¡Nunca me sentí tan abrumado en mi vida! Éstas son algunas de las cosas que aprendí como padre soltero de tres hijos.
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“¿Papá, por qué estás conduciendo tan rápido?”
“Porque vamos tarde otra vez a la clase de guitarra clásica”, le respondí a mi hija. Ya podía ver la cara del profesor. “¿Cómo le voy a explicar a tu profesor que llegamos tarde por enésima vez?”.
El ritmo de la crianza como padre soltero
Las llegadas tarde no eran el verdadero problema; eran un síntoma de algo más profundo. Reflejaban el ritmo agobiante de mi vida como padre soltero con tres hijos en edad escolar, tratando constantemente de seguir el ritmo de una agenda que parecía no tener fin.
Los días se sentían como una carrera contra reloj. Las mañanas comenzaban con prisa —despertar a los niños, asegurarme de que sus almuerzos estuvieran en sus mochilas, que las tareas estuvieran firmadas y que nadie hubiera olvidado nada importante. Había poco margen para retrasos y sin embargo los retrasos siempre aparecían.
Cuando el día arrancaba, la presión ya no disminuía. Mi trabajo de tiempo completo exigía toda mi atención y energía. Pero mi mente nunca estaba completamente allí. Mi cerebro siempre intentaba pensar en el futuro: ¿a quién hay que recoger primero? ¿Tenemos ensayo de música esta noche? ¿Tengo todos los ingredientes necesarios para la cena? ¿Me acordé de cambiar la carga de ropa en la lavadora anoche? El constante malabarismo mental era agotador y no había nadie con quien compartir la responsabilidad.
Las tardes traían una segunda oleada de exigencias: actividades, comidas, tareas y el ciclo interminable de prepararse para el día siguiente. A menudo sentía que apenas lograba mantener todo bajo control, pasando de una responsabilidad a la siguiente sin un momento para respirar o reflexionar.
Esta tardanza crónica, la sensación constante de estar atrasado, no se debía sólo a una mala gestión del tiempo. Era la realidad de llevar a cabo las tareas de dos padres, completamente solo, día tras día. Me sentía abrumado.
Vínculos significativos con sus hijos
Sin duda, la crianza como único padre es increíblemente desafiante. Pero en mis años como padre soltero, he aprendido algo más que es muy importante. La crianza en solitario también es sumamente gratificante.
La relación especial que tenemos con nuestros hijos nos brinda la oportunidad de desarrollar vínculos muy profundos y significativos con ellos. Y esos vínculos pueden darles la orientación y la confianza que necesitan para tener éxito en la vida adulta.
Estadísticas acerca de la crianza en familias con un solo padre
En Estados Unidos hoy en día, más de 23 millones de niños viven en una familia monoparental. Dentro de las familias monoparentales, la mayoría de los niños —14,4 millones— viven en hogares con sólo la madre, mientras que 3,5 millones de niños viven en hogares con sólo el padre, según estimaciones del 2024 (“El bienestar infantil en familias monoparentales”, aecf.org).
Ser padre o madre solteros en los Estados Unidos no es una excepción; se ha vuelto cada vez más común.
Una sociedad con Dios
Rara vez planeamos criar a nuestros hijos por nuestra cuenta. No obstante, debido a diversas circunstancias —divorcio, separación, relaciones que nunca llegaron al matrimonio o la muerte de un cónyuge— podemos enfrentarnos precisamente a eso. Independientemente de la razón, los padres y madres solteros deben seguir adelante con determinación para criar a sus hijos de manera eficaz.
En ocasiones, ser padre soltero o madre soltera puede hacer que uno se sienta como si estuviera atrapado en un sin fin de tareas abrumadoras, responsabilidades parenterales y prioridades que parecían no tener fin. El trabajo de tiempo completo puede suponer una carga inmensa para una sola persona que tiene la responsabilidad de ser padre o madre de tiempo completo. A veces, ese peso puede hacerlo sentir agotado(a), solo(a) e inseguro(a) de poder mantenerse a flote en un mar agitado.
No tiene que ser perfecto, y no lo será. Pero debe seguir construyendo un hogar de fe, estabilidad y apoyo.
La crianza de los hijos en solitario puede parecer una tarea imposible. Pero aquí está la buena noticia: “más para Dios todo es posible” (Mateo 19:26).
Cuando hacemos de Dios la base de nuestra familia y buscamos su ayuda para criar a nuestros hijos, Él puede concedernos el éxito y lo hará. Con Dios como nuestra fortaleza, no sólo podemos sobrevivir, sino prosperar. Esto no significa que siempre será fácil, pero con determinación, resolución y una alianza con Dios, podemos brindar felicidad y alegría a nuestros hijos y construir una base sólida para sus vidas, una que los impulse hacia una adultez productiva.
Claves prácticas para padres solteros
Entonces, ¿cómo puede tener éxito como padre soltero? Aquí hay algunas claves prácticas para ayudarlo a construir un hogar sano y feliz como padre solitario.
Haga que la fe sea su cimiento
Aquí es donde un padre o madre solteros tiene una gran oportunidad de moldear la vida de sus hijos. Como padre soltero o madre soltera, usted es el guía espiritual de su familia. Quizás no se sienta calificado para enseñar las Escrituras o dirigir estudios bíblicos, pero no rechace ese papel. Ya sea madre soltera o padre soltero, usted es el líder espiritual de su familia (Deuteronomio 6:7).
Oren juntos a la hora de comer y antes de acostarse. Estudie la Biblia regularmente con sus hijos. Considere apartar un tiempo —como los viernes por la noche— para un estudio bíblico familiar en el que usted dirija la discusión. Ayude a sus hijos a entender quién es Dios y cómo sostiene a la familia. Inclúyalos en las oraciones acerca de las necesidades de su familia. A medida que Dios provea y sostenga a su familia, sus hijos verán su ayuda de primera mano y comenzarán a desarrollar una fe genuina desde una edad temprana.
Efesios 6:4 nos exhorta a: “[criarlos] en disciplina y amonestación del Señor”.
Así que tome la iniciativa con confianza y construya una base de fe para su familia, confiando en que Dios siempre cuidará de usted, de sus hijos y le proporcionará todo lo que necesite. “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).
Cree estabilidad para sus hijos
Uno de los mayores regalos que le puede dar a sus hijos es estabilidad en sus vidas. Los niños —especialmente los que viven en hogares monoparentales— necesitan estructura, no cambios constantes. Junto con una base espiritual sólida, la estabilidad económica y emocional brindan un entorno seguro para el crecimiento. Esta estabilidad no requiere perfección ni riqueza. La realidad que nos reconforta es la que proviene de acciones cotidianas, consistentes y voluntarias.
En la medida de lo posible, construya estabilidad económica. Esto no significa que deba tener mucho, pero sí significa ser un buen administrador de lo que tiene. Elabore un presupuesto práctico y viva dentro de sus posibilidades. Evite los gastos impulsivos y practique el ahorro. Enséñeles a sus hijos a manejar el dinero —cómo ahorrar, cómo gastar y cómo dar.
Los hogares monoparentales pueden tener ingresos limitados, así que esté dispuesto a aceptar ayuda cuando sea necesario. Recibir apoyo de la familia, la Iglesia o la comunidad no es un signo de fracaso, es sabiduría. Una vez más, tener abundancia no es un requisito, pero los niños se sienten seguros cuando la vida es estable.
Esfuércese también por crear estabilidad emocional. Los niños se sienten seguros cuando la vida es predecible y segura, aunque no sea perfecta. Haga todo lo posible por establecer rutinas consistentes, como horarios regulares para las comidas y para acostarse. Esté presente emocionalmente: escuche con atención y dedique toda su atención a sus hijos. En cuanto a la disciplina, sea coherente. Establezca reglas y consecuencias claras, y aplíquelas con calma en lugar de reaccionar de forma emocional (Efesios 6:4).
Construya un sistema de apoyo sólido
Los niños crecen mejor cuando están rodeados de una comunidad cariñosa e involucrada —no en aislamiento. Dios diseñó la familia para que contara con dos padres y con un círculo familiar extendido. Ni las madres ni los padres fueron diseñados para cargar solos con todo el peso de la crianza de los hijos, el apoyo y las contribuciones de otros pueden ayudar a llenar los vacíos que usted no siempre puede cubrir por su cuenta.
No tenga miedo de pedir ayuda a familiares y amigos de confianza que puedan ser una influencia positiva para sus hijos. Construya una red sólida de apoyo con personas en las que confíe: abuelos, familiares, líderes de la Iglesia, maestros, entrenadores y amigos.
Un año, mis tres hijos estaban matriculados en escuelas diferentes: preescolar, primaria y bachillerato. ¿Cómo podría cumplir con mis obligaciones en el trabajo y además llevar a mis tres hijos a sus diferentes escuelas todos los días? Aprendí muy rápido —no podía hacerlo solo.
Con la ayuda de Dios, pude construir una red de maestros, familiares y amigos para que me ayudaran con el transporte escolar cada día. Cuando miro hacia atrás a ese año tan ajetreado, me doy cuenta de que Dios me guio hacia las personas adecuadas que estaban dispuestas y felices de ayudar.
Los padres solteros tienen que afrontar una gran cantidad de responsabilidades así que es bueno que procure crear una red de familiares y amigos de confianza que puedan ofrecerle apoyo. Es sabio buscar ayuda en áreas clave, como el transporte (hacia y desde la escuela), la tutoría después de la escuela, el cuidado de los niños durante el horario laboral, la ayuda con las comidas, las reparaciones del hogar, los recados o las compras de supermercado.
El apoyo no reemplaza el papel de los padres, sino que lo fortalece. Cuando otros contribuyen en estas áreas, se ayuda a crear un entorno más estable donde tanto el padre o la madre como los hijos pueden prosperar. Así que es menester que construya una familia fuerte, desarrollando un sistema de apoyo en el que pueda confiar (Eclesiastés 4:9-12).
Recurrir a nuestro Padre amoroso y perfecto
Ser padre soltero o madre soltera puede, en efecto sentirse como algo abrumador. Tratar de cumplir los roles de dos padres es una carga pesada de llevar todos los días, a menudo con poco descanso. Sin embargo, éste es también el momento en que sus hijos más lo necesitan. No tiene que ser perfecto, y no lo será. Pero debe seguir construyendo un hogar de fe, estabilidad y apoyo.
Y recuerde siempre el amor y el cuidado de Dios por las familias con un solo padre: “Padre de huérfanos y defensor de viudas, es Dios en su santa morada” (Salmos 68:5).