos muestran las películas de Hollywood, y los problemas no se resuelven en los 30 minutos que dura un programa de televisión. Un buen matrimonio requiere de trabajo diligente de ambos cónyuges. Usted debe estar totalmente comprometido con su matrimonio si es que usted desea salvarlo.

El compromiso con cualquier cosa en la vida tiene un profundo impacto en sus pensamientos y acciones. Si un niño sueña con ser patinador olímpico sobre el hielo, debe comprometerse con muchos años de entrenamiento y práctica. El compromiso con esta meta inspira al joven patinador a hacer sacrificios. Virtualmente todo lo que hace está enfocado en esa meta, desde levantarse a las 5 a.m. para poder ir a practicar, hasta seguir un horario y una dieta estrictos, dejando de hacer muchas actividades que los jóvenes disfrutan. El compromiso exige practicar, aprender nuevas figuras, viajar para reunirse y progresar en las habilidades sobre el hielo, con la meta de llegar a estar entre los mejores del mundo.

De una forma similar, el compromiso con el matrimonio hará que una pareja esté dispuesta a hacer los sacrificios necesarios para llevar al matrimonio a un terreno firme y sólido. Esto implica dejar sus deseos y quereres atrás si es que estos interfieren con su matrimonio, porque usted está comprometido; usted valora más su relación que cualquier otra cosa de su vida. ¿Tiene usted este nivel de compromiso? ¿Está dedicado a buscar cómo salvar su matrimonio?

Ore por su cónyuge

Ya que Dios es quien diseñó el matrimonio en primera instancia, sería lógico que buscáramos sabiduría y guía de Él cuando nos damos cuenta que nuestro matrimonio no es lo que debería ser. Pero es increíble la cantidad de veces que pasamos por alto esta herramienta poderosa.

El rey Ezequías nos dejó un ejemplo cuando enfrentó un problema enorme con el que no sabía qué hacer—en este caso, la amenaza de un enemigo. Ezequías tomó la carta amenazadora que recibió y la extendió delante de Dios, explicándole el problema y pidiéndole sabiduría y ayuda (Isaías 37:14-20).

Usted puede seguir este ejemplo y llevar sus problemas matrimoniales a Dios, exponerlos delante de él y pedirle su guía y sabiduría para saber cómo salvar su matrimonio.

Después de exponer el problema y sus percepciones delante de Dios en oración, dedique tiempo específico para orar específicamente por su cónyuge. Note la diferencia: orar por su cónyuge, en lugar de orar acerca de su cónyuge. Dedique tiempo pidiéndole a Dios que ayude y bendiga a su cónyuge, agradeciéndole por haberlo traído a su vida. No sólo Dios puede responder su oración con bendiciones y buenas cosas para su cónyuge, sino que el mismo acto de orar por él puede tener un efecto positivo en usted también.

Si usted está comprometido a buscar cómo salvar su matrimonio, haga parte de su rutina diaria el orar por su cónyuge.

Sea paciente

Generalmente, los problemas matrimoniales no ocurren de la noche a la mañana. Tal vez una serie de ofensas y de heridas, tal vez sin ningún intento malicioso o premeditación, ha creado una barrera entre ustedes que ahora parece impenetrable. Tales barreras se crean usualmente por la falta de atención y cuidado, combinados con nuestra naturaleza humana innatamente egoísta.

O tal vez un incidente traumático como un affaire ha ocurrido de la nada. Sin embargo, sucesos inesperados como éste no se presentan espontáneamente. Si bien el adulterio es condenable y destructivo, las investigaciones muestran que con frecuencia las personas caen en la tentación por sentimientos heridos, palabras bruscas y sentimientos de aislamiento o de no ser valorado, que erosionan la confianza y el vínculo de amor de la relación matrimonial.

(Nota: reconocer los problemas de vieja data no es una excusa para pecar. En Mateo 19:9, Jesucristo permitió específicamente el divorcio en casos de “inmoralidad sexual” pero Él no exigió el divorcio. Si usted está leyendo esto, parece que está comprometido a buscar cómo salvar su matrimonio y para hacerlo se requiere entendimiento de estos problemas de vieja data).

El punto es que los problemas generalmente no se originan de la noche a la mañana, y tampoco pueden resolverse de esta forma. Tenemos que ser realistas y entender que una buena y larga conversación en un fin de semana de retiro no va hacer que desaparezcan problemas que han necesitado muchos años para presentarse.

Nuevamente, su compromiso con su matrimonio tal vez pueda ser probado y revelará la cantidad de paciencia que usted tenga. Debe ser paciente con su cónyuge, y debe ser también paciente con usted mismo. El cambio puede que no venga ni rápida ni fácilmente, y dos personas raramente cambian a la misma velocidad, pero usted debe ser paciente y continuar haciendo su parte. Recuerde, usted está trabajando con los problemas con la meta de restaurar la estabilidad y la felicidad a su matrimonio.

Busque un consejo sabio

Ninguno de nosotros puede verse clara y objetivamente de la forma en que puede ser necesario para resolver problemas serios en el matrimonio. Tal vez necesite buscar el consejo y la ayuda de otros para descubrir cómo salvar su matrimonio, pero sea prudente acerca de lo que usted decida revelar y a quién decida hacerlo.

En momentos difíciles, es esencial contar con un apoyo emocional, pero es natural tratar de encontrar personas que nos respalden y defiendan nuestra posición. ¿Estamos dispuestos a buscar el consejo de los verdaderos amigos—aquellos que no sólo son positivos y animadores, sino aquellos que “dicen las cosas claramente”? En otras palabras, un amigo verdadero será honesto y le dirá lo que usted podría cambiar y mejorar en la relación también.

Ignore a aquellos que le aconsejen dejar perder su matrimonio. ¡Recuerde, usted está comprometido a salvarlo!

También es sabio no comentar los detalles íntimos de los problemas matrimoniales, especialmente los relativos a la infidelidad. Los detalles específicos con frecuencia se convierten en terreno fértil para los chismes, haciendo de su cónyuge el centro de atención. Esta clase de conversaciones no sólo lo hieren a usted y a su matrimonio, sino que además pueden hacer más difícil que su matrimonio tenga éxito. Cuando los detalles privados empiezan a circular, no sólo tendrá el problema original, sino que además tendrá que afrontar el peso negativo de la opinión de los demás.

También es sabio ser muy cuidadoso acerca de confiar los detalles íntimos a, o buscar consuelo en, personas del sexo opuesto. Las personas que están heridas emocionalmente tienden a ser más vulnerables de lo que ellas piensan. Lo que menos necesitamos es que el apoyo y el ánimo se conviertan en otro amorío.

Busque la sabiduría de consejeros entrenados. Los pastores y consejeros sabios pueden darle una mejor perspectiva de usted mismo y cómo salvar su matrimonio. Ellos pueden guiarlo a través del proceso de sanación y restauración del amor y la confianza en el matrimonio. Ellos pueden estar ahí si usted se siente desfallecer y lo pueden ayudar a tener expectativas realistas de usted y su cónyuge.

Aprender del pasado

Alguien dijo alguna vez que la definición de la locura es repetir lo mismo una y otra vez, esperando tener resultados diferentes. A medida que progrese en la restauración de su matrimonio, asegúrese de reconocer las lecciones que está aprendiendo con el fin de no repetirlas. Es correcto y adecuado disculparse sinceramente y pedir perdón por palabras groseras y rudas y acciones desconsideradas. Pero también es importante evaluar cómo, cuándo y por qué, hemos actuado de esa forma y tomar medidas para cambiar.

Nuevamente, un pastor preparado o un consejero pueden ser de gran ayuda para usted. Una tercera persona, neutral y sabia, puede señalar áreas que usted tal vez no reconozca y pueden darle técnicas para cambiar. Él puede ayudarlo a entender las señales que usted ha pasado por alto o formas en las que usted esté fallando en reconocer las necesidades de su cónyuge y por lo tanto no las está satisfaciendo. Estas importantes lecciones deben ser aprendidas y practicadas de ahora en adelante.

Dios odia el divorcio

El gran Creador del matrimonio nos dice claramente en Malaquías 2:16, que Él odia el divorcio. Nunca fue su intención que los seres humanos se casaran, para luego herirse hasta el punto en que el matrimonio se disuelva y la familia se desintegre.

Él quiere que usted sea feliz y quiere que tenga un matrimonio amoroso, sólido y estable. Contrariamente a la triste experiencia de millones de personas, esta clase de matrimonio, ¡sí es posible! No es fácil, pero si ambos están dispuestos a comprometerse con el otro y con el matrimonio, es posible.

Compromiso, oración, paciencia, consejo sabio y disposición para aprender del pasado y cambiar, son pasos firmes y sólidos para ayudarlo a salvar su matrimonio.